MOVILIDAD: EL GRAN TEMA


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Ya ve como es uno, fijándose en lo que no debería, aunque… ¿por qué no debería, si a todo lo que se nos planta enfrente queremos buscarle y encontrarle el interés periodístico?


Bueno, por esas cosas de la vida, hace unos cuatro años, sí, casi al día, nos tocó presenciar una protesta que, en lo personal, nos abrió los ojos sobre aspectos muy concretos de la forma de ser de la gente de un país desarrollado, por comparación con, como siempre, un país como México del que no podemos escapar, ni aunque lo intentáramos.


Se acercaba la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos para su primer período, y vimos que en la ciudad del pecado, no, no Saltillo, sino Las Vegas en el estado de Nevada, se había organizado una marcha para protestar contra lo que se veía venir, ya entonces. Muchos de los manifestantes portaban pancartas con una frase que ya había circulado en los medios de comunicación, y antes que en ellos, en las benditas redes sociales, Decían los carteles, por lo demás perfectamente impresos, pegados a un palo y con bastidor para no moverse, digo nomás lo elemental de las cosas bien hechas, ‘not my president’. A lo que se veía eran en su mayoría latinos, mexicanos, quienes habían venido escuchando las amenazas de Trump de deportaciones masivas, de separar a las familias y otras lindezas. Con razón, creo, decían que no sería su presidente, pese a que la mayoría de los norteamericanos habían votado por él.


Bueno, pues la protesta iba por la ‘Strip’, la avenida principal de Las Vegas, para llegarse a la Torre Trump, que incidentalmente, sí se halla sobre esta, pero no a la altura de los grandes hoteles y casinos, sino a una cierta distancia, lo que da idea de que… aun queriendo y tener un diseño en el que hasta los cristales son de color dorado, no es todavía tan rico como otros. La diferencia con las manifestaciones que se realizan acá en México y por supuesto también en Saltillo, es que la gente, con todo su enojo, su molestia y su mensaje… iban por la banqueta, a la hora que tenían que cruzar la calle para seguir su ruta hasta la Torre Trump, se detenían en la esquina, y cuando cambiaba la luz, se pasaban… ¿cuál era el trasfondo de esto?, muy sencillo, NO MOLESTAR A NADIE.


¿Sirvió la protesta?, es difícil de decir. Trump llegó a presidente, perdió la reelección, se volvió a presentar como candidato y ahora sí ganó para un período que comienza el 20 de enero de 2025, y los momios tienen la mucha gente rezando porque diosito nos agarre confesados. Pero la gente que protestaba quedó satisfecha de haber dado a conocer su parecer y su sentir, y quienes se toparon con ellos entrando o saliendo de los casinos o caminando por la calle, decidió cada quien si apoyaba o no su protesta, pero por lo pronto no había una opinión en contra de que unos ciudadanos incomodaran a otros para expresarse.


Ahora que está por iniciar una nueva administración municipal, de la cual si titular Javier Díaz ha hecho énfasis en buscar nuevos esquemas de movilidad para la población, sería interesante que le diera él, el cabildo y su equipo de trabajo una buena pensada a lo que se quiere entender por movilidad. Esto porque nos da la impresión de que por movilidad se ha estado entendiendo algo muy específico, lo que se relaciona con el transporte público, por los medios alternativos como la bicicleta, por los espacios para que se desplacen los peatones en completa seguridad y comodidad, sí, desde luego que sí, pero eso no es todo lo que contempla el tema de la movilidad.


En estas páginas nos hemos quejado de la cantidad de eventos de gobierno, de manifestaciones autorizadas o toleradas por el gobierno, de situaciones no controladas por la administración municipal, que afectan el tema amplio y extenso de la movilidad, a la que habría que comenzar por definir, atreviéndome a proponer que es el derecho de toda persona a desplazarse desde y hacia cualquier sitio público, sin ser impedido, estorbado, retenido de ninguna forma, a menos claro, que se trate de alguna situación de emergencia que ponga en riesgo su seguridad.


¿De qué estamos hablando en concreto?, oiga, en Saltillo en el último mes hubo no menos de cuatro o cinco desfiles con el tema de la navidad. Todos, desde el primero hasta el último, estorbó el desplazamiento de la gente, pues se cerraron las calles al tránsito durante horas. Cada domingo hay ruta recreativa, se cierra bulevar Carranza y creo que también Colosio, aunque no podría asegurarlo si todavía, porque no es mi rumbo dominguero, cada vez que hay un maratón, un medio maratón, un 15 K (k de kilómetro me quiero imaginar, no K de capital) se cierran las calles, no pocas veces, desde un día antes. Cada desfile cívico, militar, deportivo, cada día del orgullo, cada conmemoración parroquial, cada que San Pedro baja o sube el dedo… oiga, es bien difícil de por sí circular por Saltillo por el volumen de vehículos que hay, y encima parece que nos deleita estorbarnos el paso los unos a los otros en lo que pareciera un acto de venganza mutua, en el que hoy te estorbo a ti porque ayer me estorbaste tu a mí, algo así.


¿No sería lo máximo que, hablando de un caso específico, que la manifestación por el día de la mujer, el 8 de marzo, se realizara por las banquetas, en santa paz y sin dañar edificios, comercios y casas?, mujeres y hombres lo agradecerían por igual. Lo mismo el día del orgullo, equis día de junio. Qué desfilen vestidos, vestidas, vestides como su imaginación les dicte, pero sin parar el tráfico durante horas, ¿el desfile o festival de las ánimas?, los muertos y fantasmas perfectamente pueden avanzar por las banquetas, dejando las calles para que los vivos vayan y vengan a lo suyo.


Además que… ¡ni que fuéramos tantos!, muchas de las manifestaciones que se realizan en Saltillo, cuentan muy pocas personas, unas cuantas decenas, raros son los que llegan al ciento. Los conciertos famosos, no deben estorbar el tráfico por realizarse en la calle, ni tampoco para llegar o salir de ellos. En fin…


Estamos hablando de que la movilidad hay que definirla en un sentido mucho más amplio del que se ha estado manejando, que es importantísimo, pero lo es más, que no se quede corto. Saltillo es para todos, aquí vivimos y por aquí andamos de un lado para otro, pero caray, ¿es demasiado pedir que no nos estorbemos los unos a los otros?


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