Por Marco Campos Mena
Trump definitivamente se ha vuelto algo que nadie quería en México, o bueno, tal vez algunos si por sus propuestas, pero definitivamente es algo que necesitábamos, un sismo que nos está sacando de nuestra peligrosa zona de confort.
Hay una imagen que demuestra lo que está sucediendo de una manera clara en la que aparece una pequeña planta bajo la lluvia en una primera imagen del lado izquierda y del lado derecho convertida en un árbol de raíces fuertes bajo en un día soleado… eso es justo lo que nos está sucediendo.
Actualmente nos encontramos bajo una tormenta, algo que para muchos puede ser considerado algo negativo, mas es de decirse que la adversidad es lo que fortalece el espíritu para soportar los peores momentos que pudieran estar por venir.
Las amenazas que han salido de la Casa Blanca han hecho que se den dos cosas que hasta ahora eran impensables: cambiar la narrativa de Palacio Nacional con la que controlaban su “verda” hacia la gente y también lograron que la situación de inseguridad en el país se comenzara a atender… aunque esto sigue entredicho por los sucesos recientes.
De no ser por eso, seguiríamos con la estrategia fallida de abrazar, proteger y dejar libres a los delincuentes, lo cual, dicho sea de paso, es uno de los macrofracasos de la 4T.
Cambiando la perspectiva al mundo de los negocios, hay un área de oportunidad importante de la que poco se ha hablado… El cambio necesario.
Para muchos, México se había convertido en una clara zona de confort en la que podía producir a bajo costo, mientras que para los trabajadores mexicanos representaba un ingreso seguro aunque no sea del todo bueno y que les haga dejar la vida en el trabajo sin que se den cuenta de cuando pasaron los años.
Las empresas en muchos casos han pasado por momentos de crisis que han “normalizado” por su percepción de que las cosas “son así” y que hay que vivir con ello… algo totalmente equivocado que la cultura organizacional ha dejado de lado, una clara ceguera de taller.
Si hacemos una comparativa con un cuerpo humano, es como si fuera normal estar enfermando o lastimándose constantemente y se pensara que eso es normal en vez de atender las causas y evitar que siga sucediendo.
Muchas fábricas se han acostumbrado a hacer como que pagan a trabajadores que hacen como que trabajan. Los resultados en realidad son muy inferiores a lo que se podría obtener por estos errores, a lo que podemos decir que en mucho el error se debe a que creen que trabajar más horas es mejor, pero la realidad es que más horas representan cansancio y un desempeño menor… punto a favor a trabajar máximo seis horas diarias.
Muchas empresas dejaron de prospectar clientes en busca de un crecimiento real por creer que el mercado norteamericano sería la gran panacea, con lo cual se descuida el resto del mundo que potencialmente pudiera dar apertura a grandes negocios.
Con la nueva locura de Trump de no permitir la entrada a vehículos hechos en el extranjero y buscando que solo se vendan automóviles 100% gringos vemos una gran amenaza pero una gran oportunidad.
Por un lado, sabemos que se pueden perder muchos empleos por ello y que es necesario que cuidemos esta parte por el impacto social que podría representar, pero por otro se abre una ventana a un nuevo modelo que podría beneficiar a todos.
Si bien, hay muchas quejas respecto a que los vehículos chinos están ganando mucho terreno en las ventas, también lo es que las empresas norteamericanas no han hecho nada por volverse competitivas.
Fácilmente podríamos incentivar la compra de vehículos nuevos en nuestro país y el resto de américa si se dieran mejores condiciones para ello, comenzando por un precio más competitivo y mejores condiciones crediticias, y, antes de que me digan que las tasas de interés están altas por Banxico o cualquier cosa, basta que veamos las condiciones que se manejan en Estados Unidos para contrastarlas con las nuestras.
Mientras que nosotros pagamos una tasa de interés superior al 12% en algunos casos, nuestro vecino del norte ofrece 3 o 4% de interés, lavado del vehículo una vez al mes y mantenimientos gratis… ¿qué se nos ofrece aquí?
Hay algunas marcas que cuentan con sus propias financieras y que podrían dar el valor agregado para aumentar las ventas en México dadas las circunstancias económicas que tenemos actualmente, y si, son óptimas para incrementar la cantidad de ventas pese a que gobierno federal se encuentra poniendo complicaciones por los pésimos manejos financieros que dejaron el desastroso sexenio pasado.
Hay muchas personas que están emprendiendo y se están dando a la tarea de generar economía donde se ha perdido por múltiples causas, esos serían potenciales clientes para incentivar el mercado automotriz mexicano.
También es de decirse que el dinamizar el sector automotriz representa un riesgo para la economía al dejar congelada una parte del flujo de efectivo en el pago del crédito, pero si se dan las condiciones correctas, esto no representaría un impacto negativo en términos reales.
Ahora bien, si algo quedó claro para los habitantes de la región sureste de Coahuila y los neoleoneses, es que la calidad del aire está cada vez peor por múltiples factores y entre ellos es la creciente contaminación del parque vehicular y el tráfico, por lo que una buena renovación tecnológica a vehículos híbridos, eléctricos y de tecnología de menor consumo podrían ser un buen respiro para nuestra ciudad.
Esto es solo un poco de lo que se puede hacer, pero es un gran campo que se puede explotar si se comienzan a analizar las posibilidades que tienen las empresas para hacer nuevas relaciones comerciales que fortalezcan tanto el mercado interno como el comercio internacional.
Hay que tener presente que para que pueda haber algo nuevo, algo tiene que morir también, como también, para que haya crecimiento, debe haber destrucción.
Si aprovechamos esta adversidad para reinventarnos y salir de la peligrosa zona de confort en la que nos encontramos, podremos crear nuestras oportunidades para desarrollarnos a horizontes jamás pensados, y para ello solo hay que recordar que los mismos Estados Unidos se encontraban bajo los estragos de la gran depresión de los 30 y aprovecharon la oportunidad que se creó durante la guerra para fortalecerse y hasta la fecha han sido una economía de gran fortaleza.
Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo? Veamos la oportunidad en la adversidad, creemos oportunidades y atrevámonos a hacer cosas diferentes para obtener grandes resultados.
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Dios quiera que haya muchas personas que tengan los recursos y el potencial para luchar contra la adversidad.