Ciudad de México, 13/02/25 (Más / IA).- La política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha puesto al acero mexicano en el centro de una creciente disputa comercial con China.
La propuesta de gravar con un 25% todas las importaciones de acero y aluminio a partir de marzo próximo impactará especialmente a los principales exportadores de estos insumos al mercado estadounidense, entre ellos México, que ocupa el tercer lugar solo detrás de Canadá y Brasil.
Trump busca frenar lo que considera una triangulación de acero chino a través de México y Canadá, un argumento que ya utilizó en 2018 durante su primer mandato, cuando aplicó un arancel temporal a estos productos. Ahora, su intención de reactivar esta medida amenaza con generar nuevas tensiones comerciales y afectar la industria siderúrgica mexicana, que exporta el 75% de su producción a Estados Unidos, con un valor de 2,100 millones de dólares anuales.
Ante la inminencia de los aranceles, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha tomado medidas de protección para la industria nacional. La Secretaría de Economía anunció la extensión, por cinco años más, de los aranceles sobre la importación de ciertos tipos de tubería de acero procedentes de China. Según la dependencia, eliminar esta cuota compensatoria provocaría la repetición de prácticas de dumping y un daño severo a la producción nacional.
Este tipo de tubería se utiliza en sectores clave como la construcción, el transporte de hidrocarburos y la infraestructura de grandes proyectos. La decisión de mantener los aranceles hasta enero de 2029 busca mitigar el impacto de la competencia china en el mercado mexicano.

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) ha rechazado los señalamientos de Washington sobre una supuesta triangulación de acero chino a través de México y ha exigido al Gobierno Federal tomar represalias si los aranceles de Trump entran en vigor.
“Esta medida afectará gravemente a la industria siderúrgica y a toda la cadena metalmecánica de América del Norte, poniendo en riesgo la competitividad y la integración regional. La industria exhorta al Gobierno mexicano a tomar medidas urgentes de defensa comercial para proteger a la industria nacional. De no lograr la exclusión del acero mexicano de esta medida, será necesario aplicar represalias recíprocas sobre productos siderúrgicos estadounidenses”, advirtió Canacero en un comunicado.
Pedro Tello Villagrán, analista económico, señaló que ni el gobierno de Trump ni el de Sheinbaum han presentado datos concretos sobre cuántas toneladas de acero chino realmente se triangulan a través de México. También destacó que Estados Unidos no tiene la capacidad de producir internamente todo el acero y aluminio que consume.
Según la publicación World Steel, Estados Unidos produce un promedio de 82 millones de toneladas de acero al año, pero importa más de 26 millones de toneladas para cubrir su demanda. Este déficit coloca a la economía estadounidense en una posición vulnerable y abre la puerta a una negociación comercial con México.
“Estamos frente a una inevitable negociación política y económica que, si es conducida con prudencia y habilidad por parte de los negociadores de nuestro país, se traducirá en el desmantelamiento de la amenaza de los aranceles para México”, explicó Tello Villagrán.
Mientras el plazo de marzo se acerca, la incertidumbre crece en la industria siderúrgica mexicana, que busca evitar un golpe económico que podría afectar inversiones y empleos en el país.
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