Por Juan Rocha
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El financiamiento bancario parece contraerse en mayor proporción que la correspondiente a dicho efecto contable, indicando que la demanda por financiamiento bancario aún enfrenta obstáculos en su camino a la recuperación, expuso BBVA México.
En varios sectores, la tercera ola de contagios pudo retrasar proyectos de inversión ante un panorama incierto en cuanto a la recuperación de la actividad.
Aunado a ello, la acumulación de depósitos durante la pandemia por motivos precautorios, así como en el retraso prudencial de proyectos de inversión, podría explicar la inercia en la recuperación del financiamiento de la banca múltiple a las empresas.
Los saldos vigentes de la cartera de crédito a empresas mantuvieron una caída, con una variación anual nominal de -9.7% (-14.7% real) en el séptimo mes del año, una contracción menor en 2.5 puntos porcentuales en comparación con la registrada el MIA.
En efecto, el desempeño en julio se puede traducir en dejar atrás las caídas de doble dígito en términos nominales, lo cual no ha sido el caso desde marzo de 2021.
Respecto a las variaciones mensuales, en julio se observó una tasa nominal de 0.46%, mayor al 0.14% del MIA, reflejo de una mayor inflación, ya que la variación real mensual refleja una caída de -0.1% (de menor magnitud que el -0.4% registrado el mes previo).
El índice de morosidad (IMOR) de la cartera a empresas en julio de 2021 fue 2.1%, similar al observado el MIA y mayor al 1.7% observado en julio de 2020.
PIE DE GRABADO
Sectores como la industria automotriz y la minería cuya demanda por financiamiento parece no haber alcanzado aún su mayor caída.
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