Editorial

OXÍGENO PARA LA CARBONÍFERA

Por Horacio Cárdenas

Corría el año 2022 y Europa, que para muchos efectos sigue siendo considerada la región más vanguardista en los más diversos ámbitos del quehacer humano, se lanzaba de lleno contra la contaminación ambiental, fuente identificada del calentamiento global y el cambio climático, que amenaza, si no la sobrevivencia de la especie humana, si la forma de vida, y vale decir también la forma de muerte, a las que nos hemos acostumbrado.


Seguro que ha escuchado aquella admonición un tanto poética de que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Sin querer significar que lo que planteaba en ese instante de autocrítica la Unión Europea, si tenía una fuerte carga de buenas intenciones.


A lo que estamos acostumbrados acá en nuestro México es a qué las declaraciones y aún los programas de gobierno sean precisamente eso, un catálogo de buenos deseos e intenciones, con escaso o nulo sustento para llevarlos a la práctica, y de poner el billete donde están las palabras, de eso nada.


Pensábamos que, en Europa, con todas las cosas admirables que nos imaginamos que tienen, las cosas serían distintas, en concreto que, al hablar de compromisos con el medio ambiente, pondrían los elementos para que sus rollos se convirtieran en hechos… Y no.


De lo que estamos hablando es del compromiso a escala global de que para el año 2035 ya no circularían por las calles y carreteras europeas vehículos de combustión interna, únicamente se permitiría para automóviles eléctricos o impulsados por alguna otra fuente renovable y limpia de energía.


Eran los tiempos en que Andrés Manuel López Obrador era presidente y olímpicamente desechó imitar el modelo europeo, alegando que todavía le quedaban muchos años a los combustibles fósiles, a los que, según, destinó el esfuerzo de su gobierno, dejando de lado las fuentes alternativas. En su momento fue cuestionado y vilipendiado por su actitud, que no varió en lo más mínimo.


¿Quién iba a decir que López Obrador tenía razón? Recién publicó la Unión Europea una rectificación, abandona la prohibición de los autos de gasolina, aunque mantiene la promesa de alcanzar la neutralidad de carbono para el 2050, como decimos coloquialmente acá, nomás patearon el bote más para adelante.


Esto tiene fuertes implicaciones para nuestro estado y en particular para la actividad de explotación de carbón en los municipios de la Región Carbonífera, porque… Así como se abandona lo más rudo de la obligación de migrar a vehículos de combustión interna a eléctricos, así también desde los Estados Unidos viene una reactivación de la minería de carbón para la generación de electricidad, lo que implica si no necesariamente abandonar los compromisos de reducir la huella de carbono, si deja de exigir el cumplimiento estricto de normas de liberación de gases de efecto invernadero a la atmósfera.


La generación de energía a partir de carbón parecía condenada a la extinción, pero en lo que va del actual sexenio la impresión que tenemos es que se busca reactivarla y fortalecerla. ¿Cuánto durará este impulso? Difícil de predecir, hasta que llegue a presidente de los Estados Unidos alguien más comprometido con el entorno que con la actividad económica, que como hemos visto, es un péndulo que ya nos ha dado muchas sorpresas en el corto plazo de diez años, es altamente provoque vuelva a oscilar hacia la energía limpia, pero no sabemos cuándo ocurrirá, y por lo pronto hay que aprovechar.


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