Ciudad de México, marzo 1. La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió garantizar la accesibilidad universal y asequible de los medicamentos para adelgazar, al reconocer oficialmente su papel esencial para enfrentar la pandemia de obesidad. El organismo advierte que, aunque estos fármacos pueden ayudar a millones de personas, actualmente solo llegan al 10% de quienes los necesitan y su uso está condicionado por un alto costo que podría ampliar la brecha entre ricos y pobres. La OMS alerta que, sin medidas urgentes, el acceso a los tratamientos estará determinado más por la capacidad económica que por la necesidad médica, lo que revertiría su potencial impacto global.
En el segundo párrafo acredita la información original al portal de El País México
De acuerdo con información del portal El País México, la OMS publicó una guía que revisa la evidencia científica disponible sobre medicamentos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, concluyendo que existen pruebas suficientes de su eficacia y seguridad. Además, el organismo los incluyó en su lista modelo de medicamentos esenciales, que actualmente suma 532 fármacos clave para un sistema de salud básico y universal. La recomendación busca orientar políticas públicas y ampliar el acceso equitativo a las terapias GLP-1, que el organismo califica como necesarias para tratar una enfermedad que debe manejarse de por vida.
La OMS recordó que la obesidad causó 3,7 millones de muertes en 2024 y reiteró que debe tratarse de manera crónica, continua y con atención integral. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, señaló que las terapias basadas en GLP-1 pueden reducir efectos adversos y facilitar que millones de personas superen la obesidad. El especialista Cristóbal Morales, endocrinólogo del Hospital Vithas de Sevilla, destacó la importancia de que la OMS reconozca oficialmente que se trata de una enfermedad compleja con tratamiento permanente.
Pese al potencial de estos fármacos, expertos y autoridades advierten sobre su mal uso, el auge del mercado negro y la proliferación de clínicas digitales que promueven tratamientos sin supervisión médica. Morales insistió en que estas prácticas fomentan un uso a corto plazo y sin control, contrario a las recomendaciones de la OMS, que establecen que los medicamentos solo son efectivos cuando se utilizan a largo plazo bajo vigilancia profesional.
En septiembre de 2025, la OMS ya había incluido terapias GLP-1 en su Lista de Medicamentos Esenciales para el manejo de la diabetes tipo 2 en grupos de alto riesgo. Ahora amplía estas recomendaciones para tratamiento de obesidad, al estimar que más de 1.000 millones de personas viven con esta enfermedad y que la cifra podría duplicarse para 2030.
Los datos de Estados Unidos muestran una caída en la tasa de obesidad del 39,9% en 2022 al 37% actual, así como un aumento en el uso de fármacos GLP-1 del 5,8% al 12,4% en un año. Sin embargo, el organismo subraya que estos datos no son extrapolables al resto del mundo debido a diferencias económicas y estructurales. En ese país, entre el 65% y 71% de los medicamentos GLP-1 del mercado global fueron consumidos en 2024.
La OMS enfatiza que el acceso limitado podría profundizar desigualdades. En países desarrollados, como España, un tratamiento mensual con Mounjaro cuesta entre 208 y 446 euros, un precio que muchos pacientes no pueden mantener a largo plazo. Morales señaló que esta brecha económica debe corregirse para evitar que el tratamiento quede restringido solo a quienes pueden pagarlo.
La expiración de la patente de semaglutida en China e India en 2026 permitirá que empresas de estos países comercialicen alternativas más económicas, incluso a mitad de precio. También se espera que Europa reciba en los próximos años tratamientos en pastillas, menos efectivos pero más baratos y fáciles de distribuir, al no requerir agujas ni cadena de frío. Aun así, se proyecta que para 2030 menos del 10% de quienes podrían beneficiarse tendrán acceso.
La OMS advierte que la forma en que los países enfrenten este desafío determinará si se abre una era más equitativa en la atención de la obesidad o si se pierde una oportunidad histórica en salud pública.
El organismo calificó sus recomendaciones como “condicionales” debido a la escasez de datos a largo plazo sobre seguridad y eficacia. Aunque existen estudios hasta por cuatro años con buenos resultados, la mayoría de ensayos clínicos solo cubren periodos de uno a tres años. Además, recomienda acompañar estos tratamientos con ejercicio físico, dieta y asesoramiento, aunque reconoce que la evidencia sobre la efectividad de esa combinación aún es limitada. Cerca de la mitad de los usuarios abandona los medicamentos en el primer año y, en la mayoría de los casos, recupera peso posteriormente.
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