Cuatro poderes
Jorge Arturo Estrada García
Tras siete años de un proyecto marcado por la concentración de poder y l destrucción institucional, el gobierno morenista enfrenta una nueva amenaza: Las exigencias de seguridad del vecino del norte. La presidencia se debate entre proteger a los suyos o ceder ante un escenario que ya no controla.
México, atrapado en la tormenta. Son siete años de un proyecto de poder depredador. Un grupo político que, sin escrúpulo alguno, destruyó instituciones y generó elecciones en medio de pactos inconfesables. La Cuarta Transformación resultó un partido que se caracteriza por su demagogogía, sus ambiciones e ineficiencias. Ahora, tendrá que enfrentar los dictados de Donald Trump y sus deseos de acabar con la delincuencia organizada en nuestro país.
México está polarizado. Así se conquistó al Palacio Nacional. Así insisten en conservarlo. Ahora el morenismo está contra la pared. La presidencia se debate entre sacrificar piezas menores, de su partido, o exponerse a las acciones de un mandatario, mucho más poderoso, a quien desafían sin posibilidades de victoria.
El mundo, está cambiando a un ritmo vertiginoso. La presencia de Donald Trump, por segunda ocasión, y sus proyectos personales han sacudido las estructuras en amplias regiones, de varios continentes.
Los sobrevivientes, del Pacto de Sao Paulo, han presenciado las derrotas de sus seguidores en Latinoamérica. Su cumbre progresista se organizó a hacerle el “caldo gordo” a España, con el debilitado Pedro Sánchez que desafía a Trump. la presencia del colombiano Gustavo Petro, el brasileño Lula da Silva, la mexicana Claudia Sheinbaum, y el uruguayo, Yamandú Orsi, fue un intendo de darle fuerza. Eso falló, pero nos volvió a colocar en la mira del vecino.
Las obsesiones por conquistar el poder en México, llevaron a Andrés Manuel López Obrador a contraer compromisos con impresentables del país y del continente. Así, defender a varias dictaduras se ha convertido en parte de la esencia del obradorismo. Ahora, se dedica a lo mismo: defender la corrupción de sus miembros ahora que ya son funcionarios y proveedores oficiales.
De esta forma, los proyectos del mandatario estadounidense ante lo que llama “Narco Estado Mexicano”, han colocado al Palacio Nacional del lado de los políticos señalados por cooperar con delincuencia que daña a los habitantes del país vecino. Y que, además, imponen condiciones de vida muy difíciles para muchos lugares del territorio nacional.
La presidenta deberá decidir si entrega a los políticos morenistas reclamados por las autoridades del país vecino.. Rubén Rocha Moya ya se separó de su cargo. Sin embargo, por lo pronto, no será entregado, afirman los alegatos del gobierno federal. Aunque los tratados de extradición los obligan. Así, Donald Trump tendrá la última palabra. Veremos.
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