Nosferatu

Por Enrique Abasolo

Tenemos que partir del hecho de que Nosferatu es Drácula.

Allá en los silentes años 20, cuando F.W. Murnau y compañía buscaban incursionar en el cine de terror, su primera opción era llevar a la pantalla la aclamada novela del conde transilvano.

Pero resulta que no pudieron llegar a un arreglo con la viuda de Bram Stoker (Florence). Así que filmaron su muy particular versión de ‘Drácula’, con algunos sutiles cambios y alteraciones menores que no engañaban a nadie. El argumento es básicamente el mismo, por lo que doña Florencia –muy a lo doña Florinda– les metió señora demanda por lucrar con el trabajo de su difunto marido y se dio a la tarea de eliminar todas las copias existentes de ‘Nosferatu. Una Sinfonía del Horror’ (1922) y casi lo logró. Fue hasta décadas después que, a través de distintos rollos dispersos de diferentes copias, se pudo reintegrar una versión completa gracias a lo cual conocemos esta obra imprescindible al día de hoy.

La viuda prefirió ceder los derechos para una obra de teatro que a la postre sirvió como base para la versión fílmica de 1931 de Tod Browning, estelarizada por Bela Lugosi. Pero lo cierto es que ‘Nosferatu’ se apega mejor al texto original que la propia adaptación oficial. No obstante, el clásico de la Universal le dio al mundo la imagen arquetípica del vampiro; mientras que ‘Nosferatu’ nos aportó la noción de que la luz solar es letal para los hematófagos, cosa que Stoker jamás menciona en su libro.

Nosferatu se volvió a filmar en dos ocasiones: Una en 1979 (‘Nosferatu. El Fantasma de la Noche’) bajo la dirección de Werner Herzog, con su actor fetiche, Klaus Kinski como el conde vampiro y Isabelle Adjani (ya volveremos a ella) como el objeto de su deseo. En esta versión sin embargo se respetan los nombres de Dracula, Mina Harker, Van Helsing… etc.

Y otra adaptación se realizó en 2023. Sí, así como lo lee: Hace poco más de un año apenas se produjo otra adaptación diferente a la que hoy nos ocupa, también titulada “Una Sinfonía de Horror”, dirigida por David Lee Fisher y estelarizada por Doug Jones, que si no le suena es uno de los actores de cabecera de nuestra hoy funada gloria nacional, Guillermo del Toro; y quien se ha ajustado en todos esas elaboradas creaciones de maquillaje prostético de cuerpo completo para dar vida a creaciones como el Hombre Pálido y el Fauno de ‘El Laberinto del Fauno’; Abe Sapiens de ‘Hellboy’ 1 y 2; y su primo, el guachinango romántico de la galardonada ‘La Forma del Agua’. Mi sugerencia es buscarla en plataformas (ya está disponible) para verla también.

No podemos dejar de mencionar otros dos momentos clave en la historia de Nosferatu. Me refiero a la encarnación que hizo Willem Dafoe para ‘La Sombra del Vampiro’ (2000, E. Elias Merhige); una imaginativa fábula sobre la filmación de la película original bajo la premisa de que el actor protagonista, Max Schreck, era un vampiro real.

Y el episodio 16 de la segunda temporada de Bob Esponja, ‘Turno de Ultratumba’, que remata la graciosa peripecia con la aparición del Conde Orlok. Lo menciono en serio, ya que para las generaciones más jóvenes fue la primera noción y el primer acercamiento que tuvieron del personaje.

Entonces, sea consciente de que si va a ver la nueva adaptación de Nosferatu, básicamente va a ver otra versión de Drácula y de hecho Stoker recibe su respectivo crédito al final de esta cinta.

Pero tenga muy en cuenta que para esta interpretación, el mito del vampiro ha sido despojado de cualquier atisbo de romanticismo, galantería o galanura; de todo rasgo de cortesía, caballerosidad o posible vía de redención. Nosferatu, es decir, el Conde Orlock es un monstruo en toda la terrible extensión de la palabra. Apenas se le puede reconocer su condición humana, tanto en su aspecto como en su fuero interno, que parece estar habitado por una bestia sin más consciencia que un instinto depredador.

No hay romanticismo, sin embargo erotismo sí lo hay, solo que aquí la seducción no se da por la sutil vía del encanto, sino por una especie de embrujo maligno muy parecido a una posesión demoniaca.

