Ciudad de México, 01/08/25 (Más).- Cada vez más personas en la Ciudad de México utilizan la bicicleta como medio de transporte, estilo de vida o herramienta de trabajo. Sin embargo, el incremento de ciclistas en las calles no ha estado acompañado de una infraestructura adecuada ni de una cultura vial que garantice su seguridad, lo que ha derivado en un número creciente de víctimas por siniestros viales.
Ante este panorama, colectivos y familiares de víctimas han recurrido al uso de bicicletas blancas como símbolo de homenaje y exigencia de justicia. Estas bicicletas, también conocidas como “fantasmas”, son estructuras pintadas completamente de blanco que se colocan en el sitio exacto donde un ciclista perdió la vida. En algunos casos, las estructuras no están completas, ya que pueden consistir únicamente en partes del vehículo original. Suelen estar decoradas con flores y llevan una placa con el nombre, la edad y la fecha en que ocurrió el incidente.
El objetivo principal de estos memoriales es transformar el dolor privado en una manifestación pública de memoria. Al colocarse en la vía pública, también cumplen una función de concientización dirigida a automovilistas, recordando las consecuencias de manejar sin precaución y de invadir los espacios destinados a ciclistas.
De acuerdo con cifras proporcionadas por la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi), durante el año 2024 se reportaron al menos 20 ciclistas fallecidos y 250 más resultaron lesionados. En el informe trimestral correspondiente al periodo de enero a marzo de 2025, la dependencia documentó dos ciclistas muertos y 33 lesionados. Estas cifras evidencian la persistencia de una problemática que ha sido denunciada por distintas organizaciones civiles.
La primera bicicleta blanca en la Ciudad de México fue colocada en el año 2010 por la organización Bicitekas y otros grupos ciclistas, en la Avenida Universidad. El acto fue un homenaje a Liliana Castillo, una joven de 22 años que murió atropellada mientras circulaba en bicicleta. Este hecho marcó el inicio del uso de las bicicletas blancas como símbolo de memoria y exigencia de justicia en la capital.
El concepto de las bicicletas blancas no es exclusivo de la capital mexicana. La iniciativa surgió en Estados Unidos impulsada por la organización Ghost Bikes y ha sido replicada en distintos países. En México, colectivos como Bicitekas y Bicivilízate han retomado esta práctica como parte de sus actividades de denuncia y organización.
Ambas organizaciones han señalado la falta de infraestructura adecuada para ciclistas como una de las causas principales de los siniestros. También han advertido que muchas de las ciclovías existentes son insuficientes o no cuentan con el mantenimiento necesario para garantizar la seguridad de los usuarios.
Además del acompañamiento simbólico a través de los memoriales, estos grupos brindan apoyo emocional y legal a los familiares de las víctimas. El respaldo que ofrecen como organizaciones especializadas busca fortalecer las demandas de justicia y dar seguimiento a los casos que muchas veces no reciben atención por parte de las autoridades.
Entre las acciones que han emprendido se encuentran las rodadas masivas como forma de protesta y presión pública. Con estas manifestaciones, los colectivos buscan visibilizar la violencia vial y exigir a las autoridades políticas públicas más efectivas para prevenir nuevas muertes.



Según datos de la Semovi, entre 2018 y 2024 el uso de la bicicleta creció 70% en la Ciudad de México. Esta tendencia ha sido impulsada por políticas como la ampliación de la infraestructura ciclista, que sumó 244 kilómetros durante la administración anterior, y por eventos como el Paseo Dominical Muévete en Bici, que cada semana reúne a aproximadamente 126 mil participantes.
En este contexto, la actual jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció el Plan Ciclista 2025-2030, que contempla la ampliación de 300 kilómetros adicionales a la red existente. El proyecto tiene como prioridad atender las zonas norte, sur y poniente de la capital, por ser las áreas con menor conectividad ciclista.
Las bicicletas blancas, colocadas por familiares y activistas, continúan siendo un recordatorio de las vidas perdidas en las calles de la ciudad. Su presencia evidencia que, a pesar del aumento en el uso de la bicicleta y de los esfuerzos institucionales, aún existen vacíos en las políticas de seguridad vial que deben ser atendidos para evitar nuevas víctimas.
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