La OTAN intensificó sus operaciones militares en el Ártico con nuevos ejercicios en torno a Groenlandia, una zona estratégica marcada por el deshielo y la creciente competencia geopolítica con Rusia y China. El despliegue contempla mayor vigilancia aérea y coordinación entre países aliados para fortalecer el flanco norte. Las maniobras se desarrollan en medio de tensiones entre Estados Unidos y algunos socios europeos sobre el reparto de responsabilidades en la región, mientras la Alianza busca proyectar unidad interna y capacidad de disuasión.
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