Y aquí tengo que hacer una pausa para alabar el trabajo de la heroína, tanto de la intérprete como de su personaje: La actriz Lily-Rose Depp (sí, hija de Johnny) entrega una actuación soberbia que si bien, al inicio no me estaba convenciendo del todo, hacia el tercer acto es un verdadero delirio digno de aplauso y todos los galardones disponibles para su categoría. Su actuación como la víctima del influjo sobrenatural es escalofriante; uno piensa que hay efectos especiales o que va a salir caminando por las paredes, pero es pura entrega actoral; misma que –se cuenta– basó en el trabajo de Adjani, pero no en lo que la francesa hizo para su ‘Nosferatu’ de los setentas; sino en su inolvidable interpretación en el clásico ‘Possession’ (Andrzej Zulawski, 1981).

Y el personaje es todo lo que una heroína debe ser. A diferencia de lo que el cine woke nos ha querido vender sin éxito, Hellen Hutter salva el día no porque sepa más que todos los demás, ni porque sea la que patea el trasero de hombres que la doblan en peso y corpulencia. Es la heroína porque todo el tiempo está como nadie sufriendo de la terrible maldición que ya amenaza con destruir al mundo y tiene luego un momento de revelación que le dice qué es lo que debe hacer y con valor, pero no sin miedo ni pérdida, lo asume y lo enfrenta. Una maravilla.

La película es muy, muy, muy sensorial, no obstante durante todo el primer acto nos tiene completamente sumidos en la oscuridad. A cambio consigue transmitirnos la temperatura, las texturas y hasta los aromas de cada uno de los espacios en que se desarrolla la acción.

‘Nosferatu’ coquetea con el “body-horror” (la especialidad de David Cronenberg) y un poco con el “gore”; se da el lujo de meternos algunos “jump-scares”; pero me atrevo a defender que ni siquiera esto último abarata a la auténtica pieza de arte que es; así que ni siquiera los amantes del género del horror van a salir decepcionados.

La dirección de arte y fotografía logran un maridaje perfecto que debe ser apreciado. Me aventuro a decir (porque no he investigado al respecto) que es por el uso mínimo de efectos digitalmente generados; ya que todo luce real, orgánico, in situ. Tengo entendido que hasta para la famosa escena de la plaga de ratas se usaron animalitos reales lo cual es tremendamente complicado, siendo que cualquier otro realizador, distinto a Robert Eggers, habría optado porque se lo trabajara un nerd en una computadora.

Pero es que Eggers es uno de esos realizadores que se han ganado ya la luz verde, la manga ancha, la carta abierta para filmar cualquier despropósito que se le ocurra por caro o complicado que resulte, gracias a que sus tres entregas anteriores se convirtieron en obras de culto casi al instante: ‘La Bruja’ (2015), ‘El Faro’ (2019), ‘The Northman’ (2022).

Tengo que destacar desde luego otros dos créditos actorales: el de Bill Skarsgard como la siniestra, terrible, abominable bestia del Conde Orlok (pese a que lo veremos poco y detrás de una caracterización más allá de lo reconocible, allí está su rúbrica, igual que lo hizo como el Payaso Pennywise de ‘Eso’ (Muschietti, 2017). No obstante, la perspectiva de esta película, la novela y todas sus adaptaciones es desde el punto de vista de la heroína, sin un buen Conde todo lo demás simplemente colapsa.

Y, en un giro del destino, Dafoe que como dijimos, ya nos dio su propia versión de Orlok-Schreck, es ahora el profesor Albin Eberhart Von Franz, la equivalencia de Abraham Van Helsing, en cuya tradición encontramos nombres como el de Sir Anthony Hopkins, Peter Cushing o Hug ‘Wolverine’ Jackman, a los que tranquila y merecidamente se les puede unir ahora la sonrisa más desquiciada de Hollywood.

‘Nosferatu’ abreva de la cinta original y quizás mucho también del ‘Bram Stoker’s Dracula’ de Coppola (1994). Hasta podríamos decir que es un pastiche de todo lo antes citado; pero aun así tiene razones para existir por mérito propio y convertirse en el arquetipo vampírico de ésta década y quizás, del primer cuarto de siglo, lo cual no es poca cosa, tratándose de una remake de un original de hace cien años, mismo que por poco no llegamos a conocer a causa de un monstruo mucho más temible que cualquier vampiro: Una viuda enojada.


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1 comentario en “Nosferatu”

  1. Adriana Bernal Espíritu

    Excelente Critica, con notas documentadas y apreciación con conocimiento y Sensibilidad…Bravo, ahora con más conocimiento puedo disfrutar y apreciar la película de reciente versión: NOSFERATU

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