Por Marco Campos Mena
La presidenta Claudia Sheinbaum tiene en sus manos un poder mucho más grande que lo que se imaginan la mayoría, mucho más grande que para lo que les alcanza la imaginación a los legisladores que hasta el momento se sienten los dioses de la política mexicana, y este es la capacidad de pasar a la historia más que como la primera mujer, como quien unificó e impulsó al país más que cualquier otro país.
Del mismo modo tiene una gran amenaza que puede hacerla pasar como la más grande decepción de la política mexicana, la mano invisible y sombra de su antecesor que sigue haciéndose presente en los discursos y la manera de expresarse en las conferencias mañaneras del pueblo.
¿Cómo será recordada por la historia? Eso dependerá de su visión y su capacidad para desapegarse de las ideologías que hasta ahora han marcado la dirección de la 4T.
Podríamos hacer alusión a que dentro de ella hay dos lobos en una pelea constante, uno blanco y uno negro. El cual ganará dependerá de a cuál decida alimentar más, si al lobo del ego, el megalómano, o al lobo servicial y altruista.
El sexenio pasado fue muy marcado a cuál lobo se alimentó más y como se cometió el peor de los errores que puede cometer un funcionario público, el de aislarse y caer en la paranoia de que todos están contra él, haciendo que usara todo el poder del Estado y sus recursos para rodearse de personas y pseudoperiodistas a modo que realzaran su fantasía.
La presidenta está comenzando y puede tomar la decisión de no tener ese estigma y así alimentar al lobo correcto, mas esto sabemos que es algo difícil para ella por la escuela que le dejó su antecesor y que permeó en ella al grado de casi resultar en una imitación incluso de los modismos y ademanes…
Las buenas señales fueron pocas, pero suficientes para tener una luz de esperanza. Entre ellas las ya mentadas y que marcaron un rumbo propio como el renunciar a morena y decir que gobierna para todos y volver a internacionalizar a México.
Por otro lado, el día de ayer, viernes, escuchamos en su mañanera una réplica de la insipiencia del alienado macuspano al comenzar a dividir entre los que están con el movimiento y quienes no por hacer una crítica.
Algo que marcó muchísimo el sexenio pasado fue precisamente esa división y el cómo acabó con la reputación de muchos periodistas desde las mentiras del púlpito mañanero por el crimen de investigar y sacar a la luz la podredumbre y corrupción del gobierno, por hacer su trabajo para el cual se prepararon y su deber como comunicólogos.
Y no, el que alguien desde su teclado o micrófono realice una crítica basada en los argumentos y la investigación objetiva no lo convierte en enemigo o adversario, como les gusta decir, por el contrario, pudiera ser el mayor aliado.
Cuando se dice “mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos” se puede hacer una inferencia simple pero muy profunda aplicable a este caso, pues es obvio que quienes están cerca con la amistad jamás dirán algo en contra y menos de quien ostenta el poder, tendría que ser una amistad muy fuerte y construida con años de confianza y un objetivo claro, sumamente raro, pero no imposible.
Quienes no tienen esa amistad pero que se dedican a la investigación y a la crítica con fundamentos serán quienes le puedan decir las verdades y las cosas tal como son, por eso vale la pena tenerlos aún más cerca, para no perder el piso y tener una visión más completa de la realidad.
Al antecesor con delirios se le vio como hablaba de México como si fuera otro país, se pudo observar fácilmente como su círculo cercano de alabadores le pasaban información alterada para mantener esa ilusión en la que quería creer y tan distante de la realidad… ¿esos son los amigos? Mientras tanto los adversarios y enemigos de la trasformación le daban recurrentemente sus bofetadas con hechos y pruebas, mismos que no fueron tomados en cuenta porque ya se había perdido en la megalomanía de creer que todo lo había hecho bien.
La prensa es considerada el cuarto poder, no porque realmente tenga un poder gubernamental, sino por ser un contrapeso bastante bueno ante los abusos que pudieran darse si no hay dentro del mismo poder una oposición o alguien con suficiente uso de razón.
Claro, sabemos y somos conscientes de que muchas veces se ha usado con fines personales o lucrativos a costa de mentiras y amenazas, pero también hay muy buenos analistas y reporteros que mantienen su integridad a pesar de todo.
Cada pregunta incómoda y cada investigación que saque a la luz las irregularidades deben ser tomadas como si fuera un órgano de control que viene a auditar la gestión pública para mantenerla en el rumbo correcto, pero he aquí otra inferencia interesante, ¿incomoda porque tienen mano en esa corrupción y mala gestión o por que se expone lo ineficientes e incapaces que son para el trabajo para el cual fueron contratados…
No somos el enemigo, somos quienes ofrecemos otra visión, quienes podemos ser los más grandes aliados haciendo ver lo que desde el palacio no se ve. Dependerá de la presidenta como usa esa información y a cual lobo alimentará.
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