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La miliaria, una erupción o sarpullido provocado por el calor, afecta principalmente a bebés, aunque también puede presentarse en adultos, según la Mayo Clinic. Este padecimiento ocurre cuando el sudor queda atrapado en la piel, manifestándose con síntomas que van desde ampollas pequeñas hasta bultos profundos e inflamados. Algunas formas de miliaria causan mucha picazón.
En adultos, la miliaria suele aparecer en los pliegues de la piel y en áreas donde la ropa roza la piel. En bebés, la erupción se manifiesta principalmente en el cuello, los hombros y el pecho, pero también puede aparecer en las axilas, el pliegue interno del codo y la ingle. Generalmente, la erupción por calor desaparece cuando la piel se enfría, aunque las formas graves pueden requerir tratamiento médico. La información fue publicada por la agencia Infobae.
La miliaria se clasifica según la profundidad a la que queda atrapado el sudor en la piel:
- Miliaria cristalina: Es la forma más leve, causada por la obstrucción de la apertura del conducto sudoríparo en la superficie de la piel. Se caracteriza por pequeñas protuberancias transparentes llenas de líquido que se rompen fácilmente.
- Miliaria rubra: Se produce a un nivel más profundo de la piel y también se conoce como sudamina. Sus síntomas incluyen pequeñas protuberancias inflamadas similares a ampollas y picazón.
- Miliaria pustulosa: Ocurre cuando las protuberancias inflamadas de la miliaria rubra se llenan de pus.
- Miliaria profunda: Es una forma menos común que afecta la capa más profunda de la piel (dermis). Provoca protuberancias firmes e inflamadas que producen dolor o picazón, luciendo como piel de gallina y pueden romperse.
Para prevenir la miliaria, se recomienda usar prendas sueltas y livianas que absorban la humedad y no envolver a los recién nacidos con muchas capas de ropa. Limitar la actividad física durante los días calurosos y mantener el lugar donde se duerme fresco y bien ventilado también ayuda a prevenirla. Además, se debe evitar el uso de cremas o ungüentos que puedan obstruir los poros y no tomar medicamentos que provoquen sudoración, como clonidina, betabloqueadores u opioides.
El diagnóstico de miliaria generalmente se realiza mediante el examen de la piel y no requiere pruebas específicas. En la mayoría de los casos, no se necesita tratamiento específico; basta con dejar enfriar la piel y evitar la exposición al calor para que la erupción desaparezca rápidamente.
Los recién nacidos son más propensos a padecer miliaria debido a sus conductos sudoríparos inmaduros. Otros factores de riesgo incluyen vivir en un clima cálido y húmedo, hacer actividad física, estar en reposo durante mucho tiempo y tener fiebre. La erupción por calor generalmente se cura sin dejar cicatrices, aunque las personas de piel morena o negra pueden desarrollar manchas en la piel que se aclaran o se oscurecen en respuesta a la inflamación. Estos cambios suelen desaparecer en semanas o meses.
Una complicación frecuente de la miliaria es la infección bacteriana, que causa pústulas inflamadas y que pican. Por ello, es importante consultar al médico si el sarpullido dura más de unos días o si la erupción parece empeorar.
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