Palabras Mayores

A otro perro con ese hueso

Por David Guillén Patiño

O es poco hábil en el manejo presupuestal o simplemente busca llamar la atención, adoptando un absurdo papel de víctima y, eventualmente, de héroe salvador.

Se queja de que el gobierno federal restará 500 millones de pesos al presupuesto general del estado, que asciende a poco más de 68,429 millones.

Lo que no dice es que dicho recorte representa apenas 0.0073% de dicho monto, que, por otra parte, repuntó en casi $4,173 millones respecto del ejercicio anterior.

Es claro que el gobernador Manolo Jiménez Salinas busca capitalizar políticamente este pequeño bache administrativo.

En todo caso, y todavía con mentalidad de alcalde, magnifica un problema financiero prácticamente inexistente. Las referidas cifras son muy reveladoras.

Lo curioso del caso es que todo el prianismo sigue al pie de la letra la consigna de reclamar recursos para Coahuila, sobre todo desde el Congreso del Estado.

Hay dos razones de peso por las cuales dicha demanda no procede: la evidente deficiencia en el ejercicio presupuestal y la corrupción que todavía lo envuelve.

Basta con revisar los reportes de la Auditoría Superior, estatal o federal, para darnos cuenta de la magnitud de los recursos desviados por el gobierno estatal.

Sin embargo, quizá haya que dar el beneficio de la duda a la administración de Jiménez Salinas, pero sin dejar de hacer algunos planteamientos a su gestión.

El primero de ellos es saber por qué ha preferido recortar el personal burocrático,y si esto no va en detrimento del gobierno de coalición que pactó con el PAN en las elecciones para gobernador y diputados locales.

Textualmente, el titular del Ejecutivo estatal anunció: “Vamos a tener que hacer más con menos para amortiguar el impacto de las reducciones presupuestales”.

Lanzaría enseguida el dardo envenenado: “Lo que se puede hacer… es reducir el tamaño del gobierno, como parte de las acciones que se tengan que tomar”.

Y uno se pregunta: ¿tan solo porque está de por medio la eventual pérdida de $500 millones, que, respecto del presupuesto total, son una insignificancia?

El gobernador aduce que la reducción afecta diversos programas sociales, así como a una serie de obras y proyectos que, según admite, aún están en su imaginación.

Cual dramaturgo, insiste en que “tendremos que apretarnos el cinturón y hacer más con menos”, supuestamente administrando de manera más eficiente los recursos.

Mientras tanto, estaría “realizando gestiones” ante el gobierno federal, con miras a que sea compensado el mini recorte.

Seguramente, Andrés Manuel López Obrador, soltará la carcajada, como a veces lo hace, cuando corrobore, con base en esta súper labor de gestoría, en qué consiste realmente eso de llevar a Coahuila “al siguiente nivel”.

Lo anterior, “aprovechando la excelente relación con la presidenta electa, Claudia Sheinbaum”, a quien, por cierto, aclamó efusiva y públicamente en su reciente visita a la Región Carbonífera de la entidad.

Seguramente, dicho desliz tiene algún costo político para un priismo renuente a rendirle pleitesía al gobierno de la cuarta transformación. Eso no está en sus genes.

Concluido este paréntesis, otro planteamiento obligado es entender por qué Manolo Jiménez no intenta compensar dicha disminución presupuestal mediante el ahorro y reestructuración de partidas presupuestales.

Uno de los recortes al presupuesto estatal sería a los 900 millones de pesos asignados a los “servicios de comunicación social y publicidad”.

Esta afectación en nada afectaría a su administración y le vendría muy bien a los coahuilenses, pues su gobierno derrocha cada día casi $2.5 millones, dirigidos a mantener alineados al grueso de los medios de comunicación.

Dada la situación, también se le puede sugerir a Jiménez Salinas que deje de utilizar los fondos federales de libre disposición para el pago de la mega deuda.

A estos compromisos financieros se destinarán este año más de 6 mil 872 millones de pesos, para una amortización de apenas $2 mil millones, de más de 36 mil que todavía se deben.

Su idea de reducir el presupuesto del Poder Ejecutivo es insuficiente, pues este sector ejerce 234.4 millones de pesos, menos de la mitad del equivalente al recorte que supuestamente hará la federación.

Donde sí se puede obtener más es de la Secretaría de Gobierno, a cargo de Óscar Pimentel, donde se manejan 503 millones de pesos, cifra muy similar al monto de la anunciada reducción presupuestal.

En tanto la administración pública estatal decide si afecta o no el statu quo de la clase política que la compone, la próxima semana, y posteriormente en agosto, el gobernador anunciará varios cambios y enroques dentro del gabinete ampliado.

Como dije, no se descarta que este adelgazamiento burocrático afecte los intereses del PAN, que en más de una ocasión ha visto en riesgo el gobierno de coalición.

…Y todo, por $500 millones.

(davidguillenp@gmail.com).


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