PANDEMIA COVID19, OPORTUNIDAD PARA CONSTRUIR SUEÑOS

Por Miguel Villarello

“Muchos sufren los efectos de esta Pandemia, el que estemos hoy aquí es una gran noticia y cada uno de nosotros definimos qué significa esa vida, cómo la queremos vivir, de manera ligera o imprimirle la huella de nuestros sueños en cada paso que damos” exhorta Emanuel Garza Fishburn, rector de la Universidad Carolina, en una bienvenida a estudiantes por el nuevo ciclo escolar.

Los jóvenes, mujeres y hombres, rodeados de docentes y personal administrativo en una de las explanadas de la institución atentos a la conferencia, la cual parece más una convivencia, marca el comienzo del ciclo escolar 2021-2022.

Y “el principio de una aventura, la oportunidad de mejorar la actitud personal de cara al entorno con nuestra comunidad”, continúa Garza Fishburn ataviado con un chaquetín deportivo con las letras “Dragones”, la mascota de la institución en vivos colores rojo y azul obscuro y una mampara con la invitación: “Confía, conecta, colabora” detrás suyo.

 “De lo que se trata es justo ese balance entre una vida profunda y rica personal, pero también la posibilidad de construir una vida de mucho beneficio y de mucho apoyo con los demás”, comenta a propósito de la Pandemia que ha sido un cambio muy disruptivo para sociedad y familia.

Esas son también palabras suyas a través de una amplia entrevista, previa a su bienvenida, en su oficina de la rectoría de la Universidad Carolina.

¿Cómo ve usted la pandemia por Coronavirus que nos aqueja a nivel nacional, cuáles son sus perspectivas y el trabajo que se está haciendo?, se le inquiere en su oficina.

La Pandemia claramente es un cambio muy disruptivo para nuestra sociedad, para la gran familia humana y obviamente ha traído una serie de consecuencias en diferentes dimensiones de nuestras vidas, responde clara y precisamente.

“La dimensión personal, el dolor, el sufrimiento de pérdidas humanas; de todo lo que implica la relación con nuestra salud.

Y esa perspectiva es una de las más afectadas, obviamente también tiene una serie de impactos económicos y de organización de cómo vivimos de cómo interactuamos”, añade.

OPORTUNIDADES

Mientras que la vida estudiantil, las clases y convivencias se desenvuelven fuera de la Rectoría en esta institución asentada en lo que anteriormente se le denominaba la Quinta Restaumex, un sitio muy tranquilo al centro-sur de la ciudad, en el antiguo barrio conocido como Santa Anita famoso por unas escalinatas, el diálogo continúa.

“Pero algo que hemos identificado aquí en la Universidad, es que la Pandemia COVID-19 también nos trae muy buenas oportunidades para fortalecer nuestra consciencia sobre otros grandes retos que estamos afrontando como humanidad”, comentó.

Y esos retos nos gusta pensarlos como en tres grandes dimensiones, define: consciencia interior, relación con los demás y relación con la naturaleza.

“La primera es una consciencia o mayor consciencia de cómo estamos llevando nuestra relación con nosotros mismos, o sea, la dimensión interior de nuestras vidas.

Y cómo a través de los años tal vez por la vorágine de los estilos de vida que tenemos en general, o que se ha detonado un vacío en esa dimensión, un vacío que justo ha causado una serie de efectos como mayor nivel de ansiedad, temas de depresión inclusive, hasta lamentablemente el fenómeno creciente de suicidios en nuestra región.

En fin, esa dimensión más personal, más de la relación que llevamos con nosotros mismos, sentimos que es algo muy importante que atender y que la pandemia nos está permitiendo encontrarnos con esa realidad de cierta manera”, define sentado en su tranquila oficina.

El hecho de haber tenido que parar, y ante la incertidumbre y ante la desaceleración de la actividad productiva y económica: “como que muchos tuvieron que echarse un clavado hacia dentro”.

Es decir, menciona sin retirarse el cubrebocas negro con un pequeño logotipo de la Universidad Carolina: “empezar a afrontar miedos, empezar a afrontar perdones no brindados; en fin, una serie de elementos que ahí están presentes”.

