Aumenta la participación de productos mexicanos en el mercado estadounidense, según un estudio. El T-MEC permitió que la mayoría de las exportaciones está protegida de aranceles
Ciudad de México, 27/07/26 (Más).- Al incrementar su participación tanto como proveedor del mercado de Estados Unidos como comprador de productos elaborados en ese país, México logró consolidarse como el principal socio comercial a pesar de la ofensiva arancelaria impulsada durante la segunda administración de Donald Trump.
De acuerdo con información publicada por Infobae, un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dado a conocer el 30 de junio de 2026, establece que la relación económica entre ambos países mantuvo una posición privilegiada frente a la de otros competidores internacionales, debido en buena medida a la integración productiva y a las ventajas del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.
El estudio señala que las importaciones totales de Estados Unidos aumentaron 5 por ciento entre 2024 y 2025, al pasar de 3.3 a 3.4 billones de dólares. Dentro de ese crecimiento, México elevó su participación como país de origen de los productos adquiridos por el mercado estadounidense.
En 2024, las mercancías procedentes de México representaron 16 por ciento de las importaciones totales de Estados Unidos, mientras que en 2025 la proporción aumentó a 17 por ciento. Este avance permitió al país mantenerse por encima de otras economías exportadoras y reforzar su papel como proveedor estratégico.
México también alcanzó un resultado inédito como destino de las exportaciones estadounidenses. Por primera vez durante un año calendario, se convirtió en el principal comprador de productos de Estados Unidos al concentrar 15 por ciento del total vendido al exterior.
El IMCO explicó que una parte importante de esta ventaja se observa mediante el llamado arancel implícito, indicador que mide la tasa efectiva que enfrentan las importaciones de cada país para ingresar al mercado estadounidense. Esta medición permite comparar el costo real de acceso, más allá de las tarifas anunciadas formalmente.
Al cierre de marzo de 2026, México registró un arancel implícito de 3.4 por ciento. La cifra se ubicó considerablemente por debajo del 9.8 por ciento aplicado a Alemania, del 9.7 por ciento correspondiente a Japón, del 8 por ciento de Corea del Sur y del 6.8 por ciento enfrentado por Vietnam.
La diferencia también se reflejó en sectores específicos. En electrónica, las exportaciones mexicanas enfrentaron una tasa de apenas 0.2 por ciento, prácticamente al mismo nivel que Taiwán, con 0.3 por ciento. En maquinaria, el arancel mexicano fue de 5.4 por ciento, frente al 31 por ciento aplicado a China y al 12 por ciento correspondiente a Alemania.
El instituto consideró que el T-MEC ha funcionado como una herramienta efectiva para proteger una proporción mayoritaria de las ventas mexicanas. Durante 2026, cerca del 88 por ciento de las exportaciones de México hacia Estados Unidos cumplió con los requisitos establecidos en el acuerdo comercial.
Ese nivel de cumplimiento permitió que solamente 16 por ciento del valor de las exportaciones mexicanas quedara sujeto a una base gravable. En contraste, la proporción alcanzó 83 por ciento en el caso de China, 79 por ciento para Japón, 67 por ciento para Alemania y 45 por ciento para Vietnam.
En términos generales, casi 84 por ciento del valor exportado desde México quedó protegido del pago de aranceles mediante las disposiciones del T-MEC. Esa cobertura redujo el impacto de las políticas comerciales aplicadas por Washington y otorgó a las empresas mexicanas una ventaja frente a productores de otros países.
El análisis también examinó el cociente de reciprocidad comercial, utilizado para comparar el déficit de Estados Unidos con cada socio frente al volumen de productos estadounidenses adquirido por ese mismo país. Un resultado cercano a uno indica una integración productiva relevante, mientras que una cifra elevada refleja una relación más unilateral.
México fue el único de los países analizados con un cociente inferior a uno en el conjunto de bienes. El indicador se ubicó en 0.51 durante 2024 y en 0.58 durante 2025, mientras que Vietnam alcanzó 9.46 y 11.38 en esos mismos años.
En el sector de equipo eléctrico, el cociente de Vietnam llegó hasta 47.50, lo que mostró una relación comercial marcada por una gran diferencia entre sus ventas hacia Estados Unidos y las compras que realiza a ese país. En contraste, el resultado mexicano evidenció una mayor interdependencia.
Para el IMCO, estas cifras demuestran que el déficit comercial de Estados Unidos con México no responde únicamente a una competencia entre productores, sino a cadenas de valor compartidas en las que empresas de ambos países participan en distintas etapas de fabricación, ensamble, distribución y comercialización.
Entre enero de 2024 y abril de 2026, México fortaleció su papel como proveedor estratégico y conservó ventajas sobre sus principales competidores. Sin embargo, el organismo reconoció que industrias como la automotriz, la del acero y la del aluminio enfrentan condiciones más adversas por la aplicación de medidas comerciales específicas.
Ante la revisión del T-MEC prevista para el 1 de julio, el instituto concluyó que México llega con una posición relativamente favorable. Su elevada integración con la economía estadounidense, el cumplimiento de las reglas de origen y la magnitud del intercambio bilateral constituyen elementos que podrían pesar en las próximas negociaciones.
Pese a los aranceles y a la presión comercial impulsada desde Washington, México no perdió el liderazgo. Por el contrario, aumentó su participación como proveedor y comprador, mantuvo una menor carga arancelaria que sus competidores y confirmó que la relación económica con Estados Unidos se sostiene sobre una estructura productiva compartida difícil de sustituir.
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