Oslo, Noruega, 09/10/26 (Más).- La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue distinguida con el Premio Nobel de la Paz 2026 por sus esfuerzos para promover la paz, fortalecer el derecho internacional y contribuir a la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, informó el Comité Noruego del Nobel.
De acuerdo con información de Infobae, el organismo reconoció la trayectoria de Pillay en la defensa de los derechos humanos, desde su trabajo como abogada de activistas que se opusieron al apartheid en Sudáfrica hasta su participación en tribunales internacionales y organismos de las Naciones Unidas. El comité destacó su labor para exigir responsabilidades a los Estados y sus dirigentes, así como para defender a las víctimas de la violencia y los conflictos armados.
A sus 85 años, Pillay cuenta con una trayectoria de varias décadas en el ámbito jurídico internacional. Entre sus responsabilidades más relevantes se encuentra su gestión como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que desempeñó de 2008 a 2014, periodo durante el cual participó en la promoción de mecanismos internacionales de protección de las garantías fundamentales.
La jurista también presidió una comisión de investigación independiente de la ONU que concluyó que Israel había cometido genocidio en la Franja de Gaza, según el contenido del texto de referencia. Asimismo, participa como jueza en el caso ante la Corte Internacional de Justicia en el que Myanmar enfrenta acusaciones de genocidio contra la población rohinyá.
Al anunciar el reconocimiento, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, destacó la importancia de los instrumentos jurídicos internacionales para prevenir conflictos y contribuir a la resolución pacífica de las disputas entre países.
El representante del comité señaló que la diplomacia, los tratados y los mecanismos legales permiten abordar cada vez más conflictos sin recurrir a amenazas, violencia o guerras. También advirtió que, ante el aumento de los enfrentamientos internacionales, el respeto al derecho internacional constituye una condición necesaria para preservar la paz y la seguridad.
La trayectoria de Pillay estuvo marcada desde sus primeros años profesionales por las restricciones raciales del apartheid, sistema de segregación que rigió en Sudáfrica durante buena parte del siglo XX. Tras obtener un título en artes en 1963 y graduarse en derecho en 1965 en la Universidad de Natal, comenzó a ejercer como abogada bajo la tutela del penalista N. T. Naicker, vinculado al Congreso Nacional Africano.
En 1967, a los 26 años, abrió su propio despacho jurídico y se convirtió en la primera mujer no blanca en establecer un estudio de ese tipo en la provincia sudafricana de Natal. La decisión respondió también a las barreras discriminatorias que enfrentó para incorporarse a otros bufetes, donde, según relató, se negaban a contratarla por motivos raciales.
Durante los siguientes 28 años, defendió a activistas contrarios al apartheid y a integrantes de organizaciones como el Congreso Nacional Africano y el Movimiento de Conciencia Negra. Su trabajo incluyó la denuncia de las condiciones de detención de presos políticos y de prácticas de tortura durante los interrogatorios.
En 1971 consiguió una resolución judicial para impedir que la policía utilizara métodos ilegales de interrogatorio contra su esposo, quien había sido detenido en virtud de la legislación antiterrorista. Dos años después logró que los presos políticos recluidos en la isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, obtuvieran el derecho a recibir asistencia jurídica.
Su formación académica continuó en Estados Unidos. En 1981 cursó una maestría en derecho en la Universidad de Harvard mediante una beca del Programa Harvard-Sudáfrica, destinado al intercambio de estudiantes contrarios al apartheid. En 1988 obtuvo un doctorado en ciencias jurídicas en la misma institución, convirtiéndose en la primera sudafricana en alcanzar ese grado en la Facultad de Derecho de Harvard.
Tras el fin del régimen segregacionista, el presidente Nelson Mandela la nombró jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica en 1995, con lo que se convirtió en la primera mujer no blanca en integrar ese tribunal. Ese mismo año, la Asamblea General de las Naciones Unidas la eligió jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde permaneció durante ocho años y ocupó la presidencia durante los últimos cuatro.
Uno de los principales aportes de Pillay al derecho internacional se produjo en el proceso contra Jean-Paul Akayesu, exalcalde de la comuna ruandesa de Taba. El 2 de septiembre de 1998, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda emitió una sentencia que estableció que la violación y otras formas de violencia sexual podían constituir actos de genocidio y crímenes de lesa humanidad.
Akayesu fue declarado culpable por su responsabilidad en actos de violencia contra mujeres tutsis durante el genocidio de Ruanda. La resolución representó un precedente para el reconocimiento de la violencia sexual como una herramienta utilizada en la comisión de crímenes internacionales y fortaleció la protección jurídica de las víctimas en los conflictos armados.
Durante su paso por el tribunal también se produjeron otras resoluciones relevantes, como la condena del ex primer ministro ruandés Jean Kambanda por genocidio, considerada la primera ocasión en que un jefe de Gobierno fue declarado penalmente responsable de ese delito. Asimismo, se dictaron condenas contra responsables de utilizar medios de comunicación para incitar al genocidio.
El Premio Nobel de la Paz forma parte de los cinco galardones establecidos por el inventor e industrial sueco Alfred Nobel en su testamento de 1895. A diferencia de los premios de Física, Química, Medicina y Literatura, que se entregan en Estocolmo, el reconocimiento de la Paz se concede en Oslo, Noruega.
La decisión de Alfred Nobel estuvo influida, entre otros factores, por su interés en los problemas sociales y el movimiento pacifista europeo, así como por su relación con Bertha von Suttner, escritora y activista que posteriormente recibió el Nobel de la Paz.
Desde 1901, el galardón ha sido concedido en 106 ocasiones a 143 personas y organizaciones, de acuerdo con los datos incluidos en la información de referencia. La diferencia entre el número de ediciones y el total de laureados se debe a que el premio se ha compartido en distintas ocasiones entre dos o tres personas u organizaciones.
Con la distinción a Pillay, el Comité Noruego del Nobel reconoce una trayectoria vinculada con la defensa de los derechos humanos, el desarrollo del derecho penal internacional y la exigencia de responsabilidades por atrocidades cometidas durante conflictos. Su carrera abarca desde la lucha jurídica contra la discriminación racial en Sudáfrica hasta su participación en instituciones internacionales encargadas de investigar y juzgar violaciones graves del derecho internacional.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
