Ciudad de México, 25/02/26 (Más).- La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la reforma constitucional que reduce de manera progresiva la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, con lo que la iniciativa del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum superó su último filtro en el Congreso y quedó a la espera de la ratificación de las legislaturas estatales para su declaratoria de constitucionalidad.
De acuerdo con información publicada por El País, la enmienda –considerada una de las reformas emblemáticas de la actual administración– establece un calendario escalonado para que la reducción comience en 2027 y se concrete en 2030. No obstante, el texto aprobado mantiene en la Constitución un solo día obligatorio de descanso por cada seis trabajados, lo que ha generado inconformidad entre sindicatos independientes y colectivos laborales.
El decreto señala. “Por cada seis días de trabajo, las personas trabajadoras deberán disfrutar por lo menos de un día de descanso con goce de salario”, dejando fuera la exigencia de fijar dos días de descanso por cada cinco laborados, una de las principales banderas del movimiento que impulsó originalmente la reforma. Además, algunos gremios han cuestionado los ajustes al esquema de pago de horas extras, al considerar que podrían resultar ambiguos y afectar tanto el descanso como los ingresos.
La reforma, que permaneció congelada durante años en el Legislativo, fue retomada y promovida por el oficialismo bajo el argumento de saldar una deuda histórica con la calidad de vida de la clase trabajadora. El Gobierno ha defendido la gradualidad como una vía para evitar impactos abruptos en la productividad y el empleo formal, enmarcando la medida dentro de su política de prosperidad compartida, junto con el aumento al salario mínimo y la ampliación de derechos laborales.
El debate en tribuna se extendió por varias horas y estuvo marcado por confrontaciones entre legisladores. Más de 300 reservas fueron presentadas sin prosperar. Desde la oposición, partidos como PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron a favor, aunque señalaron vacíos en la redacción y advirtieron que la exclusión de los dos días de descanso podría traducirse en una simulación.
“Aquí no se bloquea la reforma, aquí se exige que funcione. El contraste es evidente: para algunos, el tiempo es flexible; para millones, el tiempo es sacrificio”, expresó la diputada panista Annia Gómez durante la discusión.
Las mayores críticas provinieron, sin embargo, de sectores del propio movimiento laboral. El Frente Nacional por las 40 horas se manifestó en las inmediaciones del recinto legislativo y sostuvo que la reforma, tal como quedó, podría resultar regresiva. Su vocero, Ángel Castellanos, afirmó: “No nos parece una reforma, es más bien una deforma porque, en lugar de garantizar derechos para la clase trabajadora, lo que garantiza es que trabajemos mucho más y que nuestro trabajo valga menos. Es una reforma regresiva en muchos sentidos. En inicio, no se están cumpliendo los dos días de descanso, que es el espíritu original de la propuesta que presentamos como parte del frente”. En contraste, la mayoría oficialista celebró la aprobación como una conquista equiparable a la instauración del aguinaldo o la ampliación de vacaciones dignas, al argumentar que jornadas más cortas mejoran la salud física y mental y pueden elevar la productividad. Con la aprobación en el Congreso federal, el siguiente paso será la validación en los congresos locales y la publicación en el Diario Oficial de la Federación para que la reforma entre en vigor conforme al calendario previsto.
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