CUADRIGENTÉSIMO CUADRAGÉSIMO CUARTO
MARCO CAMPOS MENA
¡Es un orgullo ser Saltillense! Quienes nacimos aquí, así como quienes llegaron a vivir a nuestra ciudad en décadas pasadas, conocimos mucho del saltillo de antes, tenemos gratos recuerdos de una época en la que la ciudad era mucho más chica y anécdotas por contar al por mayor.
Tanto es el orgullo que sentimos, que tenemos que decirlo con la solemnidad que esto conlleva, es el cuadrigentésimo cuadragésimo cuarto aniversario de la fundación de nuestra ciudad, por favor, no digan el “cuatrocientos cuarenta y cuatro aniversario”.
Nuestra ciudad obtiene su nombre por un pequeño salto de agua que aun existe, se puede encontrar casi llegando al mirador en la parroquia del Santo Cristo, conocida coloquialmente como la iglesia del ojo de agua.
El valle de Saltillo estuvo habitado antes por varios grupos de indígenas, estos eran los cuachichiles, rayados y nacaguas.
En 1577 se fundó “la Villa de Santiago del Saltillo” y se escogió el 25 de julio para conmemorar el aniversario de la fundación por se el día de “Santiago apóstol”, a quien se le considera el patrono de esta ciudad.
Debido a que los grupos indígenas nómadas que habitaban estas tierras eran muy salvajes y dificultaban constantemente la colonización española, estos último decidieron traer del centro del país a sus aliados Tlaxcaltecas, quienes más sosegados de temperamento y acostumbrados al trato con los españoles, sirvieron de ejemplo para los indígenas y así con el mestizaje, la siguiente generación fuera más “sociable”. Fue así como se fundó también el pueblo de San Esteban de la nueva Tlaxcala. Ambas poblaciones estuvieron separadas legalmente hasta el siglo XIX en que se unieron para formar la ciudad de Saltillo. Dicha separación puede apreciarse aún a la altura del palacio de gobierno, donde comenzaba cada una de las poblaciones.
Es innegable que la herencia tlaxcalteca dio en gran parte sentido a lo que conocemos como tradiciones saltillenses, tales como el tejido del sarape y el pan de pulque, algo de lo que nos distingue ante el mundo.
Conocida como la “Atenas de México” por la calidad de las instituciones educativas de las cuales surgieron grandes hombres ilustres.
También se le conoció en el pasado como “la ciudad del aire acondicionado” y no por que aquí los hicieran, sino por que el clima de saltillo era muy agradable durante todo el año. A finales de los 80’s se hablaba de una ola de calor sin precedentes, se había alcanzado la temperatura de 28ºC
Nuestra ciudad es conocida por su fe, y aun que no es una de las ciudades con más iglesias en el país, sí es una de las que tiene algunas de las más bellas y con arquitectura que destaca, comenzando con la Catedral que es símbolo de nuestra ciudad por su magnificencia. También está San Juan Nepomuceno con increíbles frescos de gran tamaño, su órgano tubular y sus paredes pintadas a mano tan a la perfección que pareciera ser papel tapiz y no podía faltar el Santuario de Guadalupe, que inspirada en el mismo estilo de Notredame, adorna las vistas de quienes pasamos por allí y somos gustosos de contemplar los detalles de su arquitectura y sus dos torres que fueron construidas tiempo después para situar las campanas y dejar ver su ubicación a la distancia.
Nuestra ciudad con espíritu emprendedor siempre viendo nacer a nuevos negocios y manteniendo con vida muchas tradiciones, sin duda, una cualidad de la gente que vive en esta ciudad y que orgullosamente se esfuerza, crece y deja un gran legado para las siguientes generaciones.
El lado industrial de Saltillo logró posicionarnos como una potencia a nivel nacional en décadas pasadas. Hoy dando lugar a grandes empresas en el corredor industrial que lleva el nombre de Isidro López Zertuche, convive el vestigio de las primeras industrias que fortalecieron la economía y la modernidad, dando empleo y sustento a miles de familias.
Cabe mencionar que contamos con un paso ferroviario que atraviesa prácticamente toda la ciudad y desde algunos puntos se puede escuchar con fuerza el paso del tren y su silbato tan característico. Estamos localizados estratégicamente en un punto geográfico importante y eso nos convierte en una ciudad por la que muchas personas tienen que pasar en sus viajes o por negocios.
Es también por lo anterior que, una gran cantidad de migrantes se ven obligados a pasar por aquí en su trayecto a la frontera norte y la calidez del Saltillense se hace notar en apoyo a quienes cansados por el largo viaje pueden encontrar refugio y descanso antes de seguir su camino.
Cuentan las anécdotas poco conocidas que en antaño por la noche algunas personas podían ver pasar una carroza fúnebre bajando por la calle de Hidalgo, augurio de muerte, pues se dice que quienes llegaron a verla, no sobrevivieron al final del día siguiente.
Como ciudad antigua y colonial, tenemos gran cantidad de leyendas, algunas, parte de la cotidianeidad y algunas menos conocidas y relatadas en escasas ocasiones por quienes las recuerdan manteniéndose al borde del olvido. Siempre es bueno dedicar unos momentos a escuchar las voces de quienes, tras una larga vida, pueden relatarnos muchos de los interesantes sucesos que aquí han acontecido.
Entre esos relatos poco conocidos, en tiempos de la revolución, el arroyo del pueblo se tiñó de rojo por los fusilamientos que se llevaban acabo en él, y también muy poco conocido, el asalto a la ciudad por los revolucionarios para que una familia, en perdón de su marido por no formar parte del grupo revolucionario de paso, pudiera preparar de comer a todo el regimiento.
Algunos recuerdos no tan gratos también han tenido su impacto en la sociedad saltillense, como la gripe española en 1919 que se llevó la vida de cientos de Saltillenses y según uno de los relatos rescatados de la memoria, los cuerpos eran llevados en carretas al cementerio para una fosa común.
Otro de los sucesos, más reciente y conocido fue el “trenazo de puente moreno” al sur de la ciudad ocurrido el 4 de octubre de 1972. Ese día gran parte de la sociedad Saltillense se unió en ayuda de quienes se encontraban en medio de los fierros retorcidos y clamaban por auxilio.
Podríamos seguir mencionando las incontables historias y leyendas que tenemos, pero algo debemos dejar a la curiosidad que nos invade una vez que nos adentramos en conocer la historia de nuestro hogar, así que, desde los túneles que recorren por debajo de la catedral para desembocar en el municipio de general Cepeda, hasta la escalera al cielo en los límites con Arteaga, tenemos mucho por descubrir y disfrutar de esta gran ciudad que se encuentra de fiesta, ¡Es un orgullo vivir en Saltillo!
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