Por Héctor García Álvarez
Saltillo, Coahuila, 21/03/25 (Más).- Coahuila tiene uno de los mayores campos de exterminio en México: Patrocinio. El especialista en seguridad Víctor Manuel Sánchez Valdés, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila y doctor en políticas públicas por el CIDE, publicó esta semana en Nexos un análisis impactante sobre la crisis de violencia en México, revelando la existencia de los mayores campos de exterminio en el país, entre ellos, uno ubicado en Coahuila.

El hallazgo de campos de exterminio en México revela la magnitud de la crisis de desapariciones. Lugares como Rancho Izaguirre, San Fernando y Patrocinio exponen la violencia del crimen organizado, mientras colectivos de búsqueda luchan por identificar a las víctimas.
México enfrenta una crisis de desapariciones sin precedentes, reflejada en el descubrimiento de campos de exterminio utilizados por el crimen organizado para desaparecer a miles de personas. Estos sitios han sido utilizados para la ejecución, incineración y ocultamiento de cuerpos, dejando en evidencia la brutalidad con la que operan las organizaciones delictivas y la impunidad que les ha permitido actuar con total libertad.
Rancho Izaguirre
Uno de los casos más recientes y estremecedores es el de Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, donde el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) habría utilizado el terreno como centro de exterminio. Según las investigaciones, en este lugar se habrían asesinado y calcinado a al menos 400 personas, convirtiéndolo en uno de los puntos más macabros del país.

Las dimensiones del horror en este sitio han llevado a expertos a compararlo con los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, por la sistematicidad con la que se ejecutaban los crímenes.
La Gallera y “El Pozolero”
El rastro de la disolución humana, en Tijuana, Baja California, operaba otro de los campos de exterminio más impactantes: La Gallera, utilizada por Teodoro García Simental, ‘El Teo’, líder del Cártel de Tijuana.

Este sitio es conocido por las actividades de Santiago Meza López, ‘El Pozolero’, quien tenía la tarea de disolver cuerpos en sosa cáustica y ácido, haciendo que los restos desaparecieran sin dejar rastro. Se calcula que al menos 300 personas fueron desaparecidas de esta forma, convirtiendo a La Gallera en un punto clave para comprender la mecánica de exterminio del crimen organizado en la frontera.
San Fernando y la masacre de los migrantes
El municipio de San Fernando, Tamaulipas, se convirtió en sinónimo de terror cuando en 2011 se localizaron 193 cuerpos en fosas clandestinas de víctimas del grupo criminal Los Zetas.

A este hallazgo se suma la masacre de 72 migrantes en 2010, donde personas que intentaban cruzar hacia Estados Unidos fueron secuestradas y ejecutadas por negarse a trabajar para el cártel. La brutalidad de este caso generó indignación internacional, pero la violencia en la región no se detuvo, convirtiéndola en una de las más peligrosas del país.
Durango y la guerra entre cárteles
El estado de Durango también ha sido escenario de violencia extrema. En 2011, se hallaron al menos 298 cuerpos enterrados en fosas clandestinas, resultado de enfrentamientos entre el Cártel de Sinaloa y Los Zetas. Este conflicto entre grupos delictivos dejó un saldo de ejecuciones masivas, con cuerpos acumulados en terrenos deshabitados y predios utilizados como centros de tortura y asesinato.
Fosas en La Barca, Jalisco
En 2013, en el municipio de La Barca, Jalisco, se descubrieron 75 cuerpos en fosas clandestinas, crimen atribuido al CJNG.

Esta zona, controlada por el cártel, se convirtió en un punto clave para la desaparición de personas, con cuerpos enterrados en terrenos alejados de la vigilancia de las autoridades.
Patrocinio
El mayor campo de exterminio en Coahuila, alberga uno de los campos de exterminio más grandes del norte del país: Patrocinio, una extensión de 64 hectáreas donde las víctimas fueron asesinadas e incineradas para borrar cualquier evidencia de su existencia.

Colectivos de búsqueda han identificado fragmentos de restos humanos dispersos en el terreno, lo que dificulta la recuperación e identificación de los cuerpos.
Además de estos sitios, existen otros puntos clave donde el crimen organizado ha llevado a cabo desapariciones masivas: Rancho Las Abejas, Nuevo León. Guerrero: Tierra Caliente y la Costa Grande. Los límites de Veracruz y Tamaulipas.
A pesar de la magnitud de estos hallazgos, muchos de estos crímenes siguen sin justicia ni responsables detenidos. La falta de información oficial, la negligencia en las investigaciones y la impunidad han permitido que estos centros de exterminio sigan funcionando sin que las autoridades logren frenar la violencia.
Estos sitios son prueba del horror que ha dejado la guerra entre cárteles y la inacción del Estado. Mientras los colectivos de búsqueda continúan rastreando la tierra en busca de respuestas, miles de familias siguen esperando justicia y el regreso de sus seres queridos.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