CON LOS DEMÁS

La segunda es la relación con los demás que también es una dimensión fundamental, dice Garza Fishburn con voz pausada.

“Y que de cierta manera la Pandemia ha abierto un poquito la Caja de Pandora en cuanto a encontrar muchos más elementos, más estructurales, como de injusticia, de inequidad, como las divisiones a veces muy profundas que existen entre grupos, entre personas, en nuestra sociedad por cuestiones ideológicas, por cuestiones de raza, en fin.

Y que eso está también causando mayores niveles de fricción, de conflicto y de pérdida de confianza en la dinámica interpersonal”, afirmó.

Por ello, asegura expandiendo sus brazos: “sentimos que es bien importante que también abordemos esa dimensión con mucha más consciencia”.

“Y también con acciones contundentes hacia nutrir relaciones sanas, relaciones respetuosas, relaciones constructivas, relaciones amorosas con los demás”, puntualizó.

ENTORNO NATURAL

Y una tercera dimensión, continúa el rector ataviado con una camisa de manga larga en color azul que inspira un sentimiento de tranquilidad emocional: “que es nuestra relación con el entorno natural, que yo diría ¡María Madre es la madre de todas las batallas!, de cierta manera el hecho de que ya estemos en esta emergencia climática”.

“Que ya hay mensaje muy claro de que estamos en código rojo en la protección y conservación de nuestro medio ambiente por la pérdida de biodiversidad, por la extinción masiva de especies, por el calentamiento global, en fin”, señaló.

Y afirma que eso: “requiere una atención muy contundente de parte de todos los que somos integrantes de la familia humana, porque está inclusive nuestra propia existencia en riesgo”.

Por lo que explica, mientras afuera, en los patios de la Universidad Carolina se escuchan voces de alumnos y docentes interactuando, fomentando la cordialidad: “no así los que le saben al tema ya nos plantearon muy claramente que sólo tenemos 10 años para tratar de revertir esta crisis y eso implica cambios muy drásticos en nuestros hábitos de consumo, en nuestra manera de interactuar y de vivir”.

Y asumiendo sus dichos a manera de conclusión, con ese tono de calma personal, de paz con su entorno, el rector continúa al tiempo que entrelaza sus manos: “Entonces yo te diría que la Pandemia nos ha traído la posibilidad -nos ha traído la posibilidad, recalca-, y oportunidad de aprender de lo que ha sucedido”.

“Bien dicen que toda crisis es una gran oportunidad para aprender y eso es lo que tenemos que abrazar con mucha consciencia y tratar de resignificar nuestras vidas; tratar de redefinir nuestras vidas a la luz de esos aprendizajes”.

ELEMENTOS BÁSICOS

Mientras se aprecian los adornos, retratos de sus familiares, de su cuerpo docente, algunos trofeos y reconocimientos en un alto librero en su oficina se le preguntan varias cosas: ¿Volvernos más humanos, creo que en cierto modo estamos muy apartados socialmente, estamos mucho muy individualizados por la tecnología?

¿Habría algún tipo de propuesta aparte de las mencionadas, más específicas, en cuanto a la unión familiar, por ejemplo, que es la base de la sociedad?

Y Emanuel Garza Fishburn contesta: “Sí, claro”.

“O sea, claramente la realidad actual nos plantea este escenario de mayor consciencia, entendimiento de los problemas que nos aquejan y que compartimos.

Pero también debemos de construir un camino hacia adelante, una visión común de lo que queremos lograr y, pues claramente es transitar hacia un mejor estadio en esas tres dimensiones de nuestra relación con nosotros mismos, nuestra relación con los demás y nuestra relación con el entorno natural”, explicó.

Entonces vuelve a extender sus brazos y rememora: “Y vemos muy claramente, y yéndonos un poquito de historia de cómo hemos evolucionado como especie y como civilización, hay ciertos elementos que son básicos para que eso suceda”.

