Nuevo acuerdo binacional compromete a entregar al año 431.7 millones de metros cúbicos del río Bravo, lo que amenaza a productores agrícolas. La zona afectada ya padece una escasez debido a la sequía
Saltillo, Coahuila 04/02/26 (Más).- El nuevo acuerdo entre México y Estados Unidos para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, derivado del Tratado de Aguas de 1944, representa un avance crucial para estados fronterizos como Coahuila, que enfrentan presiones por escasez de agua y sequías recurrentes.
El convenio, anunciado de manera conjunta por las autoridades de ambos países, establece que México deberá entregar un mínimo de 431.7 millones de metros cúbicos anuales, equivalente a 350,000 acres-pies, durante el actual ciclo quinquenal. Esta medida busca evitar nuevos déficits y fortalecer la cooperación binacional, al tiempo que prioriza el consumo humano y la producción agrícola.
Uno de los sectores más impactados por esta situación será el sector agroalimentario, especialmente en entidades como Coahuila y Chihuahua, debido a su alta dependencia del agua para riego. Las autoridades señalan que podría ser necesario trasladar operaciones agrícolas a otras zonas si no se logra mitigar el impacto de la sequía.
Francisco Núñez Escudero, responsable del Sector Agua en el Banco Mundial en América Latina y el Caribe, advirtió que la forma en la que se implemente el acuerdo tendrá un peso determinante. Destacó que las decisiones técnicas sobre la extracción del agua serán clave para no afectar aún más a los productores del norte.
El especialista subrayó que las realidades productivas de los agricultores coahuilenses deben considerarse en los esquemas internacionales, para garantizar el desarrollo sostenible en regiones áridas como el norte del estado.
Si bien el acuerdo es celebrado por ambos países como una medida de estabilidad, autoridades estadounidenses recordaron que, en caso de incumplimiento, Estados Unidos se reserva el derecho de imponer aranceles comerciales.
El acuerdo se logró tras una llamada entre el presidente estadounidense Donald Trump y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quienes reafirmaron su compromiso para resolver los desafíos históricos del manejo del agua compartida.
También se estableció un mecanismo de coordinación mensual permanente a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA/IBWC), y se delineó un plan técnico para salvar la deuda hídrica acumulada en ciclos anteriores.
No es necesario nuevo acuerdo
Productores agrícolas del norte de Tamaulipas advirtieron que no es necesario establecer un nuevo acuerdo sobre el Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos, ya que esto resultaría perjudicial para el campo tamaulipeco, especialmente para los 14 mil agricultores del distrito de riego 025.
La propuesta del Gobierno de México de entregar 431 millones de metros cúbicos anualmente al país vecino pondría en riesgo la subsistencia de esta importante zona agrícola.
De acuerdo con lo publicado por el Heraldo de México, Jorge Luis Martínez López, representante de usuarios del distrito 025, señaló que ese volumen comprometería toda el agua disponible para riego en más de 202 mil hectáreas productivas, condenando a la desaparición de dicho distrito, uno de los más extensos e importantes del país.
El distrito 025 se ubica en el noreste de Tamaulipas e incluye a los municipios de Matamoros, Valle Hermoso, Río Bravo y parte de Reynosa, aprovechando principalmente aguas del río Bravo almacenadas en las presas internacionales La Amistad y Falcón.
Martínez López recalcó que no se deben utilizar otros afluentes no contemplados en el Tratado de 1944 para abastecer la entrega de agua a Estados Unidos, pues se pone en peligro también el abasto para ciudades fronterizas mexicanas. Aclaró que el tratado estipula una entrega quinquenal de dos mil 158 millones de metros cúbicos, sin exigir una cuota fija anual, por lo que se puede cumplir dependiendo de la disponibilidad de agua.
Los agricultores no se oponen al cumplimiento del acuerdo internacional, pero sí rechazan que se haga de forma anticipada, sin considerar las afectaciones que conlleva para la producción agrícola. A su vez, criticaron el ofrecimiento de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que propuso una compensación de mil pesos por hectárea a causa de la falta de agua, ya que resulta insuficiente ante pérdidas que ascienden a miles de millones de pesos. “Nada compensa la falta de agua”, puntualizó Martínez.
En ese sentido, el productor destacó que hay más de 100 mil hectáreas que no podrán sembrarse este ciclo debido a la escasez de agua. Para quienes sí siembren, los rendimientos caerán drásticamente, al hacerlo en condiciones de temporal.
Finalmente, sostuvo que sí es posible cumplir con la entrega del agua establecida en el Tratado si Conagua mejora la gestión de las presas, elimina tomas clandestinas y controla la sobreexplotación de concesiones en estados como Chihuahua y Coahuila.
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