Los casi dos millones de musulmanes que han acudido este año a la peregrinación mayor a La Meca, la primera vez que se realiza sin restricciones por la covid-19, realizaron este miércoles los rituales de apedrear el demonio, uno de los más peligrosos por la multitud que se agolpa, que pone fin al «hach» y marca el inicio del Aíd al Adha o Fiesta del Sacrificio.
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