Torreón, Coahuila, 11/03/25 (Más / IA).- La región Laguna de Coahuila es escenario de un horror silencioso que se ha revelado con el paso de los años. Grupo Vida, un colectivo de familias de personas desaparecidas ha identificado 27 zonas “positivas a restos óseos”, o como ellos mismos las llaman: “zonas de exterminio”.
Desde hace una década, los integrantes del colectivo han recorrido ejidos, ranchos, terrenos baldíos y parajes aislados, excavando con pico y pala en busca de sus seres queridos. En el camino, han descubierto vestigios de una violencia brutal: restos óseos calcinados, carbonizados y esparcidos por distintas localidades como Patrocinio, Santa Elena, San Antonio del Alto y Estación Claudio.
“No terminamos. De los 27 estamos trabajando en 8, vamos a uno, luego a otro. Tenemos 3, 4 vírgenes que no se ha intervenido nada porque no acabamos, pero sabemos que hay restos porque los encontramos, se recuperaron casquillos. Pero no podemos empezar. Necesitamos manos”, relató Silvia Ortiz, representante de Grupo Vida y madre de Stephanie Sánchez Viesca Ortiz, desaparecida en Torreón en 2004.
Uno de los descubrimientos más impactantes ocurrió en el ejido Patrocinio, en el municipio de San Pedro, a una hora de Torreón. En abril de 2015, Grupo Vida encontró en la zona restos humanos calcinados, tambos con diésel quemado, esposas y ropa de personas de distintas edades. En un inicio, lograron recuperar más de 3 mil fragmentos óseos, pero con el tiempo, la magnitud del hallazgo los obligó a cambiar su sistema de conteo: ahora los restos se miden por kilos.
“Patrocinio es un monstruo”, señaló Ortiz, refiriéndose a la magnitud del sitio. Según sus estimaciones, tomará al menos 20 años “limpiar” la zona por completo.

El hallazgo de Patrocinio abrió la puerta a nuevas búsquedas en otras localidades que también han sido identificadas como sitios de exterminio. San Antonio de Gurza, Simón Bolívar, Flores Magón, San Francisco Aguanaval y El Venado son solo algunos de los lugares donde se han encontrado restos humanos en municipios de La Laguna, una región que años atrás fue campo de batalla entre Los Zetas y el Cártel de Sinaloa.
Estos lugares fueron detectados gracias a denuncias anónimas de personas que, con el tiempo, se atrevieron a relatar lo que vieron y escucharon. Testimonios recogidos por Grupo Vida señalan que, en estos sitios, se veían camionetas con hombres armados, se escuchaban gritos de personas siendo torturadas, disparos y las llamaradas de tambos de 200 litros donde presuntamente se incineraban cuerpos.
A pesar de la magnitud de los hallazgos, la labor de los colectivos de búsqueda continúa sin los recursos suficientes. Mientras tanto, las familias siguen cavando la tierra en busca de respuestas, con la esperanza de recuperar al menos un fragmento de quienes un día desaparecieron.
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