Por Horacio Cárdenas Zardoni
El presidente municipal de Saltillo Javier Díaz González, brindo una de sus típicas declaraciones banqueteras, en la que expresó que para el año 2027, su administración procurará construir varias obras civiles, de las conocidas en la región desde hace algún tiempo como presas de gaviones.
El anuncio es por supuesto interesante e importante valdría la pena decir, toda vez que pretendería enfrentar, el que es hoy por hoy, y desde hace mucho tiempo, el principal problema de la capital del estado de Coahuila, la garantía de que seguirá habiendo agua en las cantidades que demanda tanto la población como la planta productiva instalada en la región sureste.
Ya era suficientemente desafortunado cuando el agua de Saltillo se manejaba políticamente, cuando era un factor electoral y por lo tanto tenía que tener siempre buena cara, Aunque debajo de la máscara se ocultara un verdadero desastre. Ahora la información sobre la disponibilidad de líquido y su calidad, se ha convertido en un asunto de relaciones públicas para la empresa aguas de Saltillo, con o sin el respaldo de la autoridad municipal, que a lo largo de los trienios, ha procurado guardar distancia, por aquello que pudiera ocurrir.
Pero a últimas fechas, es el presidente municipal mismo el que ha venido marcando la Pauta sobre la cuestión del agua, quitando los reflectores al gerente en funciones, que de una manera más bien sospechosa, insiste en que el agua que llueve y en no pocas ocasiones nos inunda, resulta del todo insuficiente para lograr la recarga, mínimo de lo que se extrae de los mantos freáticos, que bajo su dirección, se explotan.
Que nosotros sepamos, solo hay dos presas de gaviones en la región sureste, si no me equivoco las dos datan del sexenio de Enrique Martínez y Martínez, y de ella se ha dicho de todo, más bien malo, y muy poco de bueno, aunque nadie negará que, la función de retener el agua superficial, con la esperanza de que parte de ese líquido logre filtrarse al subsuelo y alcanzar los mantos acuíferos, se ha venido cumpliendo. ¿ Hasta qué punto? Es difícil decirlo, si hay una diferencia entre una medición y otra, habrá quien diga que se debe a la evaporación, y si no la hay, dirán que se hizo en sitio que no permite la filtración, tema que debió contemplarse antes de comenzar las obras, y en todo caso quizá pudiera remediarse en alguna medida, pero para eso hay expertos, que no se la llevan poniendo pretextos, sino solucionando los problemas.
Vamos a plantear un escenario, si se hubieran construido dos presas de gaviones cada año, desde el principio de la administración de Enrique, en la región habría ahorita unas 50 edificaciones de ese tipo, por supuesto unas más grandes que otras, con mayor capacidad de unas que otras y costo diferenciado. Obvio el hubiera no existe, esas presas de gaviones tan anheladas en el momento presente, no se hicieron, y cuando hablamos de medio centenar, no nos estamos refiriendo a ningún imposible.
Porque sin dar cifras, ni fijar objetivos, ni establecer montos de inversión, Javier Díaz dejó ir así de pasada que podrían construirse alrededor 70 presas de gaviones, Y eso en el curso de un solo año, 2027… Vamos, si comenzaran ahorita, el número podría elevarse en otras 20 o 30, pero hasta el momento no se ha informado que existan los estudios pertinentes, desde el punto de vista técnico, el más espinoso de todos, el legal, sin dejar de lado él también sumamente complejo financiero.
Si Saltillo tuviera hoy la 50 presas de gaviones que planteamos como escenario, probablemente ni siquiera nos hubiéramos inundado tantas veces como ha sucedido en este mismo periodo de tiempo al que nos venimos refiriendo. No estamos pensando solamente en los daños, las pérdidas económicas, las molestias e incomodidades, sino lo más grave de todo, es el agua que ha corrido y que no hemos tenido manera de contener Y aprovechar.
La cuestión es que el tema está de nueva cuenta en la mesa, ya no en calidad de buena idea, sino de asunto prioritario, sin el cual se compromete la viabilidad de Saltillo como polo de crecimiento poblacional y desarrollo económico.
A nivel de plática con los reporteros y de aparición en los medios de comunicación, el tema ya está en el aire, Ahora hay que pasar a los planes, programas de trabajo y acciones, para los cuales sí se puso fecha, y hasta eso no demasiado lejana, 2027.
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