Editorial

NO HAY VEDA EN ESTE ENTIERRO


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Cuentan las crónicas, recreadas, de la fundación de Saltillo, que por la geografía de la actual capital del estado de Coahuila, corría una gran cantidad de arroyos, que estos manaban prácticamente todo el año, no solo en temporada de lluvias, pues se alimentaban de afloramientos de aguas subterráneas.


Resultado de tanta agua corriendo libremente, el valle de Saltillo estaba cubierto por una generosa capa de vegetación, que lo hacía un sitio ideal para el asentamiento de una villa, dentro de los cánones que regían la expansión del territorio de la Nueva España hacia el norte, como antes había albergado a tribus nómadas y seminómadas, mismas que fueron arrasadas por los españoles y los indígenas que los acompañaban. Si no hubiera habido agua suficiente en Saltillo, tan sencillo como que no se hubiera fundado aquí la ciudad, sino en cualquier otro sitio más benigno, en el sentido concreto de la disponibilidad de líquido.


Hace mucho que escuchamos el chiste de que en Sierra Mojada la última ocasión que llovió fue cuando los exploradores al vieron a la distancia, y le plantaron ese nombre, desde entonces para acá, sí llega a llover, pero más como sorpresa y casualidad que como norma. Todavía hay quien dice que lo que vieron los fundadores fue un espejismo, que simulaba un cuerpo de agua, pero nada más, en eso nos parecemos, aunque acá todavía hay algo de agua, digamos, la suficiente para una ciudad del millón de habitantes que ya somos… pero para pocos más.


La carencia de líquido no es un problema que se haya detectado recientemente. Hay antecedentes desde el Siglo XIX y quizá desde antes, que ya había problemas de suministro y disponibilidad para el consumo y las actividades productivas, tanto la agricultura y ganadería en pequeña escala, como la industrial. En aquellos años la tecnología era limitada, se extraía agua de pozos, pero en cantidades limitadas, nada que ver con los recursos tecnológicos que se vienen aplicando desde mediados del siglo pasado, en que se bombea el agua desde profundidades antes impensables.


Pero una cosa es que haya agua en el subsuelo y que esta se pueda sacar, y otra que este líquido sea ilimitado, la verdad es que no lo es. La sobrevivencia de una población humana está dada por la disponibilidad de líquido suficiente para satisfacer sus necesidades, si se excede… nos exponemos a que el futuro promisorio, o siquiera seguir viviendo como hasta ahorita, se cancele.


Desde hace más de treinta años, sería por allá de los años ochenta o noventa del siglo pasado, se decretó una veda en la perforación de nuevos pozos para la extracción de agua en la región sureste de Coahuila. Sí, hay agua, y esta se repone de las filtraciones de la lluvia que llegan a los mandos freáticos, pero tampoco es eterna, y la verdad es que hemos estado abusando, sacando más que la que entra, con el consiguiente abatimiento de los mantos acuíferos.


Hasta donde entendemos, la veda es una prohibición, la cual se respalda con sanciones, multas, prisión, yo que sé, pero es de esas legislaciones que tanto los sujetos obligados como los que la violan, se toman muy, pero muy a la ligera. Tan es así que desde que se decretó y hasta la fecha, es común que se perforen pozos, normalmente para regar explotaciones agrícolas de mediana y gran escala. De vez en cuando escuchamos que llegó la autoridad y canceló, cegó un pozo, pero lo común es que nadie diga nada, que se siga con la explotación del líquido y no pase nada de nada, un apercibimiento cunado mucho, de esos que nadie hace el menor caso.


Lo que nos ha llamado la atención recientemente es que el ayuntamiento de Saltillo haya emprendido acciones de perforación, a través de Aguas de Saltillo, que según, ha puesto en marcha un programa que llama antisequía. Ya incorporaron un pozo, el Carneros III, pero dicen que van por más, dos, tres, cuatro más, hasta que el gasto de agua logre satisfacer las necesidades de los usuarios domésticos y la creciente industria. ¿No sabían en el ayuntamiento que hay veda?, deberían saberlo, pero si lo sabían y de todos modos actuaron, eso ya raya en desobediencia de las leyes, amparados en… ¿amparados en qué?, se trata de una ley federal, y un municipio en teoría, no puede contravenirla.


Luego la semana pasada nos sorpendió ver una perforadora en el llamado parque centro, y estaba haciendo lo que está preparada para hacer, perforar. A esta acción solo nos queda preguntar ¿de qué privilegios gozan, con qué permiso cuentan, expedido por que autoridad? Sí, dicen que bueno, se está perforando pero hay un compromiso para compartir el agua que se extraiga con Aguas de Saltillo para distribuirla entre la población. Sí, entre la población de ahorita quizá, pero están atentando contra el futuro y la viabilidad misma de Saltillo y la región como un asentamiento humano que tenga sus necesidades satisfechas.


El gobierno federal ha lanzado un plan nacional hídrico, ¿y estas perforaciones están incluidas, están acorde, o están esperando que el asunto se solucione solo, cosa que seguro no va a ocurrir.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo