Los devaneos de Rubén Moreira
Por David Guillén Patiño
Fue acusado de desvíos millonarios, de nepotismo, de haber orquestado el mayor fraude electoral en su estado y hasta de tirano.
Al otrora gobernador de Coahuila, fugaz dirigente nacional del PRI y hoy líder de la bancada tricolor en la cámara baja, también se le podría acusar de lenguaraz.
Y es que Rubén Moreira Valdez persiste en afán de mostrar su convicción de que posee la capacidad y calidad moral suficientes para participar de un delicadísimoasunto de interés nacional como es la reforma judicial.
Pero su verborrea no le da más que para apenas mal bosquejar algunos aspectos del tema, ventilados de mejor manera por diferentes actores y líderes de opinión.
Debido a que el ensordecedor ruido de su negro historial no me deja considerarsus palabras, no había leído las columnas que le publican ciertos mediosinformativos.
Pero terminó por llamarme la atención su más reciente divagación, a partir de su pretencioso título: “Una oportunidad para la justicia”.
Tan pronto como lo leí, me vino a la mente la popular imagen del burro hablando de orejas, que al parecer es el mismo que por casualidad tocó una flauta.
¿Cómo puede un político repudiado cuestionar el esfuerzo de otros para eficientar, depurar y dignificar nuestro sistema de justicia, sobre el cual pesan décadas de rezagos y arraigados vicios?
Entiendo que, debido a su posición en la Cámara de Diputados y por su papel en el contexto político nacional, puede verse obligado a fijar postura sobre el tema.
El problema es que su formación académica y su paso por las más altas esferas del poder público solo le sirven para permanecer en el lado equivocado de la historia.
Su extravío es tan grande como sus fantasías disfrazadas de postulados, ejemplo de lo cual es su dicho de que “sin paz no hay justicia”.
Francamente, el pobre hombre trae los cables cruzados. Estructuró su propuesta exactamente al revés. Debería decir: “sin justicia no hay paz”.
Parecería una cuestión intrascendente, pero resulta que este tipo de distorsiones suelen marcar la diferencia entre un régimen de gobierno y otro.
Mientras cierta clase de políticos piensa, con mente reactiva, en hacerse de máspatrullas, armas, policías y capacitación, la otra parte piensa, proactivamente, en el justo ejercicio del derecho, como factor clave del bienestar y, por ende, la pazsocial.
No es más limpia la casa que mucho se asea, sino la que menos se ensucia.
Y todavía se atreve a afirmar en su columna que lo propuesto por la actual administración pública federal, “poco o nada tiene que ver con lo que se promete”.
Sin mayor análisis, el parlamentario se queda en la superficie, al expresar: “Cambiar a ministros, magistrados y jueces no resuelve el problema que enfrentaal país”. ¿Específicamente, cuál problema?
Luego, el viejo opresor se muerde la lengua: “En el centro de la discusión jurídica se encuentran las personas, sus derechos, el medio ambiente, las libertades y el garantismo”.
Más adelante, en defensa del actual status quo que privilegia al poder judicial, de cuya corrupción él mismo se ha beneficiado, aduce: “Tenemos jueces y magistrados federales de muy alta capacidad y competencia”.
Al respecto, baste recordarle el señalamiento que el jueves hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador, referente a la grave negligencia del poder judicial.
Se trata de juicios promovidos por la Fiscalía General de la República en los que no se ha resuelto lo relativo a más de 129 mil millones de pesos en adeudos fiscales.
Situaciones análogas, que, guardando proporciones, se repiten a lo largo y ancho del país, hacen que la tesis de Rubén Moreira se venga estrepitosamente a tierra.
“No comparto la idea —agrega el amigo de ´Alito´— de no pedir experiencia para acceder a los cargos de la judicatura”.
Sobre el particular, solo le preguntaría a nuestro aludido si no es mejor que dichos aspirantes ofrezcan buenos resultados, en lugar de solo experiencia.
Esto, por aquello de que hay servidores públicos que, si bien tienen largastrayectorias, nunca aprenden nada, de ahí que no cesen de cometer los mismos abusos y errores, como el de decir barbaridades. A las pruebas me remito.
(davidguillenp@gmail.com).
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