Ciudad de México, 05/03/26 (Más).- Un grupo de científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó la primera expedición oficial mexicana con fines de investigación científica a la Antártida, donde desarrollaron proyectos sobre sedimentos marinos y reconstrucción del clima del periodo Jurásico.
De acuerdo con información publicada por El País, la expedición estuvo integrada por el doctor Rafael López y las doctoras Daisy Valera, Elsa Arellano y Laura Almaraz, quienes viajaron al continente austral con apoyo del Centro Nacional de Ciencia Antártica de Ucrania.
Los investigadores explicaron que el proceso para participar en la misión ocurrió en pocos meses. Laura Almaraz, doctora en Ciencias del Mar y Limnología, relató que los proyectos fueron presentados en agosto, posteriormente se emitió la convocatoria en septiembre y en octubre recibieron la confirmación de que habían sido seleccionados para integrarse a la expedición, que partió a finales de noviembre.
Además de preparar los proyectos científicos, los integrantes del equipo tuvieron que someterse a diversas evaluaciones médicas y físicas para garantizar que podían soportar las condiciones extremas del continente. Rafael López, doctor en Ciencias de la Tierra, explicó que las bajas temperaturas y el esfuerzo que implica caminar sobre nieve o desplazarse por zonas montañosas requieren una condición física adecuada.

La expedición partió desde Chile a bordo de un buque rompehielos con destino a la base Vernadski, una estación científica ucraniana ubicada a más de mil 300 kilómetros del continente americano. Durante el trayecto debieron cruzar el estrecho de Drake, una zona conocida por sus tormentas y oleaje intenso.
Tras cinco días de navegación, el grupo llegó al archipiélago de Wilhelm, donde se dividió para iniciar las investigaciones. Rafael López y Daisy Valera permanecieron en la base Vernadski, mientras que Elsa Arellano y Laura Almaraz continuaron la travesía a bordo del buque para recolectar muestras en distintas zonas del océano.
Arellano explicó que su investigación se centra en el estudio de sedimentos marinos, los cuales funcionan como un registro natural de los cambios ambientales. Señaló que las capas de sedimento almacenan información sobre las condiciones climáticas y oceanográficas del pasado.
Para obtener estas muestras utilizaron un multinucleador, un instrumento que se introduce en el fondo marino para extraer sedimentos. Almaraz explicó que cada milímetro de material recolectado puede representar aproximadamente cien años de historia paleoclimática, lo que permite reconstruir fenómenos como el deshielo, variaciones en el nivel del mar o cambios en la salinidad y oxigenación del océano.
Por su parte, López y Valera trabajaron en el análisis de rocas del periodo Jurásico para estudiar cómo era el clima de la Antártida hace más de 145 millones de años, cuando el continente tenía condiciones muy distintas a las actuales y formaba parte del supercontinente Pangea.


Para recolectar las muestras geológicas, los investigadores se desplazaron entre distintas islas en embarcaciones inflables, lo que implicó riesgos debido a la presencia de bloques de hielo flotantes que podían dañar las balsas.
Tras su regreso, los científicos esperan la liberación aduanal de las muestras obtenidas para iniciar los análisis de laboratorio, cuyos resultados podrían conocerse en aproximadamente un año. Los investigadores coincidieron en que esta expedición representa un paso importante para demostrar la capacidad científica de México y abre la posibilidad de que el país tenga una mayor participación en el Tratado Antártico, acuerdo internacional firmado en 1959 para proteger el continente y promover la investigación científica.
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