“Un elemento central es la confianza, el que nutramos relaciones de confianza entre nosotros es precisamente pegamento que nos permite reconstruir nuestro tejido social”, añade apoyándose en el respaldo de su sillón.

“Que nos permite abordar esta problemática de una manera más integrada, más vertebrada.

Y de la confianza, transitar también hacia una mayor conexión, es decir, una conexión más profunda entre nosotros; que eso nos lleva a, algunos le llamarían a una práctica de compasión, de realmente estar conectados con el otro.

En sus necesidades, en sus aspiraciones, en sus sueños y que esa conexión sea mutua. Entonces mayor confianza, mayor conexión y esas dos bases nos permiten pasar a un tercer elemento que es la colaboración”, asume de inmediato en su filosofía.

Y la colaboración es algo que tristemente no está tan presente en nuestra sociedad, advierte Garza Fishburn: “somos de la sociedad, pero hablando de la sociedad mexicana somos de los que tienen los menores niveles de participación, los menores niveles de involucramiento, es decir, la ciudadanía en tratar de resolver los retos que nos aquejan”.

Entonces entender que el camino para resolver esto implica trabajar los unos con los otros, implica hacer justamente estas vertebraciones y transitar juntos hacia ese futuro que queremos construir juntos”, de nuevo entrelaza sus manos como semejando el engranaje idóneo de su dicho.

“Entonces son elementos muy básicos y eso es parte de la magia de esto, o sea, no es rocket-science, como dicen, aunque no es algo muy complejo; realmente se trata de llevar a la acción preceptos, atributos, valores que son fundamentales.

Y estos tres yo te diría que son elementos claves para poder transitar hacia ese mejor entorno que queremos construir juntos”, sostiene con un tono de voz apacible.

ESENCIA

Una pregunta que llega luego de la amplia y filosófica explicación es: ¿Prácticamente sería volver a las bases, para decirlo en pocas palabras?

Y el rector de la Universidad Carolina contesta: “Exacto, volver a las bases, volver a la esencia”.

Y abre sus brazos como queriendo abarcar un amplio espectro: “en la esencia está el ingrediente mágico para transitar de una mejor manera hacia adelante y, sí, es resignificarnos”.

“Es darnos cuenta que por las inercias culturales, por inercias de cómo funciona nuestro sistema económico, etcétera, ha sucedido precisamente eso que comentabas, de irnos individualizando, de irnos compartamentalizando, de irnos separando de los demás”.

Y advierte señalando con su mano derecha hacia el supuesto horizonte: “esta dinámica de cada vez más colonias cerradas, por ejemplo, cada vez la barda más alta, cada vez más alambres de púas y cada vez más el temor con respecto al otro”.

Eso es lo que tenemos que cambiar, sentencia puntualizando con su dedo índice derecho sobre la superficie de su escritorio: “pasar de cierta manera del temor a la confianza, pasar de cierta manera a volver a encontrarnos en esas bases que, pues son lo que ha permitido transitar desde los orígenes de nuestra especie.

Y eso está súper documentado en estudios antropológicos, en estudios arqueológicos, que precisamente la construcción de confianza, la construcción o visión común de lo que quieres lograr como sociedad.

La construcción de bases para una colaboración es lo que nos ha permitido construir nuestra civilización a los niveles que los hemos llevado en términos de desarrollo cultural, artístico, tecnológico, médico, en fin.

Todo lo que hemos logrado juntos ha sido gracias a estos elementos; sólo hay que hacer unos pequeños ajustes para que sea sostenible”, precisa Garza Fishburn.

Para luego comentar a manera filosófica: “Y para que lo hagamos en armonía con nuestro entorno natural”.

EDUCACIÓN

¿El sistema educativo qué papel jugaría en esta dinámica, por decir, ya más específico, la universidad Carolina?, es la siguiente pregunta.

Y responde en lo específico que: “para nosotros es fundamental considerar las comunidades educativas como una plataforma muy significativa de transformación en este sentido que te estamos planteando”.

Luego va a lo general: “En muchos sentidos nosotros consideramos a las instituciones, a las escuelas, como estos grandes santuarios del bienestar socioemocional de quienes participamos en ellas”.

