Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
En el muy muy lejano 1980, aquí en nuestra ciudad había un “loquito” (antes no había broncas de ningún tipo por llamarlos así, hoy no sólo es discriminatorio sino políticamente incorrecto), que usaba como vestimenta un saco que era varias tallas más grandes que su delgada humanidad y siempre traía con él un pequeño artilugio, un pequeño receptor de TV de transistores marca Sony Watchman color azul aqua, que cabía en su mano. He de decir que en esos tiempos muy pocos tenían un aparato como ese, pues eran escasos, raros y caros pues los traían de “falluca” de los EUA las llamadas “chiveras”. Todo mundo lo veía pasar y se sonreían por lo bajo, otros se carcajeaban de verlo ir caminando viendo su pequeño receptor si hacer caso de nada ni de nadie.
Ahora, en estos primeros cinco lustros de este siglo XXI, podemos observar a niños, jóvenes, adolescentes, adultos y adultos mayores con un pequeño adminículo con el cual, o van conectados con sus audífonos o los llevan a todo volumen para que la gente de varias calles a la redonda pueda escuchar su “música” o sus videos, sus Tiktoker (o como se diga) que van viendo. No hay lugar alguno que se libre de esta “plaga del siglo”, en el cine, en los restaurantes, en el teatro, en las conferencias, en los hoteles, balnearios, vaya, hasta en los mismos templos de cualquier religión se puede escuchar ese “sonidito” tan desagradable cuando llega una llamada, un mensaje o un correo electrónico o el “meme” de moda. Ahora se les llama “teléfonos inteligentes” y parece ser que es cierto, pues han logrado incrustarse en el cerebro de los usuarios haciéndolos tan dependientes de esos aparatos, que ya hasta ha surgido como profesión, la de “Desprogramador” para tratar de quitarles lo que se ha convertido en una fuerte adicción. Así psicólogos, sociólogos, médico antropólogos se dedican a “desprogramar” personas pues el uso y abuso de los teléfonos inteligentes ya es considerados en algunos países, como una droga malsana.
Vivimos en una sociedad líquida dice Bauman, en el cual, a pesar de que vivimos en una era de grandes descubrimientos y avances tecnológicos, la comunicación interpersonal se ha diluido en una enmarañada red de redes llamada Internet, hoy por hoy vivimos en “el mundo global más comunicado/incomunicado que ha existido jamás” Podemos saber qué pasa inmediatamente y en tiempo real lo que sucede en el lugar más alejado de nuestro agotado planeta, pero no sabemos cuál es el segundo apellido de mi compañero de junto, o cómo se llama el vecino. Tenemos miles de amigos en Facebook, pero en la vida real nadie te “pela” ni saben absolutamente nada de ti. Ahí desnudas tu alma y tu corazón sin saber que a nadie le importa, (o lo sabes y por eso lo haces) pues no eres nada más que “un ladrillo más en la pared”, un ser que no existe para nadie, un ser anodino, invisible y lejano a todo.
Según datos de la Cofetel, Comisión Federal de Telecomunicaciones, hay en la actualidad poco más de 156.5 millones de líneas activas, según The CIU en el segundo trimestre de 2025. Estos miles de personas caminan por las calles pegados, muy pegados a su teléfono más inteligente que ellos.
Deambulan cual zombis recién afectados por algún virus letal, los puedes encontrar en plazas, calles, metidos en sus coches, en los salones de clases, los puedes reconocer por esa lucecita verde que brilla en sus ojos; el brillo del teléfono que replica a cada momento. Según la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), aproximadamente 81-82% de la población de 6 años o más en México, cuentan con un teléfono celular,
¿Eres adicto a tu celular? Verifica los datos de esta encuesta y date cuenta si lo eres.
-El 100% de los encuestados tienen Nomofobia, o sea terror a que se les pierda o estar lejos de su celular
-60 veces una persona checa su celular al día
-55% prefiere perder su cartera a su celular
-90% duermen con el móvil cerca de ellos
-el 100% se estresa si no hay seña, o red, o no tiene saldo.
-el 70% se desconecta del mundo real y se aleja de los que lo rodean
-El 90% prefiere perder a la novia que al móvil
– Un estudio de 2024 reportó que 61 millones de mexicanos pasaban al menos 7 horas diarias, y para los jóvenes (16-24 años), el uso podía ser de más de 7 horas, especialmente las mujeres (7.5 horas). Fuente: Centro de estudios especializados en trastornos de ansiedad en España, ¿algún parecido con nuestro país?
Anteriormente, uno de los grandes problemas que teníamos los profesores con nuestros estudiantes, eran las tres o cuatro horas diarias que dedicaban a ver televisión, actualmente ya casi no lo hacen, pues pasan más del doble de ese tiempo ensimismados en sus teléfonos que usan hasta en el baño. Y ahora ¿Quién está más loquito?
Los avances científicos y tecnológicos de este siglo han sido relevantes, pero cuando tu propia creación te hace su esclavo, algo muy grave está por ocurrir.
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