Estados Unidos, 21/07/2025 (Más). – La decisión unilateral del Departamento de Comercio de Estados Unidos de concluir el Acuerdo de Suspensión del Tomate Fresco ha generado inquietud tanto en el sector agrícola mexicano como en actores comerciales y consumidores estadounidenses. Aunque la medida podría interpretarse como una estrategia para proteger a ciertos productores locales, especialistas advierten que su impacto final recaerá en el consumidor, dado el peso del jitomate mexicano en el abasto nacional.
México suministra el 66% del jitomate que se consume en Estados Unidos, y en términos generales, alrededor del 90% del jitomate fresco disponible en el país proviene de productores mexicanos. Esta dependencia ha sido constante durante más de dos décadas, consolidando a México como el principal proveedor de un alimento esencial en la dieta estadounidense.
La nueva medida contempla una cuota compensatoria del 17.09% ad valorem, lo que podría encarecer el producto en supermercados y restaurantes. De aplicarse de forma sostenida, se anticipa un incremento de precios y una posible afectación en la calidad y disponibilidad del jitomate fresco.
Diversas organizaciones agrícolas y comerciales han señalado que ningún otro país puede igualar, en el corto o mediano plazo, el volumen, la calidad y la regularidad del jitomate mexicano. La industria ha evolucionado durante más de 120 años, con avances tecnológicos, cumplimiento de estándares sanitarios y una logística eficaz que garantiza el abasto constante a Estados Unidos.
Líderes del sector afirman que el problema no es solo económico, sino estructural. “No hay país en el mundo que pueda reemplazar al tomate mexicano en un mercado que hemos construido con innovación y esfuerzo”, señalaron en un pronunciamiento conjunto.
Además, una parte sustancial de los productores estadounidenses ha manifestado su desacuerdo con la medida y se pronuncian a favor de mantener el acuerdo comercial, conscientes de que las alternativas locales o de terceros países no lograrían satisfacer la demanda sin aumentar costos ni comprometer la calidad del producto.
Este no es el primer episodio de tensión comercial en torno al jitomate. En 2019, el acuerdo fue suspendido temporalmente, pero tras negociaciones bilaterales, fue reactivado. Hoy, sin embargo, el sector mexicano se encuentra mejor preparado, con una estructura más sólida y mayor capacidad de respuesta ante disputas comerciales.
El conflicto actual no se limita a tarifas ni a política agrícola. Se trata de un asunto que afecta directamente a millones de consumidores, productores y trabajadores a ambos lados de la frontera. El jitomate mexicano no es solo un producto de exportación: es un componente esencial del sistema agroalimentario de Norteamérica, cuya continuidad, advierten analistas, debe ser resguardada con criterios de mercado y no con medidas restrictivas.
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