Horacio Cárdenas Zardoni
Se nos murió José Palomo, el brillantisimo caricaturista chileno, autor de El Cuarto Reich, que vivió durante varias decadencia nuestro país, publicando en Excélsior y otros medios de comunicación.
A Palomo, que ese era su nombre de pluma, debemos entre otras cosas, el lema del gobierno ¿O sería mejor llamarle la dictadura? del Cuarto Reich, y que usamos de título para esta columna. No es falta de ortografía, es corrección política, desde una época en la que ni siquiera se había inventado este concepto, tan de moda en el escenario político de nuestros tiempos.
Si recuerda las caricaturas de El Cuarto Reich, muchas de las acciones tenía lugar en el palacio de gobierno del dictador, un militar, seguramente con grado de general o superior, chaparrito hasta rayar en lo microbiano, de uniforme de gala, con bigotito y lentes oscuros al estilo de Augusto Pinochet… Con el que, ahora que lo pienso, tenía un parecido que difícilmente podríamos calificar como casual.
Ni que decir que el Palacio de Gobierno era poco menos que un búnker, con todas las medidas de seguridad que uno, y más, un caricaturista, podría imaginar: muros, alambradas, puertas blindadas, y lo más significativo, barreras de hombres enormes, fornidos, mal encarados, no particularmente inteligentes y muy violentos, divididos en dos niveles, los uniformados con equipo antimotines, y los de gabardina y sombrero, que son los que acá solíamos conocer como judiciales, que reencarnaron en ministeriales y ahora en quien sabe qué.
Bueno, pues todo hacia parecer que la protección del soberano dictador era inexpugnable: nadie no autorizado entraba en palacio, ni podía siquiera acercarse a las puertas para manifestar lo que trajera atravesado, y sin embargo… Muchos de los cartones del Cuarto Reich dan cuenta de la botella, la cascada plátano, el tomate podrido, el cóctel Molotov, volando por encima de las bien ordenadas filas de policías y guardias que protegen al dictador. Al final, de lo que se trata es de mantener y alentar la esperanza de que no todo está perdido en nuestros países.
A raíz de que, en una confesión bastante extraña de parte de cualquier miembro de la cuarta transformación, y más de parte de la máxima autoridad del segundo piso de aquella, quien ya había dado el asunto como cerrado, Claudia Sheinbaum confirmó que, en efecto, una mujer se había estado asoleado con las piernas al aire, en una de las ventanas de Palacio Nacional, no se aprecia, pero es de sospechar que era mientras hacía cualquiera de las cosas que se hacen con un teléfono celular.
Su primera salida la pintó de cuerpo completo, a Sheinbaum, no a la fulana ¿Y porque no hablan de García Luna, o de Fox, o de Zedillo?, pues porque nunca vimos a nadie de su entorno agarrar Palacio Nacional para exhibirse, ojo, no decimos que no lo hicieran, solo que no lo vimos, y cuando nos enteramos, claro que se comentó, se hicieron chistes, exigimos explicaciones y disculpas, responsabilidades, y por supuesto nada pasó.
¿Pero que significa una ventana abierta en el tercer piso de palacio?, ante todo una vulnerabilidad innecesaria del edificio en el que reside el poder ejecutivo de México, en un momento especialmente peligroso. No lo sé, pero me gustaría creer que Palacio tiene vidrios blindados, en previsión de cualquier atentado, lo cual vale sombrilla cuando se abre la ventana para ventilar las extremidades inferiores de una funcionaria desfachatada de la cuarta transformación. No nos escandalizamos, han de ocurrir cosas horribles y vergonzosas con las cortinas corridas, ¿Pero que gana de exhibirse dónde todo debería ser corrección y buen ejemplo?
Sheinbaum se guardó el nombre de su protegida, pues eso es lo que es. Según ella hubo una sanción…¿Porque, por abrir la ventana, por romper el protocolo de seguridad, por tener las piernas chuecas?
Allá cada quien, como se cuida y deja que la cuiden, pero nadie ha estado más cerca de la violencia física en su contra, que Claudia Sheinbaum. La han manoseado, le picaron el ojo, la han interceptado y retenido en varios estados, han intentado entrar a Palacio durante varias manifestaciones… ¿Y alguna taruga abre la ventana para balconearse? ¡Que falta nos hace Palomo para documentar adecuadamente este nuevo episo6del Cuarto Reich!
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