Ciudad de México, 27/08/25 (Más).- El enfrentamiento público entre el senador Gerardo Fernández Noroña, presidente de la Mesa Directiva del Senado, y la periodista Azucena Uresti escaló esta semana luego de una serie de declaraciones cruzadas en medios de comunicación y redes sociales.
El detonante fue la crítica hecha por Uresti a la adquisición de una casa valuada en 12 millones de pesos por parte del legislador, en contraste con su discurso habitual de austeridad republicana.
Durante su programa de radio, Uresti señaló la incongruencia entre el perfil político del senador y la compra de una residencia de alto valor en Tepoztlán, Morelos.
“Austeros en el discurso, pero fifís, como ellos decían, en la vida privada”, expresó la comunicadora, al referirse a lo que considera una contradicción entre el mensaje y la conducta del legislador.
La propiedad a la que hizo referencia fue reportada por el periodista Jorge García, quien señaló que la casa fue adquirida mediante un crédito personal. La información está incluida en la declaración patrimonial del senador.
La revelación generó debate sobre el acceso a créditos de alto valor por parte de funcionarios públicos y el contraste entre su nivel de vida y los principios que promueven.
En respuesta a las declaraciones de Uresti, Fernández Noroña acusó a la periodista de “doble moral” y de insinuar presuntos vínculos ilícitos en la obtención del inmueble.
“Azucena Uresti hoy en la mañana se atrevió casi a decir que es financiamiento del narco, ¡qué audacia la suya! Ella tiene un departamento aquí en Reforma que vale más que la casa que yo estoy pagando”, dijo el legislador durante una conferencia de prensa.
La periodista negó las acusaciones y cuestionó las acciones del senador. “Salió a dar esta rueda de prensa donde se enoja con todos los compañeros reporteros y además me acusa de tener un departamento que no tengo. Y si lo tuviera no fuera su problema, senador Noroña. Yo trabajo muy feliz y muy dignamente”, respondió al aire.
Posteriormente, Uresti lanzó preguntas directas sobre las implicaciones de los señalamientos: “¿Me espía, senador? ¿Me está espiando? ¿Ha mandado a alguien a que revise dónde vivo o cuánto gano o con quién vivo? ¿Esa es la estrategia de intimidación de su parte?”
El conflicto se intensificó cuando Fernández Noroña publicó en su cuenta de X una fotografía de Uresti en un gimnasio, que él aseguró corresponde a las instalaciones del edificio Reforma 77. “Aquí @azucenau en el gimnasio del edificio de Reforma 77, donde dice que no vive en un departamento de 13 millones de pesos”, escribió el senador, en lo que fue interpretado como una forma de exhibición pública.

Durante un espacio de debate con legisladoras de distintos partidos, Uresti calificó esa publicación como un acto “cobarde” y rechazó la veracidad de la afirmación. “Una foto de un gimnasio no es una prueba. No vivo ahí y no es mi departamento. Venga, aquí lo espero. No sea valiente en las redes sociales, sea valiente cara a cara”, declaró.
La confrontación generó una nueva discusión sobre los límites del debate político, el respeto a la vida privada de figuras públicas, y el rol del escrutinio mediático en torno a los funcionarios.
Uresti insistió en que el senador debía comprobar sus acusaciones y reveló que fue invitado a su programa para ejercer su derecho de réplica, pero que no se concretó por cuestiones de agenda.
En otro momento del programa, Uresti aludió a un reportaje del diario La Razón, el cual indica que un mexicano que gana el salario mínimo requeriría 143 años para comprar una casa de 12 millones de pesos. Este dato fue usado para subrayar el contraste entre la retórica de austeridad y la realidad patrimonial de ciertos legisladores.
Finalmente, la periodista desafió al senador a sostener un diálogo público para esclarecer los señalamientos. “Si usted me acusa de tener un departamento que dijo que además me había costado más de doce millones de pesos, lo reto a que me lo demuestre. Y si está muy seguro, contésteme el teléfono. Vamos a hablar. ¿Qué le parece?”, concluyó.
Hasta el momento, Fernández Noroña no ha respondido directamente al reto ni ha presentado documentación que sustente su afirmación respecto al supuesto departamento en Reforma. El intercambio entre ambos continúa generando reacciones en la opinión pública y medios de comunicación.
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Yo sólo digo que qué chingados le importa al changoleón legislativo lo q un particular haga con su dinero, ya q ni son figuras públicas ni los estamos manteniendo con nuestros impuestos, a diferencia d los hipócritas del gobierno, kienes como en toda supuesta democracia deben estar sujetos a la transparencia y al escrutinio público.
Cómo es posible que nadie sea capaz d argumentar esto y poner al changoleón en su lugar. Q se pudra como el hipócrita q es y sea juzgado x la historia.
Bonita austeridad manejando Volvos, tragando en restaurantes d lujo y viajando en primera clase.
Ambos tienen derecho a adquirir propiedad si es con recursos lícitos. Lo criticable es como esta clase política pregona hipócritamente austeridad y con los recursos recibidos de nuestros impuestos y otros ingresos que declare, pueda gastar en viajes en primera clase y adquirir la propiedad en cuestión. Hágase el “socialismo” en los demás. Su función de representante popular lo pone en la lupa para sus acciones. Azucena si tiene derecho a total privacia cumpliendo con sus obligaciones fiscales e ingresos lícitos y nada más.