Los tres gigantes

Lic. Marco Campos Mena

«Luchamos contra tres gigantes, mi querido Sancho: la injusticia, el miedo y la ignorancia»

Miguel de Cervantes

No es para nada una novedad que se hable de injusticias en nuestro país, casi podríamos decir que nuestra historia desde la colonia está íntimamente relacionada a ella, privilegiados y oprimidos.

Cabe mencionar que también a lo largo de la historia hubo luchas que llevaron a nuestra sociedad a evolucionar y reducir dicha brecha, mas en nuestros tiempos vemos que las injusticias se hacen cada vez más presentes, pero desde otra perspectiva.

En el transcurso de estos días hemos visto como hay una gran deformación del concepto de justicia y también un desprecio por la ley y quienes son encargados de hacer valer la ley.

Decía Gandhi que “si la ley es injusta, lo correcto es desobedecerla” y es algo que en el deber ser bien debiera seguirse, pero viviendo en un Estado de derecho no es exactamente lo mejor, pues, cada quien comenzaría a juzgar lo que “es correcto” de acuerdo a su perspectiva, lo cual choca en muchas situaciones con la ética y la moral, así como con la conciencia colectiva.

Dejemos esa parte filosófica de lado, es importante mencionar que en nuestro país se han ido adecuando las leyes para tener un concepto más claro de justicia y la forma de garantizarla, no es perfecto pero el avance era evidente hasta ahora… “a mí no me vengan con ese cuento de que la ley es la ley…” frase insignia de este sexenio…

El poder judicial ha sido atacado de manera constante por el titular del ejecutivo por distintos motivos, pero es claro que el conflicto se intensificó a partir de que una persona no a fin a él asumió la presidencia de la SCJN.

La independencia de poderes debe ser respetada por completo, se debe entender que cada uno tiene sus funciones y no debe haber injerencia de otros poderes.

Si bien el poder judicial es perfectible y el hecho de estar manejado por personas presta las situaciones, como en cualquier otro lugar en el que hay intervención humana, su autonomía le permite tener más objetividad que el legislativo y el ejecutivo.

Hace unos días escuchaba una entrevista en la que el senador por puebla, Alejandro Armenta, mencionaba que el poder judicial no es cercano a la gente porque no son elegidos por la gente, un concepto del que discrepo por completo, el poder judicial no es emocional, es frío, es el brazo de la ley en el que se aplica tal como debe ser sin que medien juicios personales o compasiones, mas es también de mencionarse que si el poder judicial pareciese estar de lado equivocado al otorgar amparos o dejar en libertad a delincuentes conocidos, es más una cuestión de una mala actuación de la fiscalía que del poder judicial, ya que, como buen licenciado en derecho sé que “todo acto debe estar fundado y motivado” y si no lo está, es factible interponer recursos.

El miedo suele ser tanto un arma como un límite, todo depende de quién lo utilice, y pese a que es un tema de gran amplitud, lo que quiero resaltar es que muchas personas caen víctimas de este, no llegan a manifestarse o a intentar algo más allá por el miedo a lo que pudiera pasar, algo muy lógico considerando que es un miedo a las injusticias que claramente existen en tiempos de la 4T y que desbordan cinismo.

¿Qué esperamos de la oposición? Hemos visto que hay algunos políticos que actúan con miedo, como si quisieran evitar a toda costa hacer enojar al titular de dicho poder, ¿a qué le temen? ¿a qué le teme la sociedad? Hay una frase que resuena en tiempos de revoluciones: “nos han quitado tanto que hasta el miedo nos quitaron” y… ¿Cuándo se lo quitarán al pueblo mexicano? Es un hecho que muchos ya lo han perdido y buscan hacer de este país un lugar mejor, pero también hay muchos que aun temen por las represalias, por un futuro incierto y prefieren soportar un declive que complique sus vidas a un evento desconocido, llamémosle incluso el que pudieran ser atacados directamente.

Finalmente, el gigante de la ignorancia:

«Un demagogo es aquel que predica doctrinas que sabe que son falsas, a personas que sabe que son idiotas»

Henry Louis Menken

Es muy fácil caer en las promesas vacías cuando se desconoce del tema, mas he aquí una distinción que vale la pena hacer. 

La ignorancia es meramente una cuestión de aun no conocer sobre algo, mas no es lo mismo el querer seguir siéndolo y creer sin cuestionar que el investigar y desarrollar discernimiento.

No es malo ser ignorante, todos lo somos y la humildad ante el conocimiento nos sirve para aprender cada día algo más, un poco más que nos haga menos ignorantes, es una motivación para mantener nuestra mente activa y con capacidades de desarrollo.

Es por tanto que la ignorancia es uno de los mayores males que aquejan a una sociedad que lejos de salir adelante, está destinada a repetir los mismos errores que se han cometido en el pasado.

Si enfrentamos a los tres gigantes nuestra perspectiva cambiaría, pero es de saberse claramente que primero se tiene que vencer al de la ignorancia, para lo cual se requiere aprendizaje constante y una curiosidad insaciable, luego al del miedo, con valor para atreverse a hacer grandes cambios y finalmente al de la injusticia, al cual podremos vencer unidos utilizando el conocimiento y el valor para actuar contra ella.


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