Periodismo, el último reducto

Por: Jorge Arturo Estrada

| En Coahuila no bastará la popularidad, primero habrá que ganarse la confianza de clasemedieros | ¿Periodismo, el último reducto por ser arrasado? | Mejía, Manolo y Verónica en punta; priístas hostigan a Jericó

El presidente sigue furioso. Su aprobación cayó por debajo del 50 por ciento en varias encuestas, por primera vez en su sexenio. Varios de sus fracasos y escándalos al frente del gobierno federal ya permearon en amplias capas de la opinión pública. Además, su revocación de mandato podría tener escasa afluencia. Entonces, para él, llegó el momento de endurecer posiciones, así lo decidió y es evidente. 

Actualmente, él ya no solamente polemiza y busca colocar agenda. Ahora, ya insulta, acosa y persigue a sus adversarios abiertamente y se dice víctima de un golpe de estado blando. Y sistemáticamente acusa a sus críticos de golpistas.

Aunque, por el momento está solo en la cima del poder, está preocupado. Sabe que las cosas no van bien para él y su proyecto. Por lo pronto, la clase política mexicana ya no es un contrapeso importante. Y a las élites empresariales ya aprendió a manejarlas. 

También, ya aplastó a los partidos políticos derrotándolos electoralmente, cooptando a sus cuadros y metiendo miedo a los demás. Son pocos los que asoman la cabeza actualmente. Además, PRI y PAN carecen de figuras carismáticas y sus dirigentes no están a la altura de los retos de México actual.  En la clase política de élite, ya solamente piensan en salvarse de la cárcel y conservar una parte de la fortuna acumulada.

Al presidente, López Obrador, ya solamente le falta cortar los circuitos que alimentan de información a la volátil y apática opinión pública mexicana. Para ello se enfoca en atacar a medios, periodistas e intelectuales; va por el desprestigio y aplastamiento total de toda una profesión. 

Él ya comprendió que la opinión pública es la única que lo puede sacar del Palacio Nacional en el 2024. Y quiere cancelar cualquier esperanza opositora, desde ahora. En política las percepciones mandan y Andrés Manuel quiere parecer invencible, desde ahora.

| Mejía, Manolo y Verónica en punta; priístas hostigan a Jericó

Ricardo Mejía Berdeja, ya es una cara muy conocida por el que toma las decisiones y definitivamente ya está entre los punteros en la lista de Morena para competir por el Palacio Rosa. Entre los políticos, aprender a tragar sapos sin hacer gestos es indispensable y el lagunero, al parecer, aprendió bien.

Mejía Berdeja acudió a la Mañanera para intentar justificar la masacre del “Pueblo en Vilo”, San José de Gracia, Michoacán. Así, le tocó “transformarla” de fusilamiento revelado en video a enfrentamiento entre bandas delincuenciales rivales. Ricardo, ya está cerca de AMLO y tiene la confianza de su jefa, la secretaria de Seguridad, y también del presidente. Además, ya demostró que está dispuesto a adentrarse en los terrenos que se le dicten, por descabellados que parezcan, y además hacer varias rondas en medios para explicarlos. Así se ganan las candidaturas.

| En Coahuila no bastará la popularidad, primero habrá que ganarse la confianza de clasemedieros

Esta sucesión será la más delicada de todas en la historia reciente de la entidad. Pese a los errores presidenciales Morena será muy competitivo ahora que los gallos panistas están sumamente desplumados. Contra lo que digan los promotores de los calefactos la decisión no está tomada aún. En política las circunstancias mandan.

El puntero tricolor, Manolo Jiménez no para de hacer giras, acumulando millas, ahora trabajando de cerca con el gobernador. Verónica es de las precandidatas más activas tanto en lo presencial como en lo virtual. La moneda sigue en el aire. 

Será el Estado de México y sus 12 millones de electores quien lleve mano. Si la alianza del Prian pierde esa gubernatura, estaría muy cerca perder la elección presidencial en 2024.  Alfredo del mazo es de los gobernadores peor evaluados del país y difícilmente sacaría la victoria, allá requieren ir junto a los panistas.

Eduardo Olmos, el tercero en discordia, sigue trabajando de cerca con el gobernador. En esta ocasión será una decisión muy difícil elegir candidato tricolor idóneo. Morena será competitivo, tendrá mucho dinero y estructura amplia. Habrá mucho voto de castigo en esa jornada electoral del 2023, con muchos clasemedieros y jóvenes que decidirán en el último momento, adentro de la casilla y ante la boleta, el sentido de su voto. Será de impulso de último momento. Los panistas solamente aportarán sus siglas y no robarán votos útiles, sus principales gallos quedaron desplumados en las recientes elecciones,

La elección de Coahuila, el año próximo, no será una competencia de popularidad, será básicamente una elección de confianza. Sólo quien logre conquistarla, entre el difícil electorado local, podría ganar. Claro, sin descartar la importancia que las estructuras morenistas y tricolores puedan movilizar; ese proceso ya está en marcha.

Los escenarios son volátiles, el país y el mundo atravesarán turbulencias. La población está siendo molestada en sus temas sensibles: seguridad y economía. 

La división tricolor podría facilitarle las cosas al partido del presidente. En Coahuila, al diputado Jericó Abramo, algunos seguidores de los punteros ya lo colocan fuera del partido y lo señalan de traidor, lo colocan como morenista o naranja, del Movimiento Ciudadano. Esos seguidores deberán tener cuidado de sembrar discordia que generen fracturas ni con Abramo ni con los panistas. Los votos serán demasiado valiosos en junio del año próximo. Más vale que le bajen a la soberbia y le metan más talento. Pero hay quienes atacan para lucirse y apuestan a las fracturas.


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