“Tenemos todos que entrar en esta mística de decir ‘Oye cuando estás aquí y cuando eres parte de una comunidad educativa debes de sentirte antes que nada parte de ella, sentirte abrazado, sentirte acompañado, sentirte apoyado en tu proceso y en tus retos personales.

Y eso es. Aunque debe existir en cualquier comunidad educativa”, comentó.

Y explica: “Entonces el que los maestros o que los directivos o los administrativos o los propios alumnos, los padres de familia hagamos conciencia de ese rol que tenemos a formar una comunidad juntos es que se permite detonar esa base.

Y sentimos que eso puede ser algo realizable y necesario en cualquier espacio humano, en cualquier campo social humano, las escuelas, las organizaciones, el trabajo, la familia, la vecindad, la comunidad”.

Es decir, concluye Emanuel Garza Fishburn, quien tiene una licenciatura en Derecho y una maestría en Política Educativa por la Universidad de Harvard, “El tono que marcamos, el cómo nos hacemos presentes, marca la diferencia”.

IGLESIA

¿En el caso de la iglesia, no como práctica religiosa, sino más bien fijándonos en la cuestión espiritual, cuál sería el papel que jugaría?, se le inquiere.

Y responde sin dudarlo: “Creo que puede jugar el mismo papel de ser una comunidad que abraza, que incluye, que cuida, que protege a quienes son parte de ella”.

“Y eso es indistinto de la religión, es indistinto de qué creo que exista en esa comunidad, pero sí hay ciertos valores universales que nos unen y es en torno a esos valores universales que debemos renfocar como entrar o dárnoslo”, declaró.

LA FAMILIA

Vamos a los asuntos personales, familiares, se le sugiere mediante la siguiente pregunta: ¿En cuestiones más personales, en familia cómo maneja Emanuel Garza Fishburn esta Pandemia y cómo propone volver a estas bases?

Sonríe y recargándose en su sillón muestra más de su lado humano al afirmar sin dudarlo e inmediatamente: “¡Claro, felizmente casado con mi esposa Ana Celia Aguirre, mi amor de la preparatoria, la mayor parte de nuestra vida juntos, con cuatro hijos gracias a Dios y dos perros que también son parte de la familia, entonces muy bendecido en ese sentido!”.

Más preguntas: ¿Y su relación como rector de la Universidad Carolina, con alumnos y maestros cómo es?

“Precisamente tratando de construir una relación que tenga estos elementos y es algo que disfruto intensamente”, platica luego.

Y se explaya: “El poder ser parte de una comunidad, el poder forjar comunidad con otros y que cualquiera sienta la confianza de poder conectar con tu servidor, el poder venir con la confianza de abordar cualquier situación, cualquier temática, el sentirnos acompañados en el camino, ese es precisamente lo que estoy procurando lograr con mi relación con los alumnos y con el resto de la familia Carolina”.

Luego de especificar en tono cordial sus estudios, una licenciatura en Derecho además de una maestría en Política Educativa por la Universidad de Harvard, Garza Fishburn habla de los estudios que ofrece la Universidad Carolina.

“Entre los estudios que tenemos hay una amplia gama de programas ya en la universidad, contamos ya con una preparatoria general y seis técnicas, en diferentes temáticas que son relevantes para nuestro entorno y para nuestra región.

También contamos con más de 8 licenciaturas y 3 ingenierías, muchas enfocadas a temas humanísticos y tecnológicos; además de los 3 posgrados operando ya aquí en casa”, finaliza orgulloso.

Casi para finalizar se suelta la pregunta de si ¿tiene planes a futuro como rector de la Universidad Carolina y como persona?

“Sí pues claro, antes que nada, seguir disfrutando intensamente de la oportunidad de hacer comunidad aquí en Carolina”, responde sin dudarlo.

“Tenemos muchas aspiraciones de lo que queremos lograr juntos aquí, de que se siga construyendo una plataforma para el desarrollo de todos los que forman parte de nuestra comunidad.

