Rusia ha pasado de la especulación a la acción en sus intentos por influir en la opinión pública mexicana, según reveló una investigación de Factchequeado y Animal Político. Un proyecto de propaganda, impulsado por la agencia rusa Social Design Agency, buscaba avivar el sentimiento antiestadounidense entre sectores vulnerables cercanos a Morena
Redacción Más
Los intentos del gobierno ruso por influir en la opinión pública mexicana y agitar tensiones sociales han dejado de ser una especulación para convertirse en una estrategia documentada.
Una investigación conjunta de Factchequeado y Animal Político reveló que Moscú no solo mantiene su interés histórico en México, sino que ha buscado activamente convertirlo en una herramienta de presión geopolítica contra Estados Unidos, particularmente durante los procesos electorales de 2024.
La evidencia más reciente apunta a una operación de propaganda dirigida por la agencia rusa Social Design Agency (SDA), cuyo proyecto ‘México no perdona’ fue descubierto tras una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ).
El plan pretendía fomentar el sentimiento antiestadounidense entre los sectores más pobres de México, considerados por los operadores rusos como simpatizantes del partido Morena. El objetivo final: proyectar una imagen de descontento nacionalista que advirtiera a Estados Unidos sobre un vecino despierto y en amenaza constante.
El proyecto incluía incluso un mapa simbólico de los estados del suroeste estadounidense que pertenecieron a México antes del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 –California, Texas, Arizona, Nuevo México, entre otros– representados como un vidrio roto con el lema “México no perdona”. Según los documentos obtenidos por el DOJ, esta narrativa buscaba ser explotada por grupos nacionalistas, de ultraderecha o de ultraizquierda, para amplificar resentimientos históricos.

Pero el interés ruso en México no es nuevo. Desde los años de la Guerra Fría, Moscú ha visto en el país una plataforma estratégica por su tamaño, idioma y proximidad geográfica con su principal adversario.
Documentos del Wilson Center revelan que, en 1985, al menos 150 agentes de la KGB operaban desde la embajada soviética en México, ocultos bajo coberturas como diplomáticos, periodistas o empleados administrativos. En marzo de 2022, Glenn VanHerck, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, alertó ante el Senado que la mayor parte de los agentes de inteligencia rusos en el mundo se encuentra actualmente en México.
La estrategia de manipulación rusa se basa en técnicas clásicas de desinformación. Como explicó el experto Thomas Rid en su libro Active Measures, la efectividad de una campaña de propaganda depende de su capacidad para aprovechar tensiones sociales existentes y exacerbarlas emocionalmente. Es una fórmula que Moscú ha aplicado durante décadas y que hoy encuentra un terreno fértil en el México contemporáneo.
La revelación del proyecto ‘México no perdona’ confirma que las operaciones de influencia no solo buscan moldear percepciones en el extranjero, sino también convertir a países como México en actores involuntarios dentro de conflictos globales. La frontera sur de Estados Unidos, una vez más, se convierte en un frente simbólico en la disputa entre Washington y Moscú.
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