Mayor amenaza de impacto

Washington, 19/02/2025 (Más / IA).- El asteroide 2024 YR4 se ha convertido en el cuerpo celeste con mayor riesgo de impacto contra la Tierra desde que existen registros en 2001.

De acuerdo con la NASA, la probabilidad de colisión ha aumentado hasta un 3.1%, superando el 2,7% que alcanzó el asteroide Apofis en 2004 antes de que su amenaza fuera descartada.

La Agencia Espacial Europea (ESA) también ha actualizado sus cálculos, elevando la posibilidad de impacto al 2.8%. A principios de febrero, el riesgo se estimaba en un 1.2%, pero nuevas observaciones han permitido precisar la trayectoria del objeto tras un periodo en el que la luna llena dificultó su seguimiento.

La Oficina de Defensa Planetaria de la ESA ha estado monitoreando el movimiento del asteroide de aproximadamente 50 metros de diámetro. Juan Luis Cano, coordinador del organismo, advierte que la posibilidad de impacto va a seguir subiendo en las próximas dos semanas. Actualmente, la incertidumbre en la trayectoria del 2024 YR4 se ha reducido en 50%, delimitando su corredor de desplazamiento a cerca de un millón de kilómetros de ancho. La Tierra permanece cerca del centro de este corredor y, dado que su anchura se ha reducido, la probabilidad de impacto ha aumentado.

Cano considera que esta evolución es un comportamiento esperado y que las probabilidades continuarán incrementándose hasta que la Tierra salga completamente de la zona de riesgo, tal como ocurrió con Apofis.

Los cálculos actuales se basan en casi 400 observaciones realizadas desde diciembre de 2024. Según Cano, los telescopios terrestres disponibles podrían no ser suficientes para descartar el impacto, por lo que la esperanza principal es el Telescopio Espacial James Webb. Este observatorio, que orbita a 1.2 millones de kilómetros de la Tierra, realizará un análisis detallado del asteroide en la primera semana de marzo. La observación permitirá determinar con mayor precisión el tamaño del objeto, actualmente estimado entre 40 y 90 metros de diámetro, y refinar los cálculos de su masa y trayectoria.

“A principios de marzo realizará la estimación más precisa de su tamaño, lo que a su vez facilitará calcular la masa y entender mejor las consecuencias de un posible impacto. Además, el Webb nos dará en mayo la última posición del asteroide antes de que lo perdamos de vista, lo que permitirá mejorar los cálculos de su órbita”, explica Javier Licandro, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias.

Los expertos de la ESA calculan que hay 90% de posibilidades de descartar el impacto antes de mayo, cuando el asteroide ya no podrá ser observado. En caso contrario, habría que esperar hasta 2028 para determinar con certeza si existe una amenaza real de colisión en 2032.

Actualmente, el 2024 YR4 tiene un nivel de riesgo de tres en la escala de Turín, que mide la amenaza de impacto de cuerpos espaciales en un rango de 0 a 10. Apofis, con un diámetro mucho mayor de 375 metros, alcanzó el nivel cuatro antes de que se descartara su peligro. Sin embargo, si el 2024 YR4 continúa en la trayectoria de impacto, podría saltar directamente al nivel ocho, lo que indicaría una colisión prácticamente inevitable.

Aunque este asteroide no representa un riesgo para la supervivencia de la humanidad, sí podría destruir una ciudad entera si impacta en una zona densamente poblada. La magnitud del daño dependería de factores como su composición y el ángulo de entrada en la atmósfera terrestre. En un escenario de impacto, podría generar un cráter similar al Barringer en Estados Unidos, donde la explosión arrasó un área de cuatro kilómetros de radio. También podría desintegrarse en la atmósfera y producir un estallido aéreo como el del evento de Tunguska en 1908, que devastó una región equivalente en tamaño a la isla de Gran Canaria.

Si el impacto llegara a confirmarse, la trayectoria de riesgo seguiría un corredor que se extiende desde Venezuela hasta la India, cruzando el Atlántico y África a la altura del golfo de Guinea.

Licandro sostiene que, si en mayo no se descarta la amenaza, habría que planificar una misión espacial de desvío para 2028. “Se podría pensar en una copia de la misión Ramses de la ESA, que en 2029 tiene previsto estudiar Apofis durante su máximo acercamiento a la Tierra. Esta sonda espacial se inspira en Hera, también de la ESA, que va a visitar los asteroides Dimorfos y Dídimos para estudiar en detalle el impacto de la sonda DART de la NASA”, explica el experto. La misión DART fue la primera en la historia en alterar exitosamente la trayectoria de un asteroide.

Las observaciones de la ESA serán clave para determinar la viabilidad de una misión de desvío. La composición del 2024 YR4, con alto contenido metálico similar a la de Dimorfos, sugiere que podría sobrevivir a su ingreso en la atmósfera y generar un cráter de más de un kilómetro de diámetro en caso de impacto.

Ante esta amenaza, dos organismos especializados de la ONU están analizando la situación: la Red Internacional de Alerta de Asteroides y el Grupo Asesor de Misiones Espaciales (SMPAG, por sus siglas en inglés). Este último, presidido por la ESA, coordina a las principales agencias espaciales para evaluar y diseñar medidas de mitigación o desvío. En mayo, el SMPAG decidirá si es necesario implementar acciones concretas para evitar el impacto del 2024 YR4.


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