Y también ir permeando impactos en otras dimensiones de nuestra realidad como es el caso de lo que estamos viviendo y construyendo con el distrito Carolina que es toda una labor de vinculación y de mejora en las comunidades aledañas a la universidad”.

Va más allá, fuera de la Carolina, en esa relación con el entorno natural y abriendo sus brazos sostiene: “Tenemos también esfuerzos de conservación ambiental como el esfuerzo en el cañón de San Lorenzo, a través de una asociación dedicada a su conservación y a detonar procesos de recreación responsable y educación ambiental en ese espacio”.

Y por otro lado, afirma que también le han apostado a: “abonarle a la salud socioemocional en nuestros niños en escuelas públicas y privadas del estado, atraer la alianza educativa para el bienestar que estamos también apoyando en forjar”.

“Y pues finalmente seguir buscando diferentes maneras de poner nuestro granito de arena en este gran sistema de transformación que ocupamos”.

LA APUESTA

Ahora sí como último, se le solicita entre risas: Algo ya como final, ¿considera usted que la sociedad probablemente esté un poco desviada, la juventud que es la que nos interesa, no por llamarla desviada, sino fuera de su camino, qué consejo les daría?

Y sonriente afirma: “Conectar con su esencia, conectar”.

“Es muy común ver este fenómeno como si fuéramos nadando de muertito en la vida.

Muchas veces como que perdemos un sentido de porqué estar vivos, de tener un sentido o propósito con respecto a nuestra vida y nuestra existencia, y muchas de esas respuestas vienen de estar en contacto con nosotros mismos, de realmente abordar esas inquietudes, pero también de abordar esos sueños y encontrar esas motivaciones internas y poderlas compartir.

“Generalmente de lo que se trata es justo ese balance entre una vida profunda y rica personal, pero también la posibilidad de construir una vida de mucho beneficio y de mucho apoyo con los demás”, expresa concluyente.

¿Algo que desee agregar?, se le insiste.

Nada, “sólo agradecer el espacio que MAS Información también con sus procesos y sus medios contribuyen a que esta conciencia se siga detonando en nuestra comunidad”.

CONSTRUIR SUEÑOS

Ese día casualmente el rector dio una plática a los jóvenes de nuevo ingreso en el inicio del ciclo escolar en la Universidad Carolina, a grandes rasgos les dio la bienvenida: “a la casa de los Dragones, para nosotros no solo es mucha emoción la que sentimos en nuestro corazón, sino también el hermoso placer de construir una oportunidad para cada uno de ustedes”.

“Queremos que ustedes vivan intensamente la oportunidad de estar aquí, que sientan en lo más profundo de sus corazones que esta es la plataforma para que ustedes construyan sus sueños, esa vida a la cual aspiran cómo se imaginan vivir, cómo se imaginan construir oportunidades para ustedes para sus familias y comunidades”.

“Queremos que vivan esa oportunidad intensamente en la Universidad Carolina”, insistió ante casi un centenar de jovencitos que lo escuchaban atentos.

“El que estemos aquí es una gran noticia, una gran bendición, muchos se han quedado en el camino, no pudieron llegar a este momento, hemos perdido a familiares, perdido amistades, muchos sufren los efectos de esta Pandemia en su salud, en sus vidas y el hecho de que cada uno de nosotros estemos hoy aquí significa que tenemos la oportunidad de seguir viviendo”, filosofa Garza Fishburn quien viste una chaqueta deportiva con los colores rojo y azul obscuro además de la leyenda “Dragones”, la mascota de la institución.

Las muchachas y muchachos, quienes tienen a su frente la mampara con la invitación: “Confía, conecta, colabora” escuchan las palabras finales del rector de la Universidad Carolina.

“Y cada uno de nosotros definimos qué significa esa vida, cada uno definimos cómo la queremos vivir, si queremos llamarla así ligerita, como dicen nadando de muertito o realmente queremos imprimirle la huella de nuestros sueños en cada paso que damos, por es queremos que se sientan muy acompañados en la comunidad Carolina”.


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