Por Horacio Cárdenas Zardoni
No por que nos lo hubieran advertido, nos habíamos hecho a la idea que la cosa viniera por allí… y vino.
Eso sí le podríamos reconocer a la cuarta transformación, lo que amenaza lo cumple, no se queda con las puras palabras o gestos, para nada, lo convierte en reformas constitucionales, y allí es donde suele atorarse la cosa, porque bajarlo a las leyes y a las leyes secundarias, y lo que le sigue en forma de reglamentos, es donde se les complica, pero ellos sienten que ya cumplieron con transformar este país, del muladar que según ellos era, a una utopía como las que sueña Clara Brugada no solo para la ciudad de México, sino para todo el país, si es que se le hace que MORENA la haga su candidata presidencial y que la gente vote por ella.
Desde el sexenio pasado los integrantes de la cuarta transformación habían manifestado su interés y su intención de atacar las plataformas digitales que dan soporte a las redes sociales. Simplemente les es insoportable que haya algo en este país que no esté bajo su control y su supervisión directa, y las redes sociales se han caracterizado desde su origen, como un ámbito libre como pocos. Allí expresa uno lo que gusta, lo que le gusta y lo que le disgusta, lo que desea y lo que detesta, y bueno, en cuestiones políticas, se ha convertido en el campo más fértil para la manifestación de ideas, y más que eso, de simpatías por partidos, ideologías y personas, más esto último que los otros dos, pues al menos en este país, el caudillismo sigue siendo la tónica de la cosa pública, no son las ideas las que mueven a las masas, sino el seguimiento a cierta persona que les agrada, o que han aprendido a que les agrade, si no por su carisma y su discurso, porque sabe repartir aquello que la gente le gusta más tener, dinero en nuestro caso particular.
Resulta que la Comisión de Hacienda y Crédito Público le dio el visto bueno a adicionar el artículo 30-B del Código Fiscal de la Federación, con lo cual se establece la obligación de los prestadores de los servicios digitales para permitir a las autoridades fiscales, en forma permanente, el acceso en línea y en tiempo real a la información que obre (así dice) en sus sistemas y registros, relacionada con los servicios digitales que proporcionen.
Lo que nos llama la atención es que se haya incluido en el Código Fiscal, habiendo otras veinte posibles normatividades relacionadas, no, se lanzan sobre la parte fiscal, apelando a aquel viejísimo principio de que hay que pegarles donde más les duele, y esto no es otra cosa que en el bolsillo. Los afectados no son directamente los usuarios de las plataformas digitales, sino las empresas, a aquellos, salvo los que monetizan, que son la minoría, su contacto con las redes poco tiene que ver con el dinero, pero para las compañías… es su razón de ser, después de todo son un negocio, además uno de lo más importante en estos tiempos que corren, aun en países que tienden hacia la izquierda, como ahora México, los gobiernos suelen ser de los mejores clientes de las plataformas.
Dicen que lo que quieren es el permiso (de la ley) para tener un acceso permanente, en línea y en tiempo real… a los contenidos de las redes. Bueno, pues la esencia de las redes sociales, de las plataformas de servicio, las de transporte, las de alimentos, las de compras, se basan precisamente en ser en línea, y su gran virtud es que son en tiempo real, allí mismito dice cuándo fue hecha una publicación, que puede ser hace un segundo, una semana o un año, allí queda documentado cuándo alguien comentó algo.
Entonces, si cualquiera puede conectarse, puede consultar, puede rastrear, y con algo de paciencia y maña, acceder a contenidos que considere importantes o útiles, ¿Cuál es el caso de hacerlo obligatorio?, de hecho tenemos la duda de si alguna vez, alguna plataforma se haya negado a proporcionar información a algún gobierno que la solicite, y que la solicite en vez de ir y buscarla ellos mismos, que en todo caso es lo más fácil. Lo contrario sí que ha ocurrido, no en este país, pero sí en otros, que es el gobierno el que censura a determinada red social, prohibiéndola en su territorio y a su población, normalmente quienes lo hacen son gobiernos totalitarios, algo que cada vez se señala más del gobierno mexicano, en sus pretensiones de tener férreo control sobre todo… en el papel.
Y aclaramos que es en el papel, porque en la práctica las cosas son muy diferentes. Esta reforma al Código Fiscal se suma a la iniciativa de la CURP con datos biométricos, el registro de los teléfonos celulares y otras por el estilo. Del otro lado nos enteramos un día que se roban cincuenta millones de registros del Instituto Mexicano del Seguro Social, o que los datos de la Guardia Nacional, la CFE y otras dependencias gubernamentales se transmiten sin encriptación, con lo que cualquiera puede acceder a ellos con el equipo adecuado y manejarlos a su gusto.
Es como el niño que quiere todas las canicas, pero no sabe jugar con ellas, y cuando juega siempre pierde, y ahora que puede, está consiguiendo todas para sentarse encima de ellas, sin saber qué hacer.
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