Ciudad de México-Washington, 03/02/26 (Más).- Los gobiernos de México y Estados Unidos alcanzaron un nuevo acuerdo en materia hídrica en el marco del Tratado de Aguas de 1944, mediante el cual México se compromete a entregar al menos 350,000 acres-pie de agua por año, equivalente a 431.7 millones de metros cúbico, durante el actual ciclo quinquenal.
El anuncio fue realizado de forma conjunta por los departamentos de Estado y Agricultura de Estados Unidos, y llega tras presiones del presidente Donald Trump, quien había advertido sobre posibles aumentos de aranceles si México no cumplía sus obligaciones internacionales en materia de agua.
El acuerdo fue resultado de una llamada sostenida la semana pasada entre el presidente Donald Trump y la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, en la que ambos reafirmaron su compromiso para resolver los retos bilaterales relacionados con la gestión del agua.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, celebró el pacto y agradeció a Sheinbaum “por su alianza”, destacando que el recurso hídrico es esencial para los agricultores del sur de Texas y su economía regional.
A su vez, el secretario de Estado Marco Rubio subrayó el liderazgo del presidente Trump para asegurar el cumplimiento de México en el marco del Tratado de 1944, y también para abordar el déficit del ciclo anterior que preocupaba a comunidades del Valle del Bajo Río Grande.
Desde la Cancillería mexicana, se emitió un comunicado donde se precisa que el plan técnico bilateral incluye una ruta clara para administrar el recurso hídrico en un contexto de sequía extrema.
México confirmó su disposición de cumplir con las entregas pactadas “de acuerdo con las condiciones hidrológicas de la cuenca y mecanismos del tratado”, privilegiando el consumo humano y la producción agrícola.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a cuestionamientos sobre un presunto riesgo en el abasto de agua en Monterrey por el desfogue de 100 millones de m³ de la presa El Azúcar.
Negó que haya una afectación directa, pero admitió que Tamaulipas podría enfrentar problemas de abasto, por lo que se trabaja en la tecnificación del riego agrícola para optimizar el uso del recurso.
El acuerdo representa un paso clave en la gestión compartida del agua en la frontera norte, aunque se mantiene la tensión por el equilibrio entre las demandas internas y los compromisos internacionales en un contexto marcado por el estrés hídrico en varias regiones de México.
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