La planta en que se ensambla el vehículo comercial Ram ProMaster suspendió su producción del 31 de marzo al 13 de abril debido a reducción de pedidos
Saltillo, Coahuila, 03/04/25 (Más).- El fabricante automotriz Stellantis confirmó un paro de labores en una de las plantas de su complejo de Derramadero, debido a la reducción de pedidos.
De acuerdo con información divulgada por Miguel Ceballos, director de Relaciones Públicas de Stellantis México, la Planta Ensamble Saltillo Van suspendió su producción el 31 de marzo y continuará detenida hasta el 13 de abril, periodo durante el cual se llevarán a cabo tareas de mantenimiento y entrenamiento.
Esta planta cuenta con una plantilla de más de 1,800 trabajadores y está dedicada a la producción del vehículo comercial Ram ProMaster.
La Planta Ensamble Camiones Saltillo, también ubicada en Derramadero y que emplea a más de 5,000 personas en la fabricación de distintos modelos Ram, no forma parte del paro, según lo dado a conocer por el directivo.
La confirmación del paro en una de las plantas de Stellantis en Saltillo se da en el contexto del anuncio hecho este jueves por el fabricante automotriz sobre la suspensión temporal de actividades en instalaciones en México y Canadá, así como el despido temporal de 900 trabajadores en cinco fábricas ubicadas en Estados Unidos, en respuesta al nuevo arancel del 25% impuesto por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump a la importación de vehículos.
Las instalaciones afectadas en Estados Unidos –dedicadas al tren motriz y al estampado– suministran piezas a las plantas de ensamblaje en Windsor, Canadá, y Toluca, México, las cuales estarán fuera de operación por al menos dos semanas y durante todo abril, respectivamente, según publica el diario El Economista, que refiere información proporcionada por la compañía.
En la planta de Toluca se fabrican los modelos Jeep Compass y Jeep Wagoneer S, mientras que en la de Windsor se ensamblan las minivans Chrysler Pacifica y Voyager, así como el nuevo Dodge Charger Daytona.

La medida coincide con la entrada en vigor del arancel del 25% a los vehículos importados, una tarifa significativamente mayor a la tasa base del 2.5% que habitualmente aplica Estados Unidos a la importación de automóviles. No obstante, las empresas que importan desde México o Canadá pueden deducir el valor de las piezas originarias de Estados Unidos para mitigar el impacto fiscal.
En una carta dirigida a los empleados, el director de operaciones de Stellantis para América, Antonio Filosa, informó que la compañía sigue evaluando los efectos a medio y largo plazo de estos aranceles.
“Hemos decidido tomar algunas medidas inmediatas, incluida la interrupción temporal de la producción en algunas de nuestras plantas de montaje canadienses y mexicanas”, confirmó Filosa. “Estas acciones afectarán a algunos empleados de varias de nuestras plantas de estampación y trenes motrices de Estados Unidos que apoyan estas operaciones”.
La decisión fue criticada por el presidente del sindicato United Auto Workers (UAW), Shawn Fain, quien calificó los despidos como una acción totalmente innecesaria. “Stellantis sigue jugando con la vida de los trabajadores”, expresó Fain al condenar la respuesta empresarial ante el nuevo entorno comercial.
La Casa Blanca declinó emitir comentarios sobre los recortes temporales aplicados por Stellantis, mientras el sector automotriz en su conjunto continúa evaluando cómo enfrentar el nuevo esquema arancelario en un contexto de creciente incertidumbre económica y política.
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