Mali enfrenta una escalada crítica de violencia tras una ofensiva coordinada del grupo yihadista JNIM y el Frente de Liberación de Azawad, que dejó ataques simultáneos en varias ciudades y la muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara.
El avance rebelde permitió la toma de Kidal, un golpe estratégico para la junta militar de Assimi Goïta y evidencia de una alianza entre insurgentes y separatistas, mientras crece la inestabilidad tras la salida de fuerzas francesas y la presencia rusa en la región.
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