El cesado director general de Materiales Educativos convirtió su paso por la SEP en una cruzada ideológica que rebasó la mera edición de libros escolares y colocó en el centro del debate el sentido político de la educación pública. Con un perfil académico sólido pero un estilo combativo, defendió la Nueva Escuela Mexicana como ruptura con el “neoliberalismo” y minimizó las críticas por errores y presunto sesgo en los nuevos textos
Redacción Más
Cuando Marx Arriaga Navarro asumió la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en febrero de 2021, no llegó como un burócrata técnico ni como un administrador discreto. Llegó con una narrativa de combate. Su proyecto no era solo rediseñar libros de texto: era, en sus propias palabras y acciones, disputar el sentido ideológico de la educación pública mexicana. Su paso por la SEP encarnó una visión que sus críticos describen como la irrupción de la ultraizquierda en el corazón del sistema educativo.
Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, maestro en Teoría Literaria y licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma Metropolitana, Arriaga Navarro había construido una trayectoria académica sólida antes de su salto a la política educativa. Durante más de una década fue profesor e investigador en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde rediseñó planes de estudio y desarrolló materiales didácticos. En 2015 recibió el Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Chihuahua en el área de Humanidades.
Su ingreso al servicio público federal ocurrió primero en la Secretaría de Cultura, donde entre 2018 y 2020 dirigió la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Desde ahí impulsó reformas legales y posicionó la lectura como instrumento de transformación social. Su cercanía con Beatriz Gutiérrez Müller –de quien fue lector sinodal en su examen doctoral– marcó el inicio de su ascenso en la llamada Cuarta Transformación.

Pero fue en la SEP donde su perfil ideológico adquirió mayor visibilidad. En 2022 encabezó la elaboración del nuevo Plan de Estudios y los Libros de Texto Gratuitos bajo el paradigma de la Nueva Escuela Mexicana y el llamado “humanismo mexicano”, por encomienda del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. El rediseño involucró 18 libros para primaria, múltiples asambleas nacionales y la participación de miles de docentes, según cifras oficiales.
La polémica estalló cuando especialistas y medios detectaron errores conceptuales, omisiones históricas y lo que calificaron como sesgo ideológico en los nuevos materiales. Arriaga Navarro minimizó las críticas. “Yo no les diría errores, yo les diría áreas de oportunidad”, declaró. En medio de llamados a procesarlo penalmente, lanzó una frase que sintetizó su postura combativa: “Por los libros (…) no doy nueve años, doy la vida”.
Su discurso no era neutral. En conferencias y publicaciones arremetió contra lo que llamó el “neoliberalismo educativo”, calificó de cloacas a dependencias internas de la SEP y cuestionó mecanismos como la evaluación diagnóstica o la Olimpiada del Conocimiento Infantil por considerarlos ajenos a la nueva visión pedagógica. También sostuvo que leer por goce es un acto de consumo capitalista, declaración que después matizó, aunque ya había encendido la controversia.

En materiales como ‘Un libro sin recetas para la maestra y el maestro’, se incorporaron referencias a la pedagogía crítica, las epistemologías del sur, el pensamiento decolonial y figuras insurgentes. Una de las citas que generó mayor polémica fue la de Lucio Cabañas: “Desgraciados los pueblos donde la juventud no haga temblar al mundo y los estudiantes se mantengan sumisos ante el tirano”. Para detractores, aquello era apología de la rebelión; para sus simpatizantes, una reivindicación histórica y crítica.
El tono confrontativo de Arriaga Navarro también alcanzó a sus propios superiores. Cuando el secretario de Educación anunció que expertos del Cinvestav revisarían los libros, el funcionario reaccionó en redes sociales: “¿Será que tuvieron que llegar doctores del Cinvestav a arreglar los Libros de Texto Gratuitos? ¡Se me hace que esos doctorcitos no curan ni un pulque!”. El episodio evidenció la fractura interna en la SEP.
En paralelo, surgieron denuncias de maltrato laboral, abuso de poder y presuntos actos de corrupción dentro de la Dirección General de Materiales Educativos. Una investigación periodística señaló a un colaborador cercano por supuestos cobros indebidos a personal contratado por honorarios. Arriaga sostuvo que el funcionario había dejado el cargo por motivos personales y negó irregularidades.
El punto de quiebre llegó en 2025. Distanciado de la subsecretaría de Educación Básica y enfrentado al titular de la SEP, Mario Delgado, Arriaga convocó desde grupos de mensajería a la creación de comités para defender la Nueva Escuela Mexicana y refundar la Secretaría de Educación Pública. En uno de sus mensajes escribió que esos comités promoverían los principios del humanismo mexicano, así como, los valores del obradorismo y la Cuarta Transformación, con el objetivo de organizarse como contrapeso frente a poderes hegemónicos y procesos de privatización.

La insubordinación pública y su negativa a modificar los contenidos de los libros derivaron en su destitución como director general de Materiales Educativos, según reportó El Universal. Él mismo atribuyó su salida a que se negó a cambiar los materiales que había defendido desde 2022.
Su paso por la SEP dejó una huella profunda y polarizante. Para sus críticos, representó la colonización ideológica del sistema educativo por corrientes radicales que buscaron sustituir criterios técnicos por consignas políticas. Para sus seguidores, fue un intento genuino de romper con inercias burocráticas y devolver a la escuela pública una vocación emancipadora.
Marx Arriaga Navarro no fue un funcionario convencional. Fue un intelectual militante que utilizó la estructura del Estado para impulsar una visión pedagógica abiertamente política. Su legado no se mide solo en libros impresos, sino en la disputa cultural que abrió: la pregunta sobre si la educación debe limitarse a transmitir conocimientos o si, como él defendió, debe formar sujetos críticos capaces de “hacer temblar al mundo”.

El 13 de febrero de 2026, Marx Arriaga Navarro fue destituido como director general de Materiales Educativos por decisión de la Secretaría de Educación Pública, tras meses de confrontaciones internas derivadas de su negativa a modificar los libros de texto gratuitos elaborados desde 2022. De acuerdo con lo reportado por El Universal, el funcionario atribuyó su salida a su postura de no alterar los contenidos que defendió como parte central de la Nueva Escuela Mexicana, en medio de tensiones con el titular de la SEP y la subsecretaría de Educación Básica.
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