Podría el ultrasonido ser efectivo contra adicciones

El tratamiento con una estimulación del cerebro no invasiva llamada LIFU podría ayudar a futuro en la recuperación de los pacientes adictos al tabaco, el alcohol y otras drogas

REDACCIÓN MÁS / IA

El trastorno por consumo de sustancias afecta a un gran número de estadounidenses, con millones de personas atrapadas en la espiral de la adicción. En 2021, se reportaron 46.3 millones de adictos al alcohol, opioides y otros estimulantes en los Estados Unidos. Sin embargo, en medio de esta problemática, los científicos han comenzado a explorar un novedoso enfoque terapéutico que podría marcar la diferencia en la batalla contra la adicción: el ultrasonido enfocado de baja intensidad (LIFU), una terapia de estimulación cerebral no invasiva.

De acuerdo con la información publicada por The Washington Post, investigadores de la Universidad de Virginia han dado los primeros pasos en un estudio pionero para evaluar la eficacia del LIFU en el tratamiento del trastorno por consumo de cocaína. A poca distancia, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia Occidental, se están investigando los efectos del ultrasonido en el tratamiento del trastorno por consumo de opioides, así como otras adicciones, como el alcohol, cannabis, metanfetamina y cocaína.

Los resultados iniciales, aunque limitados a un pequeño grupo de pacientes, son prometedores. James Mahoney, neuropsicólogo clínico de la Universidad de West Virginia involucrado en la investigación, señaló que lo más impresionante es la posibilidad de lograr cambios sostenidos con solo una sesión de tratamiento de 10 a 20 minutos.

Si el LIFU resulta ser eficaz, podría convertirse en una herramienta vital para ayudar a pacientes que no han respondido a tratamientos convencionales. Además, podría ser aplicado en diversos tipos de adicciones, desde el tabaquismo y el trastorno por consumo de alcohol hasta las adicciones a opioides, heroína y cocaína.

Aunque existen otras terapias de estimulación cerebral para tratar la adicción, el LIFU se destaca por ser no invasivo y no requerir anestesia. El mecanismo exacto detrás de su funcionamiento aún no se comprende por completo, pero se cree que regula el flujo de neurotransmisores entre las neuronas, restableciendo efectivamente el cerebro y ayudando a los individuos a superar las influencias que los llevan a consumir sustancias adictivas.

Diversas técnicas de estimulación cerebral se han utilizado en el pasado para abordar la adicción, cada una con sus ventajas y desventajas. La terapia electroconvulsiva (TEC), por ejemplo, ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de ciertas condiciones de salud mental, pero requiere anestesia y puede causar pérdida temporal de memoria.

La estimulación cerebral profunda (ECP) ha tenido éxito en el tratamiento de enfermedades como el Parkinson, pero implica una cirugía invasiva para implantar un neuroestimulador. Por otro lado, la estimulación magnética transcraneal (EMT) no requiere cirugía ni anestesia, pero no puede apuntar con precisión a las áreas profundas del cerebro involucradas en la adicción.

El LIFU, en cambio, puede dirigirse de manera precisa a las estructuras cerebrales profundas, utilizando energía acústica mecánica. Este enfoque ofrece la posibilidad de una terapia efectiva y no invasiva.

En el estudio de la Universidad de Virginia centrado en la adicción a la cocaína, los investigadores se enfocarán en la corteza insular, una región profunda del cerebro que desempeña un papel central en los circuitos de recompensa relacionados con los trastornos por consumo de sustancias. Nassima Ait-Daoud Tiouririne, profesora asociada de psiquiatría y ciencias neuroconductuales, explicó que la corteza insular es esencial en la interocepción, que consiste en la recepción, interpretación y regulación de señales del cuerpo.

El estudio evaluará la seguridad y eficacia del LIFU en la reducción de la adicción en 30 pacientes con trastorno por consumo de cocaína, utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para medir la actividad cerebral antes y después del tratamiento.

Actualmente, la terapia conductual es el único tratamiento disponible para el trastorno por consumo de cocaína, y se estima que 1.4 millones de personas en los Estados Unidos lucharon contra esta adicción en 2021.

El LIFU también se está evaluando para tratar la adicción a otras sustancias, como alcohol, heroína y cocaína, apuntando al núcleo accumbens, otra estructura profunda del cerebro implicada en la adicción. Aunque se han publicado solo dos estudios con un total de cinco pacientes, Mahoney señaló que los efectos positivos persistieron hasta 90 días después del tratamiento.

En resumen, el LIFU se presenta como una herramienta prometedora en la lucha contra la adicción, ofreciendo la posibilidad de un tratamiento no invasivo que podría ser especialmente beneficioso para pacientes que han tenido múltiples intentos de tratamiento sin éxito. Aunque no reemplazaría los tratamientos convencionales, podría desempeñar un papel vital en el abordaje de la crisis de adicción que sigue empeorando.

El reportaje fue publicado originalmente por The Washington Post: Brain ultrasound may offer hope for people with addiction disorders – The Washington Post


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