El Gobierno de Estados Unidos anunció que pintará de negro toda la extensión del muro fronterizo con México con el objetivo de dificultar aún más que los migrantes lo escalen. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, informó que la medida responde a una instrucción directa del presidente Donald Trump, bajo la lógica de que el metal, al ser pintado de ese color, absorberá mayor calor y se volverá “demasiado caliente al tacto”.
“Es alto, lo que lo hace muy difícil de escalar, casi imposible. También se hunde profundamente en el suelo, lo que impide cavar por debajo. Y hoy también vamos a pintarlo de negro”, declaró Noem durante un recorrido en la zona fronteriza de Santa Teresa, Nuevo México, donde incluso tomó un rodillo para dar la primera mano de pintura. La funcionaria explicó que la intención es aprovechar las temperaturas extremas de la región para aumentar la eficacia del muro como barrera.
El director de la Patrulla Fronteriza, Mike Banks, quien acompañó a Noem en la visita, añadió que el color negro no solo complicará el contacto físico para los migrantes, sino que también ayudará a reducir los efectos de la oxidación en la estructura metálica.
La idea de pintar de negro el muro no es nueva. Trump ya la había considerado durante su primer mandato, cuando convirtió la construcción de esta barrera en el emblema de su política migratoria. En 2020, documentos oficiales revelaron que el cambio de diseño habría significado un gasto adicional de 500 millones de dólares, de acuerdo con reportes de The Washington Post.
Ahora, la administración republicana cuenta con más de 46 mil millones de dólares aprobados por el Congreso en la reforma fiscal de julio, recursos que se destinarán a ampliar y reforzar el muro. Según Noem, actualmente se construyen alrededor de 800 metros diarios de la valla, aunque no detalló el costo específico que implicará pintarla en su totalidad.
La estrategia llega en un momento en que los cruces irregulares en la frontera sur se encuentran en el nivel más bajo en décadas. Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza indican que en julio se registraron 4,601 detenciones en la frontera suroeste, lo que representa una reducción del 24% respecto a junio y un desplome del 92% en comparación con julio de 2024, cuando bajo el mandato de Joe Biden se contabilizaban más de 6,000 arrestos diarios.
El endurecimiento de la política migratoria de Trump, con deportaciones masivas y miles de detenciones al día, ha sido determinante en esa reducción. No obstante, el nuevo paso de pintar de negro el muro refuerza el mensaje de que la actual administración busca elevar aún más los obstáculos para quienes intentan cruzar sin documentos hacia Estados Unidos.
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