Ciudad de México, 10/07/25 (Más).- El gobierno de México prepara una ofensiva diplomática en respuesta al anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la imposición de aranceles del 50% a las importaciones de cobre, una medida que afectaría directamente a la industria minera mexicana.
México se ubica como el décimo productor mundial de cobre, con actividad destacada en estados como Sonora, Zacatecas y San Luis Potosí, y mantiene una balanza comercial positiva en este rubro frente a Estados Unidos, con un superávit de 2,516 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.
La mayoría del cobre refinado producido en México se exporta a Estados Unidos y China, mientras que el concentrado de cobre tiene como principales destinos a Canadá y China. La nueva medida arancelaria anunciada por la administración estadounidense amenaza con alterar nuevamente las relaciones comerciales dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), sumándose a otros episodios de tensiones previas vinculadas a productos como el acero y el aluminio.
Frente a este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum ha ordenado el envío de una delegación de alto nivel a Washington el próximo viernes, encabezada por los secretarios de Economía, Hacienda y Relaciones Exteriores. El objetivo es alcanzar al menos un acuerdo general que permita proteger los intereses económicos de México y frenar las nuevas restricciones comerciales.
Según Roberto Zepeda, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, sería lo deseable que se lograra una negociación que estabilice las relaciones bilaterales.
La presidenta ha mantenido una estrategia de cautela en su relación con Estados Unidos, al destacar la importancia estratégica de la relación bilateral para ambos países. Además, ha hecho referencia a la posibilidad de fortalecer los lazos comerciales con China, segundo mayor importador del cobre mexicano.
Otra vía de acción considerada por el gobierno federal sería redirigir parte de la producción al mercado interno para reducir la dependencia del exterior.
El anuncio de los aranceles fue resultado de una investigación iniciada por el Departamento de Comercio de Estados Unidos en febrero.
Según Aribel Contreras, coordinadora de la licenciatura en Negocios Globales de la Universidad Iberoamericana, son muy malas noticias para México, también para Chile y Perú.
Contreras advirtió que el cobre se suma a la lista de sectores afectados por decisiones unilaterales de Estados Unidos, al igual que ocurrió con el acero y el aluminio. También señaló su preocupación por la inclusión de México en la misma canasta que al resto de países con los que no tiene un acuerdo comercial como el TMEC.
La analista sostuvo que el viaje de funcionarios mexicanos a Washington, aunque necesario, no es suficiente. “Urge cambiar la arquitectura diplomática, desde el embajador hacia los consulados”, expresó Contreras, quien también recomendó una mayor inserción de la diplomacia mexicana en el ámbito parlamentario estadounidense, particularmente en los Estados que dependen del cobre mexicano.
Actualmente, el Departamento de Comercio estadounidense también revisa el comercio de la madera, lo que podría derivar en nuevos aranceles que afectarían especialmente a Canadá. Ante este contexto, Contreras opinó que ya se debería haber planteado una negociación a tres bandas entre los socios del TMEC, aunque señaló que no existen certezas de que la revisión del tratado, prevista para el segundo semestre de 2025, se concrete antes del último trimestre del año.
La cercanía de las elecciones intermedias en Estados Unidos, programadas para noviembre de 2026, complica aún más el panorama. Según Contreras, ese contexto electoral puede influir negativamente en las negociaciones, ya que Trump no es un político, sino un empresario, lo que podría traducirse en decisiones comerciales de corte populista, sin apego a los acuerdos técnicos.
Por su parte, Roberto Zepeda consideró que el escenario electoral también podría representar una oportunidad, ya que la revisión del TMEC coincide con un momento de alta sensibilidad política en Estados Unidos. “Algunos Estados que comercian con México podrían hacer valer sus posiciones”, dijo. Zepeda también mencionó que México y Canadá podrían optar por represalias arancelarias no directas, sino dirigidas a otros sectores económicos, como respuesta estratégica.
La posibilidad de acuerdos bilaterales entre México y Estados Unidos, o entre Estados Unidos y Canadá, también fue planteada por Zepeda como una vía para evitar un colapso de la revisión del TMEC. Además, destacó que la confianza del consumidor está cayendo en Estados Unidos y eso tampoco es un buen dato para ellos.
El arribo de la delegación mexicana a Washington será determinante para definir los pasos siguientes en una relación comercial marcada por la incertidumbre. Aunque no se ha confirmado una reunión directa entre la presidenta Sheinbaum y el presidente Trump, fuentes diplomáticas no descartan que un encuentro bilateral de alto nivel termine siendo el escenario en el que se tome la decisión final, al margen de lo negociado por los equipos técnicos.
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