Londres, Reino Unido; 03/06/2026 (Más).- El King’s College Hospital, ubicado en el sur de Londres, puso en marcha la primera unidad de cuidados intensivos al aire libre instalada en una azotea en Reino Unido, un espacio diseñado para que pacientes en estado crítico puedan recibir atención médica especializada mientras permanecen en contacto con la naturaleza.
De acuerdo con información de la BBC, la nueva área tiene capacidad para seis pacientes y está equipada con conexiones de electricidad y oxígeno que permiten mantener el soporte vital necesario incluso fuera de las instalaciones convencionales del hospital.
La iniciativa busca mejorar el bienestar físico y emocional de las personas que permanecen durante largos periodos en cuidados intensivos.
Diversas investigaciones han señalado que la exposición al aire libre y a entornos naturales puede contribuir a reducir el tiempo de hospitalización y favorecer los procesos de recuperación.
La primera paciente en utilizar esta instalación fue Hollie Allan, de 29 años.
“¡Es tan agradable… es tan hermoso! Se me había olvidado lo que se siente al estar al aire libre”, dijo Hollie entre lágrimas al ser trasladada a la azotea, después de dos meses en cuidados intensivos.

El jardín fue integrado a la unidad de cuidados intensivos de 60 camas del hospital y cuenta con áreas cubiertas, además de vegetación compuesta por flores aromáticas, follaje y plantas seleccionadas para estimular los sentidos de los pacientes.
El doctor Phil Hopkins, especialista en cuidados intensivos, explicó que el objetivo no es únicamente salvar vidas, sino ayudar a que los pacientes recuperen su conexión con la realidad y puedan reincorporarse a su vida cotidiana lo antes posible.
Como parte del proyecto, los médicos monitorearán indicadores como la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y los niveles de dolor para evaluar si la estancia al aire libre acelera la recuperación de los pacientes.


El diseño del jardín estuvo a cargo de la paisajista Sarah Price y del arquitecto Nigel Dunnett, quienes buscaron crear un entorno que favorezca la relajación y reduzca el estrés tanto de pacientes como del personal médico.
La construcción de la instalación requirió una inversión superior a 2.7 millones de dólares, recursos obtenidos mediante la organización benéfica del hospital.
Directivos del King’s College Hospital consideran que, además de mejorar la experiencia hospitalaria, el modelo podría contribuir a reducir los tiempos de internamiento y optimizar el uso de las unidades de cuidados intensivos, con la posibilidad de replicarse en otros hospitales del sistema público de salud británico.
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