Ciudad de México, diciembre 11: La travesía de Isaac Rendón, deportista de 33 años originario de Cancún con espina bífida mielomeningocele, expone no solo la disciplina detrás del parasurf en México, sino también la profunda inaccesibilidad de las playas públicas del Caribe mexicano, según información de El País México.
Tras superar 19 cirugías, terapias constantes y múltiples barreras físicas, Isaac se preparaba para competir en la World Surf League en Baja California Sur, donde por primera vez se incluyó el surf adaptado en exhibición. Sin embargo, la falta de accesibilidad en playas y los costos del viaje impidieron su participación.
La condición de Isaac requiere movilidad limitada y el apoyo de una sola mano funcional, luego de que una cirugía en la infancia lo dejara en coma y con pérdida de control en el lado izquierdo del cuerpo.
A pesar de ello, estudió gastronomía, incursionó en artes plásticas y practicó múltiples deportes antes de encontrar en el surf su verdadera pasión. Desde hace ocho años, con el apoyo de su fisioterapeuta y entrenador Javier Ortiz, acude a entrenar a playas como Delfines y Forum en Cancún, donde enfrentan rampas peligrosas, escalones, pasillos que no llegan al mar y ausencia total de infraestructura accesible.
Cada sesión implica cargarlo hasta las olas junto con tablas y sillas, un esfuerzo físico que retrata el abandono estructural que viven los deportistas con discapacidad.
En 2019, 2022 y 2024 Isaac ganó torneos estatales de surf en Quintana Roo, además del Campeonato Nacional de la Federación Mexicana de Surf en 2023. Aun así, sus rutinas dependen de la improvisación diaria para sortear un espacio que no está diseñado para él. En cada entrenamiento, Isaac entra al mar con ayuda, recorre 100 metros a bordo de su tabla y surfea hasta la orilla, donde otra persona lo recibe para comenzar de nuevo.
En ocasiones termina con la nariz sangrando o los ojos irritados, pero asegura que el surf es terapéutico, físico y mental, un ejercicio comparable al yoga en agua que le permite demostrar que no existen límites.
Más allá del deporte, la historia de Isaac refleja la exclusión estructural que enfrentan millones de personas con discapacidad en México. Según datos del Inegi, apenas el 1.5% de los 100,000 establecimientos del país emplearon a personas con discapacidad en 2023.
La falta de accesibilidad urbana, el elevado costo de tratamientos médicos y el riesgo constante en entornos no adaptados reducen su esperanza de vida en 12 años respecto al promedio, como documenta The Lancet. Isaac podría trabajar en gastronomía, pero no hay cocinas adaptadas; podría laborar en oficinas, pero su movilidad es limitada. Su madre y su hermana se hacen cargo de él, mientras él continúa su preparación deportiva con la esperanza de competir internacionalmente el próximo año.
A pesar de los obstáculos, Isaac asegura que no renunciará al mar. Su objetivo es seguir mostrando que el parasurf no solo es un deporte, sino un recordatorio de que la falta de accesibilidad en playas y ciudades es una barrera creada por decisiones humanas y no por la discapacidad. Su historia, marcada por resistencia y disciplina, denuncia a la vez un entorno turístico que prioriza el desarrollo comercial sobre la inclusión.
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