Manolo: el vaquero político ante la cabalgata más importante de su carrera

Por Heriberto Medina Flores

Saltillo, Coahuila, MÁS. – Eran los inicios de la primera décadas del siglo 21, en los pasillos y patios del Tecnológico de Monterrey, en la sultana del norte, había efervescencia; en ese crisol, dos alumnos inseparables, Samuel García y Luis Donaldo Colosio, destacaban por su activa participación en la vida política estudiantil, fue en ese entorno que ambos trabaron amistad con un joven saltillense que entonces ocupaba la presidencia de la Federación de Estudiantes del Tecnológico de Monterrey, era Manolo Jiménez Salinas.

Ahora, 20 años después, los tres han escalado peldaños importantes en la vida política del país, quienes antes compartieron responsabilidades como líderes estudiantiles, ahora gobiernan dos de los estados más fuertes del país y la capital de Nuevo León, Monterrey. Samuel ya busca la presidencia de la república y Manolo no ha escondido su deseo de competir con ese mismo cargo en un futuro.

Tal vez sea por esa camaradería surgida en el campus universitario que Samuel se refiere a Manolo como “mi compadre”. La sinergia entre los jóvenes gobernantes reportará beneficios tangibles para Coahuila y también para Nuevo León.

Pero el liderazgo y la inquietud política de Manolo no nacieron en el Tec de Monterrey, miembro de una familia con una profunda raíz en el servicio público, abrevó sus primeras lecciones políticas de su abuelo Luis Horacio Salinas Aguilera, quien formó parte del Gobierno de Coahuila encabezado por Óscar Flores Tapia, y previamente fue Alcalde de Saltillo en el periodo de 1973 a 1975.

Jiménez Salinas construyó en poco más de 10 años una sólida carrera que inició con una representación vecinal, pasó por el Cabildo como regidor, por el Congreso como diputado, luego por la alcaldía de Saltillo y finalmente por la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social.

En todo ese tiempo de formación y construcción le tocó convivir e interactuar con personajes como Humberto Moreira, Rubén Moreira y Miguel Riquelme, esas y otras experiencias contribuirán sin duda a conformar el estilo personal de gobernar que veremos durante los siguientes 6 años.

Manolo obtuvo la candidatura priísta gracias a su posicionamiento en la opinión pública, estaba por encima de cualquier otro en las encuestas, era quien garantizaba el triunfo, pero aún con ese factor favorable, tuvo que conciliar intereses con otros aspirantes de su propio partido como Jericó Abramo Masso y pacificó a los grupos al interior del Revolucionario Institucional. Mostró que tiene mano izquierda para negociar y el resultado fue un triunfo contundente en las urnas.

De lo que ha mostrado en su desempeño como servidor público, se puede deducir que, como Gobernador, Manolo Jiménez buscará significar su gestión por los avances en el desarrollo económico, aprovechando el boom que genera el nearshoring y la virtual instalación de la mega planta Tesla en las inmediaciones de Coahuila.

Además, se puede esperar que impulse la modernización del servicio público con la tecnología que esté al alcance, todo esto sin descuidar su posicionamiento mediático para colocarse en la línea de partida dentro de 6 años con rumbo a la candidatura presidencial.

En el ámbito político, Manolo enfrentará un escenario adverso, con un presidente de la república beligerante y una oposición en franco crecimiento; es muy probable que, al igual que él, esto de los gobernadores coahuilenses de los últimos tiempos, se enfrente a ataques y restricciones económicas orquestadas desde el gobierno federal. Además, pertenece a un partido que emite sus últimos estertores agónicos.

Ante ese complicado panorama, aún no está claro si Manolo seguirá una política conciliatoria como lo hizo antes de la elección al interior de su partido, o, por el contrario, utiliza el poder para impulsar acciones contra sus opositores.

Lo que sí está claro es que mantiene un sólido puente tendido con otras opciones políticas, puente que podría cruzar llegado el momento si el PRI termina por ser liquidado a nivel nacional.

Manolo es también un jinete consumado, es sabida su afición por el rodeo, mañana inicia la monta más importante de su vida, veremos como dirige las riendas de Coahuila, ese caballo que en ocasiones suele ser bronco.


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