LOS TIEMPOS DE AHMSA


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Ingenuo que era uno, y que lo sigue siendo para demasiadas cosas, alguna vez se nos ocurrió preguntar ¿y porque no salía el boxeador a noquear a su oponente en el primer round, sobre todo si estaba demostrado que era muy superior a él, y que no tenía ninguna posibilidad de que lo venciera?, ah, pues nos explicó alguien, no un experto en deportes, que tendría su propia opinión, porque en primer lugar se trata de un espectáculo, la gente pagar el boleto de entrada al coliseo o donde sea que se realice el encuentro, para disfrutar de un show o para perder mínimo una hora de su tiempo, en aquellos tiempos eran a quince rounds de tres minutos, más un minuto entre cada uno, cerrado una hora, ¿y lo despacha de un solo guamazo a la mandíbula en el primer round?, la gente sí, se sentiría que presenció un acto memorable, pero también opinaría que le robaron su dinero.


Lo mismo preguntamos del Futbol americano y del beisbol de las grandes ligas, el primero son cuatro cuartos y el segundo nueve entradas, ¿cómo se las ingenian los managers, los capitanes de los equipos, para que los partidos duren 180 minutos casi cronometrados?, muy esporádicamente se van a tiempos extra en el americano y a extra innings en el beisbol, allí no hay los mediocres empates tercermundistas del futbol soccer, que mandan las decisiones sobre ganadores y perdedores a días o semanas después, no, acá las cosas tienen que quedar resueltas allí mismo, pero lo interesante es cómo juegos tan impredecibles, con tiempos fuera, con triples play y demás, cumplen los horarios con una precisión más digna de las empresas televisoras que transmiten los partidos, que lo que ocurre en el terreno de juego. Y allí otra persona, también bastante enterada de la cuestión, nos explicaba que igual que el boxeo, se trata de un espectáculo, pero también, o más todavía, de un negocio. En el beisbol están vendidos los comerciales de cada cambio de equipo cada entrada, o sea, están calculados y vendidos 18 cortes, cada uno con una duración determinada en que caben tantos más cuantos anuncios, cada uno de los cuales se monetariza en tantos cientos de miles o millones de dólares. Eventualmente hay un cambio de pitcher, una consulta del cátcher, una gresca, que lleva a un corte, lo cual también se comercializa, faltaba más que estuviera la gente sentada ante el televisor, como en el estadio, viendo, ya que no oyendo, lo que se dicen, lo que se contestan. El caso es que los deportes están en función del dinero que pueden generar a las empresas que se anuncian durante los juegos. Por eso es por lo que no hay, más que rara vez y muy criticados, noqueados en el primer round, o encuentros de beisbol en los que se retire a todos los bateadores en línea, hay que hacerlos durar, en beneficio de todos los involucrados, excepción hecha de quienes no pueden estar tanto rato esperando que se solucione a favor de uno u otro equipo.


El asunto es que esto mismo que pasa con el tiempo en los deportes, se repite en la política, y no de la manera más adecuada para quienes esperan solución a sus problemas, no, tienen que esperarse hasta que el calendario marque que es día de la mujer, de la no violencia, del árbol, del agua, de cáncer de mama, del medio ambiente, de lo que sea, que todos los días son días de algo, pero los políticos han hecho del calendario de festejos una herramienta para programar sus acciones y sus actividades, cuando no las inversiones públicas. ¿usted cree que cada vez que anuncian una inversión en acciones de ecología, o de salud, o de educación, son a partir de ese instante?, claro que no, las inversiones están presupuestadas desde el último mes del año anterior, y comienzan a ejercerse en enero, lo que el día del maestro o del médico o la enfermera se anuncia, es lo que se viene gastando desde el principio del año, pero nos lo barajan como si fuera nuevo.


Hablando de políticos que no se ajustan a los tiempos, recordamos que Jericó Abramo Masso, cuando era alcalde de Saltillo, el primero que iba a durar cuatro años, se comprometió con un número determinado de acciones, cien o algo así, y su primer año comenzó trabajando a matacaballo, de tal manera que a la vuelta de doce meses presumió que ya había acabado de cumplir con todas sus promesas, y le salió contraproducente, porque de allí en delante la administración decayó, y tanto que al alcalde se le veía cara de fastidio, de que no tenía ya nada que hacer, ni a los eventos iba. Lo mismo le pasó al presidente López Obrador, con esa manía suya de hacer informes cada tres meses, aparte de lo que cuenta que hace en cada mañanera, alguna ocasión, hace un par de años se le ocurrió decir que de los cien compromisos que había hecho al inicio de su sexenio, ya llevaba cumplidos 95, y los que faltaban era por culpa de los conservadores en el congreso, en el INE, en la corte, o en los organismos autónomos, pero que él ya había acabado.


Y ya que hablamos de tiempos y de pendientes, lo que nos llama la atención es el tratamiento que el propio presidente López Obrador y su gobierno han dado al asunto de Altos Hornos de México. Comenzando por el final, dijo en días el mandatario que su gobierno estaba dispuesto a rescatar Altos Hornos de México, básicamente dando facilidades para que cubriera sus adeudos con la Comisión Federal de Electricidad y con Petróleos Mexicanos, siempre y cuando Alonso Ancira Elizondo dejara de estar al frente de la empresa, que vendieran sus acciones o lo que fuera, pero lo querían fuera.


Hombre, si ese era el objetivo, sacar a Ancira, quitarle el control, dárselo a un empresario de sus consentidos, pues eso hubieran hecho desde el primer mes, es más, desde el primer día del sexenio o todavía antes de comenzar esto, que tuvieron el dominio de la escena política desde seis meses antes gracias a la abulia de Enrique Peña Nieto. Pero no, primero comenzaron quitándole los contratos a Minera Carbonífera Río Escondido, que por leoninos, sí, pero era el único proveedor de carbón de cierta calidad, luego vino lo de la acusación, nunca probada, de un sobre precio en la compraventa de Agronitrogenados, siguió la detención, y el compromiso de Ancira de pagar una cantidad impresionante de dinero en calidad de resarcimiento del supuesto daño, más bien lo hizo para que lo dejaran en paz, cosa que no han hecho, a últimas fechas fue lo de que las empresas productivas del estado, la CFE y PEMEX le cortaran el suministro de gas y electricidad, por adeudos que no ha podido saldar. Esto llevó a que la empresa tenga semanas sin producir una rondana de acero, y que esté comprando gas para mantener caliente el único horno que tiene en operación.


Bueno, si lo que querían era noquearlo, acabarlo, destruirlo, ¿porqué no lo hicieron en el primer round? Aquí no se trataba de dar un espectáculo ni de ganar dinero. Había que dar un golpe contundente, que siguen sin dar, que venda la empresa, que negocie las acciones, que ceda el control… han sido cuatro años de angustia, déjese para la empresa y los trabajadores, para toda la región centro y carbonífera de Coahuila, todo porque cuando deben noquear no lo hacen, y cuando deben dar el espectáculo, tampoco saben cómo ni cuánto extenderlo.


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