Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila 22/04/26 (Más).- La futura configuración del Cabildo de Saltillo con un síndico y dos regidores menos como resultado de la aplicación de la nueva legislación electoral conocida como plan B de la reforma electoral, no tendrá un efecto importante ni en ahorro ni en cargas de trabajo, adelantó el secretario del Ayuntamiento, Francisco Saracho Navarro.
El funcionario observó que la capital coahuilense no tiene un cuerpo edilicio sobredimensionado y que, en todo caso, el ajuste sería manejable tanto en lo financiero como en la operación cotidiana del Gobierno municipal.
Saracho explicó que ha seguido de cerca el trayecto legislativo de la reforma en el Congreso de la Unión y que, con los números que hasta ahora se conocen, el Cabildo de Saltillo pasaría de 19 integrantes incluyendo síndicos a un máximo de 15 más un solo síndico.
Bajo el escenario previsto, señaló, desaparecería la figura del síndico de minoría y también se reducirían dos posiciones de regidores.
En su lectura, el ajuste no representará un cambio trascendente para las finanzas de la capital. El funcionario sostuvo que el número actual de regidores en Saltillo es adecuado para el tamaño de su población y que disminuir asientos en el Cabildo no implicará por sí mismo un ahorro de gran calado.
Consideró que el espíritu de la reforma estaba más dirigido a otros municipios del país que llegaron a tener cabildos muy abultados, de 28 o hasta 29 regidores. Desde esa perspectiva, sugirió que el recorte en Saltillo no pegaría de forma significativa porque el caso de la capital coahuilense no se ubica entre los más extremos que motivaron el discurso de austeridad.
Incluso, advirtió que la lógica económica del plan B no es lineal ni necesariamente producirá ahorros generalizados en todos los municipios del país.
Recordó que la iniciativa establece un piso mínimo de siete regidores, de modo que existe un gran número de ayuntamientos que actualmente tienen menos de esa cantidad y que, por lo tanto, estarían obligados a crecer en lugar de reducirse.
Hizo notar que mientras ciudades como Saltillo tendrían un recorte acotado, muchos otros municipios tendrían que incrementar el número de integrantes de su Cabildo, lo que relativiza el argumento de que la reforma, por sí sola, significará una reducción amplia del gasto público municipal.
Al hablar del impacto concreto para Saltillo, en el terreno operativo, el secretario del Ayuntamiento rechazó que Saltillo estuviera “pasado” en el número de regidores. Por el contrario, afirmó que el trabajo actual del Cabildo se encuentra equilibrado y distribuido de forma funcional a través de sus comisiones.
Explicó que la mayoría de éstas se integra con hasta cinco regidores y que en otros casos funcionan con tres, de manera que, si la reducción se concreta, lo que vendría sería un reajuste interno para redistribuir tareas entre los ediles que permanezcan. Eso significaría, dijo, que algunos tendrían que asumir una comisión más en el próximo Ayuntamiento, pero sin que ello represente una alteración mayor en la dinámica de trabajo.
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