MARINA, EL PRECEDENTE     

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Monclova, Monclovita la bella, como le dicen los que pese a todo, viven pegados al terruño y aquellos que se han ido, pero añoran volver en cuanto la primera oportunidad se les presente, también tiene otro apodo, Bronclova.

Bronclova le dicen no los lugareños, sino más bien la gente de Saltillo, y dentro de estos, definitivamente no la mayoría de los habitantes de la capital, a los que lo que ocurra aquí a 200 kilómetros de distancia con rumbo al norte les tiene muy sin cuidado, sino entre la gente de gobierno… gente que al paso de los sexenios ha tenido que entenderse con los diversos problemas que aquejan a las distintas regiones de Coahuila, y es allí donde Monclova se destaca como un sitio especialmente conflictivo. O no porque realmente sea así, sino más bien que comparados con otras ciudades donde los problemas se resuelven de forma más fácil, los monclovenses son más entrones para hacer valer sus exigencias, no siendo sencillo que se conformen con cualquier promesa vacía. Ah, y por supuesto cuando no les cumplen… son de los más rudos para denunciar y exigir a los funcionarios incompetentes y desidiosos la falta de acción.

Monclova fue de los primeros municipios que en Coahuila fue gobernado por un partido distinto del que mandaba en el palacio de gobierno de Saltillo, a saber el PRI, antes y todavía. A los monclovenses no les tiembla la mano a la hora de sufragar, si no les han cumplido los gobernantes del partido oficial, no lo dudan ni tantito en voltearle la espalda, emitir su voto de castigo, y ya veremos la siguiente elección si ya los perdonan o le siguen. Es en parte por eso por lo que desde Saltillo y aun desde la Ciudad de México, a Monclova siempre la han tenido que tratar con las proverbiales pincitas.

Eso desde el punto de vista político, es complicado, pero no lo es todo, ni remotamente. Porque Monclova es un sitio en el que desde hace décadas ha habido un poder,  equivalente, si no es que superior, al público, representado por la empresa Altos Hornos de México.

¿Cuáles han sido las relaciones de poder entre el municipio y AHMSA? Eso es algo que solo podrían responder quienes han ocupado la oficina principal de la presidencia municipal. Si las cosas son como en Saltillo, no sería raro que la empresa pusiera, o al menos recomendara fuertemente quienes debían ocupar el puesto de alcalde, no para que fuera su títere… o bueno sí, para que procurara que las decisiones del ayuntamiento no perjudicaran a la principal fuente de ingresos de la ciudad y de sus habitantes. De que no ha de haber sido fácil mediar entre la empresa y los vecinos de Monclova, eso es algo seguro, pero es algo que para bien o para mal, se veía poco, en parte porque la compañía no tenía particular gusto por la cosa pública de bajo nivel, lo suyo, los tratos con el gobierno que de veras le interesan, son con secretarios de estado de nivel federal, y a nivel de cortesía, con funcionarios estatales, en una relación más de favores mutuos que de otra índole, baste recordar las acusaciones que lanzó el presidente Andrés Manuel López Obrador hace algunos años, en las que señalaba que Rubén Moreira, siendo gobernador, había hecho uso de los aviones de la empresa, acusación que prometió ampliar en una semana, y es fecha que no volvió a mencionar en absoluto.

AHMSA, por los terrenos que ocupa, por la amplitud de sus operaciones, por su impacto no solo en Monclova sino en el resto de la región centro y norte del estado, por su importancia económica, era una ciudad dentro de otra, un estado dentro de otro estado. Bueno, pues tan importante era, es y seguirá siendo, que la semana pasada se dio una incursión de personal de la Marina Armada de México en las instalaciones de la empresa, en una acción no vista por estos lares, y de una relevancia que todavía no alcanzamos a visualizar en su totalidad los diferentes actores sociales, políticos y económicos, y nosotros en nuestra calidad de meros observadores.

Primero corrió como pólvora encendida lo de que varias camionetas, de esas que antes transportaban puros cabritos y ahora se han convertido en transporte de tropas y policías, ingresaron a la empresa, supuestamente para recuperar el control, que se estaba perdiendo a manos de los obreros, a los que se ha venido acusando en los últimos días de estar saqueando las instalaciones, para cobrarse a lo chino los adeudos quela compañía tiene con ellos. Sonaron las alarmas, y luego vino un desmentido, no, no, para nada, no es cierto que personal, vehículos y sobre todo armas, hubieran estado presentes en la empresa y que se mantuvieran en ella.

Total, ni a quien creerle, y luego Francisco Ríos Treviño, secretario general de la Sección 288 del Sindicato minero, salió a decir que “la incursión de la Marina en Altos Hornos de México genera confianza y a la ves nos da una serie de esperanza de que lo del concurso mercantil realmente va avanzando”, la verdad no le entendimos lo de la serie, pero sí que da por buena la versión de que entró la Marina, y de que lo hace como parte del proceso de quiebra, o perdón de concurso mercantil de la empresa.

En lo personal no vemos tan bueno que AHMSA haya sido tomada, al menos en parte, o momentáneamente, por personal naval, esto solo habla del tamaño del problema, a como lo ven las autoridades civiles y militares. La vez anterior que tropas de infantería de Marina intervino en cuestiones civiles, o más bien, asuntos empresariales, fue cuando el gobierno le expropió a Grupo México un tramo de vías en el Corredor Interoceánico, en aquella ocasión, no hace demasiados meses, había que pasarle un mensaje al dueño de Ferromex, Germán Larrea, de que se pus’era flojito o se lo llevaba Pifas. Este quiso negociar una indemnización multimillonaria y el presidente lo mandó por un tubo, concediéndole apenas una ampliación de sus concesiones que ya tiene, con lo que quedó bastante contento, aunque medio lastimado. En las fotos se veía personal de Marina vigilando la empresa de Larrea, básicamente los rieles y uno que otro tren, se nos hizo un exceso de fuerza, que es exactamente lo que estamos viendo ahora aquí en cortito, en Monclova.

Pudieron pedir que fuera la policía estatal o la municipal, ya en el colmo del exceso, que acudiera la Guardia Nacional, que tiene jurisdicción, y ya estirando mucho la hebra, que fuera el Ejército ¿pero la Marina?, ¿de qué destacamento portuario sacaron a ese personal para que fuera a las desérticas playas de Bronclova?

A Ancira ya lo metieron a la cárcel, lo tuvieron que sacar. No creo que dos, tres camionetas cargadas de infantes de marina lo espanten mucho, y menos si ni siquiera está en Monclova, y menos si ya no tiene que ver con lo que pase con la que era su empresa.

Total que, resuelto no hay nada, las cosas todavía pueden empeorar mucho antes de que alguien decida meter la mano para comenzar a mejorarlas, algo que nos sospechamos, no ocurrirá este sexenio.


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