NEGOCIOS ESPERANDO 

Por Horacio Cárdenas Zardoni

En Saltillo, en Coahuila, vamos en todos lados, siempre hay gente más hacha que otra para ver las oportunidades de negocio. La mayoría de las personas podemos estar toda la vida sentados encima de una mina de oro, viviendo a cómo vamos pudiendo o más probable, quejándonos de las oportunidades que nomás no nos llegan, cuando literalmente están allí nada más para que estiremos la mano y las aprovechemos.

En Saltillo los grandes negocios con tierras han sido acaparados por personas, más bien familias, que disponen de gran capital, o que tienen suficientes influencias para obtener préstamos que les permitan hacer compras en áreas que perciben a ojo, o sobre las que tienen información privilegiada de que pronto serán objeto de un cambio del suelo porque se viene un gran proyecto del cual solo están enterados unos pocos, que ellos sí le saben sacar jugo a las oportunidades, apañándoselas para con un par de negocitos a la sombra del poder, salir de pobres por el resto de su vida, cuando no por varias generaciones.

Por allí se rumora que el retraso en el anuncio de lo que será el trazo para ampliar la ¿qué es, avenida, vía rápida, calzada, boulevard? Nazario Ortiz Garza, con la que se liberará buena parte del tráfico de la zona poniente de la ciudad, se ha dilatado porque los rapaces de siempre, esos a los que no les tiembla el pulso para condenar un nogal de cien años porque les estorba en su escandalosamente atascado proyecto de 900 departamentos, están a la compra y compra de predios que ahorita valen bien poco, pero que subirán como el consumo de fentanilo nomás la autoridad municipal de a conocer por donde irá la obra. Ya nos imaginamos otro “Curvosio”, como se conoce entre sus sufridos usuarios al boulevard Luis Donaldo Colosio, la vía más chueca que nadie pudo concebir… en un terreno plano que invitaba a un trazo lineal recto. Esas curvas han causado muchos muertos y más heridos, daños materiales y sustos al por mayor, pero lo importante para quienes intervinieron en el asunto fue el negocio, que pasara por más frentes, donde eventualmente se pusieran, que no se han puesto, changarros de todo tipo, mismos que obstaculizarán el tránsito, pero eso nunca les ha importado. Ojalá que con la ampliación de Nazario no pase lo mismo, si se pretende que sea una vía rápida, pues que sea recta, pero a lo mejor estamos pidiendo demasiado.

El planteado es solo un caso, pero hay varios, si no es que muchos, que se podrían echar a volar a partir de ya, capitalizando la coyuntura económica de lo que será la Mega fábrica de Tesla, que se ubicará en el municipio de Santa Catarina, en el vecino estado de Nuevo León.

Siempre es bueno tener ojo para los negocios, también ayuda el estudiar las tendencias poblacionales, económicas, comerciales, hacer comparaciones entre nuestra zona geográfica y otras con las que, así sea pasivamente, competimos por recibir inversión directa, nacional y extranjera. Pero oiga, hasta en los periódicos, en las secciones nacional y de finanzas, viene todos los días alguna referencia que pueda servir de norte por dónde van los buenos negocios, y de pasadita, también aquellos que están dejando de serlo.

Aparte del detonador que representa Tesla, está también lo que se ha dado en llamar Nearshoring, anglicismo re reciente cuño que data del gobierno de Donald Trump, quien llegó al poder con la consigna de Hacer América Grande otra vez, tarea a la que se empeñó entablando una guerra comercial con China, en la que salió damnificado medio planeta. ¿De qué se trata?, pues tan sencillo como que las empresas norteamericanas que en décadas anteriores se habían movilizado a China, oriente, América Latina, y en general cualquier punto donde le saliera más barato producir, fueron emplazadas a regresar sus plantas a los Estados Unidos, so pena de que el gobierno les cargara impuestos exorbitantes. Muchos aceptaron el mensaje, otros se la jugaron y se la siguen jugando en tribunales, pero entre que sí y que no, el Nearshoring es una realidad en la que Coahuila, y más específicamente la región sureste, llevan mano, diversos análisis ubican a Coahuila entre las diez, entre las cinco, entre las dos entidades federativas que mejor pueden aprovechar el nearshoring. Lo cual no quiere decir que lo estén haciendo cabalmente.

El Nearshoring se traduce en un punto crítico, del que se derivan por supuesto muchos más, pero con el primero tenemos: cantidad de metros cuadrados de bodega techada, que puedan rentarse o venderse a compañías interesadas en trasladar sus operaciones de donde sea, a México, por su cercanía con el siempre apetitoso mercado norteamericano. Era para que desde que Donald Trump se colocó como primero en las encuestas, los empresarios del ramo inmobiliario se pusieran a buscar terrenos donde construir plantas, qué plantas, parques industriales para recibir a quien quisiera venirse. Los hubo quienes aprovecharon, pero más porque ese es su negocio desde hace décadas, que por una estrategia de lo que percibían que podía venirse, ya con Trump como presidente, y además arrasando para cumplir con sus promesas de campaña, desde muro hasta lo que sea, era para que hubieran procurado construir el doble, el triple o más de lo que hicieron, que, quede claro, no fue poco.

Lo mismo con otro tema que ha puesto en jaque a la industria automotriz de Coahuila y de otras regiones, lo del servicio de transporte de vehículos terminados, utilizando las famosas nodrizas, jaladas por un tractocamión. De repente nos enteramos que las armadoras estaban teniendo problemas para sacar su producción, no de la planta, sino de los patios de almacenamiento, por que faltaban nodrizas, ¿cuántas?, las que usted guste, aquí en este mismo espacio hicimos hace unos meses el cálculo de las que se requerirían para distribuir el millón de carros que Tesla quiere producir en Santa Catarina a la vuelta de pocos años, hablábamos entonces de góndolas de ferrocarril y de nodrizas, pues resultó que no había que ver tan a futuro, cuando que el problema ya estaba aquí. ¿Y porque no le ha entrado nadie a fabricar más nodrizas, establecer negocios de transporte de ese tipo específico?, pues nada, les ha pasado de noche.

Es como el otro negocio pendiente, el de los chips automotrices, siendo que los tiene que tener cada carro, cada tableta, cada consola de videojuegos, ¿cómo es que todo dependía de los que fabricara una empresa, para acabarla, ubicada en Taiwán, en permanente temor de ser atacada por China comunista?, ya cuando se pusieron duras las cosas y los carros estaban saliendo de las plantas sin chips, el gobierno norteamericano creo un programa estratégico para crear empresas de chips, en Estados Unidos, para lo que invirtió 5.5 mil millones de dólares. No fue por negocio, fue por urgencia. La primera opción hubiera sido mucho más productiva.

En fin, que negocios hay, están allí, nomás esperando quien los descubra, para hacerse millonario de veras.


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