Por Horacio Cárdenas Zardoni
La nota apareció en algunos medios de comunicación locales, locales en la región fronteriza del estado de Coahuila, y fue retomada en algunos estatales, y hasta allí quedó la cosa, ya sabemos que en este nuestro mundo actual, lo que sobran son noticias sobre los temas más diversos y controvertidos, lo que pueda ocurrir en los extremos del gran territorio de la república, se tienden a perder. Esto por un lado, y está el hecho irrefutable de que hay noticias, a cual más de trágicas, que logran desbancar cualquier otra que lo sea menos, o que al contrario pueda inscribirse entre las cosas dignas de encomio.
En efecto, en este maremágnum de información relacionada con los migrantes que atraviesan territorio mexicano con la intención de cruzar la frontera para internarse a los Estados Unidos, donde buscar y encontrar una mejor alternativa de vida que la que ofrece su país de origen, y ya de pasada también, lo que pudiera ofrecerles México, en su calidad de “tercer país seguro”, que de seguro tiene poco menos que nada, es difícil fijar la atención en lo que se está haciendo en Coahuila para hacerles la existencia un poco más llevadera a quienes tienen la suerte de recalar acá en su tránsito a lo que tanto anhelan, siendo esto una posibilidad real, o esté más bien en el terreno de lo deseable y lo soñado.
Mientras que en Ciudad Juárez, Chihuahua se quemaba una dizque “estación migratoria” provisional, hecho criminal en el que fallecieron por lo menos cuarenta ciudadanos de nacionalidades centroamericanas, y los que fueron rescatados todavía con vida no por personal del Instituto Nacional de Migración, por la Guardia Nacional o el Heroico Ejército Mexicano, sino por estos sí valerosos más allá de toda duda, bomberos de la ciudad, mientras que en San Luís Potosí se perdían, aparecían, se volvían a perder, y ni siquiera son capaces de contabilizar los integrantes de otro grupo de migrantes, en Coahuila se daba a conocer una nota, que como dijimos al principio, es solo de interés local, pero con repercusiones mundiales.
Decía la noticia que el Ayuntamiento de Piedras Negras anunciaba que con esta y aquella acciones emprendidas durante la actual administración, se podía considerar que el 100% de la población de la ciudad fronteriza quedaba cubierta por servicios médicos, allí cualquier cosita.
Ojo, no decían que la mitad, o que un 75%, o que los servicios fueran solo de tercer nivel, o se quedaran en la atención de dispensario, hablaban del 100% de los nigropetenses. ¿Quién más en este estado, y para el caso, en este país del que el mismísimo presidente ha dicho que va a tener (aunque nunca cuando) atención médica como la de Dinamarca y los países nórdicos? Recalcamos lo de este país, porque el gobierno federal ha tenido cuatro años, larguísimos para muchos, en los que no solo no se ha avanzado en el mejoramiento y en la cobertura de los servicios médicos a la población, sino que estos se han visto restringidos, por no decir recortados, pues la gente que antes tenía acceso a un servicio médico, ya no lo tiene. Eso hablando de la federación, pero lo mismo puede decirse de los estados, en la actualidad son 22 las entidades federativas las que son gobernadas por MORENA, o por sus aliados, y ninguno puede presumir de algo por el estilo de lo que presume Piedras Negras.
Que sí, sabemos cómo es la propaganda política, a veces se habla más de la cuenta, y al rato comienzan los agujeros en la información, salen a relucir casos aquí, casos allá, en los que se desmiente la declaración optimista de la autoridad. Claro, hasta en el Seguro Social se termina el Paracetamol, que además es lo único que siempre hay, hasta en los momentos de mayor crisis, y llega a faltar, pero ya ve como son los políticos de antes, de que armaban una plataforma sobre la cual construir una reputación, le dedicaban el mayor de los esfuerzos para que nadie la pudiera cuestionar.
Por las mismas fechas en que apareció aquella nota, se dio a conocer que en el mismo Piedras Negras se estaba habilitando una bodega industrial, por lo demás, de grandes proporciones, como albergue temporal para las oleadas de migrantes que llegan desde el sur del país, y para las, algo menos numerosas, pero con una problemática propia muy particular, que avientan (¿está bien empleada esta palabra?) del otro lado de la frontera en calidad de deportados.
La vimos de pasada, no pudimos localizar si era una iniciativa del gobierno municipal de Piedras Negras o del gobierno de Coahuila, pero el caso es que, uno u otro, o los dos, se estaban curando en salud de que pudiera llegar a suceder algo similar a lo ocurrido en Ciudad Juárez.
Cierto, las imágenes no eran precisamente atractivas, una bodega es una bodega, no es un hotel de cinco estrellas ni un centro vacacional, es un espacio amplio, alto, en la foto no pudimos ver si tenía ventanas, y nos imaginamos que está ubicada en un patio normalmente usado para maniobras, y en este caso, para que las personas puedan salir al aire libre, por más que en la frontera de Coahuila, en ciertas épocas del año, estar a la intemperie sea algo difícil para la mayoría, salvo claro, para gente que viene de climas todavía más calurosos, que no deja de haberlos.
¿Se estaban curando en salud?, la respuesta debe ser elemental, claro que sí, pero es lo mismo que deberían estar haciendo todas las instancias públicas a lo largo de los miles de kilómetros que separan la frontera sur de la frontera norte, y no solo refiriéndonos al techo, también a los medicamentos, a los alimentos, a todo lo que pudiera hacer falta a la población migrante. Y no, no es que sea obligación del gobierno del estado o del del municipio, ¿pero qué esperan los habitantes, que por no gastar el presupuesto en este problema, dejen a os migrantes, hombres, mujeres, niños, bebés, a la intemperie y expuestos a todo, y por todo nos estamos refiriendo a un todo aterradoramente enorme?
Podemos decir que en la frontera de Coahuila las autoridades están yendo más allá de lo que es estrictamente su obligación. Se pasan de lo burocrático a lo que es humano, y además, el gobierno federal se recarga de más, pues ni contienen a la gente, ni la albergan ellos, ni le entran con su cuerno, y cuando lo hacen… pasa lo que pasó en Ciudad Juárez.
Que cuesta, sí cuesta. Nada es gratis en este mundo, pero al menos en este caso, somos de la opinión de que vale la pena.
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